La firma en Tel Aviv del acuerdo “Escudo de Aquiles”, valorado en unos €3 500 000 000, consolida el rápido avance de la industria israelí de defensa antiaérea en Europa, donde sus contratos superan los $15 000 000 000 desde 2021.
El acuerdo supone un nuevo logro para el Ministerio de Defensa, Rafael Advanced Defense Systems e Israel Aerospace Industries (IAI), y refleja el giro de los gobiernos europeos hacia una rápida reconstrucción de sus capacidades militares tras décadas de menor inversión después de la Guerra Fría.
La invasión rusa de Ucrania aceleró ese proceso al exponer la importancia de contar con defensas capaces de enfrentar simultáneamente misiles balísticos, misiles de crucero y drones. Al mismo tiempo, los países europeos afrontan limitaciones de producción y largos plazos de entrega tanto en sus propias industrias como entre proveedores estadounidenses.
Israel ha aprovechado esa brecha con sistemas que combinan distintos niveles de interceptación y que, además, cuentan con experiencia operativa.
Alemania encabeza las adquisiciones. En 2023 firmó la compra del sistema Arrow 3 por unos $3 600 000 000, el mayor contrato de exportación de defensa de la historia de Israel. A finales de 2025, el Bundestag aprobó una ampliación valorada en otros 3.100 millones.
En conjunto, las compras alemanas alcanzan aproximadamente $6 700 000 000. Arrow 3 se ha convertido además en uno de los componentes centrales de la Iniciativa Europea del Escudo Celestial.
Rumanía adquirió sistemas SPYDER de corto y medio alcance por unos $2 300 000 000. República Checa y Eslovaquia compraron sistemas SPYDER y Barak MX por un valor combinado superior a 1.200 millones para sustituir equipos de defensa antiaérea de origen soviético.
Finlandia, por su parte, adquirió el sistema Honda de David por unos $345 000 000 tras incorporarse a la OTAN, mientras Chipre compró sistemas Barak MX mediante acuerdos valorados en cientos de millones de euros.
La expansión europea se apoya también en el desempeño operativo de los sistemas israelíes. Las intercepciones realizadas por Arrow, Honda de David y Barak durante ataques con misiles y drones procedentes de Irán reforzaron su atractivo para compradores que buscan equipos ya utilizados en condiciones reales de combate.
Esa ventaja ha permitido a las empresas israelíes cerrar contratos europeos pese a las críticas políticas derivadas de la guerra en Gaza y del elevado número de civiles palestinos muertos y heridos.
El auge de las exportaciones también ha tenido un impacto directo sobre la industria israelí. Los nuevos pedidos han llevado las carteras de contratos de IAI, Rafael, Elbit Systems y Tomer a niveles récord, impulsado la ampliación de líneas de producción y generado miles de nuevas contrataciones.
Parte de los ingresos se destina además al desarrollo de la siguiente generación de sistemas defensivos, incluidos interceptores y tecnologías láser. Alemania es considerada un posible cliente del futuro Arrow 4, diseñado para sustituir al Arrow 2 en la interceptación de misiles balísticos dentro de la atmósfera.
Las dificultades de Estados Unidos para aumentar con rapidez la producción de interceptores Patriot también han abierto espacio a proveedores alternativos. Washington intenta elevar sustancialmente su capacidad anual, pero los retrasos de suministro continúan afectando a algunos compradores.
A más largo plazo, las industrias ucranianas podrían convertirse en un nuevo competidor. Ucrania trabaja en interceptores de menor coste basándose en la experiencia acumulada durante la guerra con Rusia, aunque esos sistemas todavía deben demostrar su eficacia operativa.
Por ahora, la combinación de capacidad industrial, plazos de entrega y experiencia de combate ha colocado a los fabricantes israelíes en una posición central dentro del rearme antiaéreo europeo.










