Corea del Sur ha iniciado los trabajos conceptuales para un futuro caza posterior al KF-21 Boramae. La Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa (DAPA) emitió el 21 de agosto de 2026 una solicitud de propuestas para un estudio de 14 meses que examinará misiones, configuraciones y tecnologías aplicables a un avión de combate de nueva generación, informó BizHankook.
El proyecto cuenta con un presupuesto de 900 millones de wones y evaluará conceptos operativos, distintas configuraciones de aeronave y una hoja de ruta tecnológica. La iniciativa se encuentra todavía en una fase de estudio y no supone la aprobación de un programa de desarrollo ni la selección de un diseño definitivo.
Entre los requisitos examinados figura una configuración sin cola con sistemas alternativos de control, transporte interno de armas, baja observabilidad en las bandas de radar L, S y X y dos motores de ciclo adaptativo destinados a permitir crucero supersónico, según BizHankook.
En paralelo, la Agencia para el Desarrollo de la Defensa (ADD) presentó el 7 de julio, durante una conferencia aeroespacial en Daejeon, un diseño de investigación bimotor con configuración sin cola, ala de doble delta y canards. Ese trabajo y el estudio encargado por DAPA son iniciativas distintas y no implican que esa arquitectura haya sido seleccionada para un futuro avión operativo.
La apertura del estudio sigue a la conclusión del desarrollo del sistema KF-21. DAPA dio por terminada esa etapa el 29 de julio, después de aproximadamente 1.600 pruebas de vuelo, y los primeros aparatos de producción están previstos para su entrega a la Fuerza Aérea de la República de Corea durante la segunda mitad de 2026.
El programa KF-21 ha permitido acumular experiencia en diseño de aeronaves, radar AESA, aviónica, controles de vuelo, integración de armas, pruebas y certificación. En junio, el caza obtuvo su certificación inicial de tipo después de cumplir 745 requisitos de aeronavegabilidad distribuidos en 14 áreas.
DAPA ha asignado además 63.600 millones de wones a investigaciones sobre tecnologías furtivas de próxima generación, incluidas estructuras, materiales y sensores. Parte de esos trabajos podría alimentar tanto futuras evoluciones del KF-21 como un eventual avión desarrollado desde cero.
BizHankook también ha vinculado las investigaciones futuras con conceptos de evolución del KF-21 que incorporarían transporte interno de armas y nuevas medidas de baja observabilidad. Otras líneas asociadas al desarrollo posterior del caza incluyen fusión de sensores, inteligencia artificial y control de aeronaves colaborativas no tripuladas.
Corea del Sur desarrolla en paralelo tecnologías de propulsión para futuras plataformas aéreas. En julio, DAPA y ADD presentaron un prototipo de turbofán desarrollado localmente que podría emplearse en un avión de combate no tripulado colaborativo, mientras continúa por separado el trabajo sobre un motor autóctono para un futuro caza tripulado, cuyo desarrollo está previsto hasta 2041.
La configuración, propulsión, calendario y eventual transición del estudio hacia un programa de adquisición permanecen sin definir. El proceso abierto en agosto deberá determinar qué conceptos operativos y tecnologías considera Corea del Sur viables para una generación de cazas posterior al KF-21.










