Japón estaría estudiando desarrollar una variante aire-aire de su misil antibuque ASM-3, un sistema de fabricación nacional concebido originalmente para sustituir a los ASM-1 y ASM-2 empleados por los cazas Mitsubishi F-2.
El ASM-3 completó pruebas de vuelo en 2017 y posteriormente recibió mejoras para ampliar su alcance. La variante ASM-3A, con unos 400 kilómetros de alcance, comenzó a desplegarse en 2025, mientras que Japón desarrolla el ASM-3 Kai, previsto para alcanzar unos 600 kilómetros.
Una versión aire-aire permitiría a la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón disponer de un misil de muy largo alcance, por encima de los sistemas AIM-120 AMRAAM y AAM-4 que utiliza actualmente para combates más allá del alcance visual.
El ASM-3 emplea un motor ramjet y cuenta con un radar de matriz de escaneo electrónico activo (AESA) derivado del utilizado en el misil aire-aire AAM-4B. Esa arquitectura podría facilitar su adaptación para atacar objetivos aéreos, aunque sería necesario modificar otros componentes.
Entre los posibles cambios figura la sustitución de la ojiva perforante utilizada en la función antibuque por una carga de fragmentación con espoleta de proximidad, más adecuada para destruir aeronaves sin necesidad de un impacto directo.
Un misil de estas características podría emplearse contra objetivos de alto valor, como aeronaves de alerta temprana y control, guerra electrónica o inteligencia, vigilancia y reconocimiento, además de otros aviones enemigos.
Japón ya había explorado anteriormente el desarrollo de un misil aire-aire de mayor alcance mediante el programa conjunto JNAAM con Reino Unido. El proyecto estudiaba integrar el radar AESA del AAM-4B en el misil europeo Meteor, aunque posteriormente perdió impulso y no está claro hasta qué punto continuó su desarrollo.
El eventual ASM-3 aire-aire se inscribiría en una tendencia más amplia hacia armas de mayor alcance en el Indo-Pacífico. Estados Unidos ha desarrollado el AIM-174B a partir del misil naval SM-6 y trabaja además en sistemas como el AIM-260 JATM y el AIM-424 Malice.
Los documentos presupuestarios japoneses también hacen referencia al AGM-88 AARGM-ER estadounidense, lo que apunta a una posible adquisición de este misil antirradiación de alcance extendido.
Japón no dispone actualmente de un arma dedicada específicamente a misiones de supresión de defensas antiaéreas enemigas. El AARGM-ER puede transportarse en las bodegas internas de los F-35A japoneses, a diferencia de variantes anteriores de la familia AGM-88.
El sistema también podría ser candidato a una futura integración en el caza de sexta generación desarrollado por Japón, Reino Unido e Italia dentro del Global Combat Air Programme.










