Los periodistas Robert Leslie y Jake Epstein viajaron a Ucrania el pasado mes de mayo para conocer sobre el terreno los avances del país en armamento, defensa, tecnología e innovación.
¿Qué fue lo que más les sorprendió durante el viaje?
Jake Epstein: El enorme avance que Ucrania ha logrado en robótica y drones desde mi visita anterior, en marzo de 2025. La tecnología es ahora mucho más sofisticada y depende cada vez más de la inteligencia artificial.
Robert Leslie: Me sorprendió escuchar a las unidades militares explicar la rapidez con la que desarrollan nuevas versiones de sus drones terrestres, aéreos y marítimos. En apenas unas semanas pueden diseñar una tecnología, probarla en combate e introducir mejoras, un proceso que a los ejércitos en tiempos de paz les llevaría meses o incluso años.
¿Cómo ayuda esta tecnología a los soldados que todavía arriesgan sus vidas en el frente?
Jake Epstein: Los robots terrestres son uno de los ejemplos más claros. Sustituyen a las personas en misiones peligrosas en la primera línea, como el rescate de soldados heridos y su traslado a lugares más seguros para que reciban atención médica.
Robert Leslie: También presenciamos el uso de enormes drones bombarderos, que se emplean cada vez con más frecuencia como plataformas de carga pesada para transportar alimentos, medicinas y agua hasta el frente de batalla.
¿Cuáles son ahora las principales incógnitas sobre este conflicto y el futuro de la guerra?
Jake Epstein: La intensa concentración de drones en el campo de batalla ha impedido durante años que cualquiera de los dos bandos conquiste territorios significativos. En la actualidad, los ataques en profundidad parecen tener un efecto mayor. Ucrania, por ejemplo, emplea drones de mediano y largo alcance contra la logística rusa, las rutas de suministro y la infraestructura energética.
Robert Leslie: La inteligencia artificial ya se utiliza ampliamente para identificar objetivos y guiar drones, aunque en la mayoría de los casos una persona todavía toma la decisión de disparar. La gran pregunta es cuánto tiempo falta para que la inteligencia artificial ejecute por sí sola un ataque letal.





