En seis meses, BAE Systems construyó dos prototipos de un vehículo blindado denominado AMPV 30. La empresa destinó $17 000 000 de sus propios fondos de investigación y desarrollo al proyecto. En abril, ambos ejemplares fueron entregados al Ejército de Estados Unidos como parte de la iniciativa Transformation in Contact 2.0. Desde entonces, soldados han participado en evaluaciones que también incluyen pruebas con fuego real.
Una de las capacidades examinadas permite que los vehículos conectados compartan información sobre objetivos. Si uno detecta una amenaza, puede transmitir sus datos a otra plataforma para que esta no tenga que localizarla nuevamente por sus propios medios. El intercambio contribuye a formar una visión común de la situación y permite coordinar qué vehículo responderá ante el objetivo identificado.
Los AMPV 30 no parten de un diseño de blindado completamente nuevo. Sus estructuras aprovechan el chasis del Armored Multi-Purpose Vehicle (AMPV) y añaden equipos destinados a ampliar las funciones de esa plataforma. Cada prototipo incorpora una torre Medium Caliber Turret de Kongsberg, con un arma de 30 mm que la tripulación controla a distancia desde el interior del blindaje.
Esta torre ya se fabrica para el Amphibious Combat Vehicle del Cuerpo de Marines estadounidense. Su instalación en el AMPV muestra una posible configuración de vehículo de combate de infantería, con mayor capacidad de fuego sin que los operadores deban exponerse fuera del casco.
La protección frente a aeronaves no tripuladas forma parte de las novedades. Ambos vehículos incluyen capacidades contra drones, aunque no se han divulgado las características concretas del equipo. El objetivo es que las tripulaciones puedan hacer frente a aparatos pequeños que aparezcan sobre el vehículo, sin depender por completo de unidades antiaéreas independientes.
Otra incorporación es un conjunto de cámaras con cobertura de 360 grados. Gracias a ellas, la tripulación puede observar el entorno sin abrir las escotillas ni abandonar la protección del blindaje. La combinación de observación exterior, defensa frente a drones e intercambio de objetivos responde a una situación en la que las amenazas pueden surgir tanto en tierra como desde el aire.
La adaptación de los prototipos fue posible gracias a una arquitectura modular. BAE Systems emplea una placa superior común que admite diferentes torres y equipos especializados sobre el mismo chasis AMPV. La compañía sostiene que esta plataforma puede recibir más de 30 sistemas de torreta, sin necesidad de rediseñar el vehículo básico para cada configuración.
La experiencia con los dos AMPV 30 plantea un empleo más amplio del vehículo blindado. Además de utilizar un cañón de mayor calibre, las tripulaciones necesitan identificar amenazas aéreas pequeñas, conocer lo que sucede alrededor y transmitir objetivos a otras unidades. El proyecto reúne esas funciones en vehículos que ya se encuentran en evaluación, aunque todavía son prototipos.










