Taiwán realizó por primera vez una prueba con fuego real del sistema estadounidense M142 HIMARS fuera del polígono de Jiupeng. El ejercicio estuvo a cargo de la Quinta Zona de Combate y se desarrolló en la zona de defensa occidental, frente al estrecho de Taiwán, durante la segunda jornada de los “Ejercicios de Verificación de Fuego con Artillería Pesada y Reemplazo de Nuevas Armas 115”.
La maniobra tuvo un objetivo operativo definido: comprobar si el lanzador puede desplazarse, disparar y abandonar la posición en un entorno más cercano al que enfrentaría en una contingencia real. A diferencia de Jiupeng, un campo de pruebas controlado, la zona occidental incorpora carreteras, infraestructura civil, accesos costeros y áreas de valor militar directo ante una eventual presión anfibia o aerotransportada.
Taiwán ensayó el uso operativo del HIMARS en una zona occidental cercana al estrecho, con una secuencia de movimiento, preparación, lanzamiento y retirada completada en unos tres minutos.
Durante el ejercicio, el HIMARS partió desde una posición oculta, avanzó hasta el punto de tiro, completó la secuencia de movilización, preparación y lanzamiento en unos tres minutos, y se retiró de inmediato. Ese ciclo responde a la táctica de disparo y huida, clave para reducir la exposición frente a drones, radares de contrabatería, vigilancia electrónica y ataques de precisión de largo alcance.

Para Taiwán, la utilidad del HIMARS no se limita al punto desde el que dispara. Integrado con municiones guiadas, sensores y redes de mando, el sistema puede apoyar a otras zonas de combate y concentrar efectos sin agrupar grandes unidades. En un escenario en el estrecho, podría emplearse contra zonas de concentración anfibia, centros logísticos, nodos de mando, sistemas de defensa antiaérea, convoyes o unidades preparadas para avanzar hacia la costa.
La movilidad del sistema también complica la planificación del Ejército Popular de Liberación. Un atacante tendría que dedicar más recursos de inteligencia, vigilancia, reconocimiento, defensa antiaérea y fuego de contrabatería para localizar y neutralizar lanzadores capaces de dispersarse, disparar y reaparecer en otro sector. Según las municiones disponibles, el HIMARS puede ejecutar ataques con cohetes guiados o emplear misiles de mayor alcance de la familia ATACMS.
HIMARS se integra en la red de fuegos de precisión de Taiwán
La prueba forma parte de una ampliación más amplia de los fuegos terrestres de precisión de Taiwán. Estados Unidos aprobó una posible venta que incluye 82 lanzadores M142 HIMARS adicionales, 420 misiles ATACMS M57, centenares de contenedores de cohetes GMLRS y sistemas tácticos de datos de artillería de campaña.

La intención es incorporar el sistema a una red de lanzadores, municiones, sensores y mando, no mantenerlo como una capacidad aislada. Esa arquitectura permitiría distribuir los medios de fuego, conectar los datos de objetivo y aumentar la capacidad de respuesta en diferentes sectores de defensa.
La dimensión territorial del ejercicio también fue relevante. La Quinta Zona de Combate agradeció la colaboración del Gobierno de la Ciudad de Taichung, la Oficina del Distrito de Dajia y los residentes de Dajia y Qingshui para habilitar los emplazamientos de tiro.
Esa coordinación apunta a un requisito práctico: operar lanzadores de alto valor desde posiciones dispersas, temporales y conectadas a la red de mando en un entorno densamente poblado. La prueba indica que Taiwán empieza a integrar el HIMARS en su esquema operativo, más allá de la fase de recepción del material.
La secuencia de tres minutos, la retirada inmediata y el uso de terreno local muestran una orientación hacia fuegos móviles, dispersos y con mayor capacidad de supervivencia durante las primeras fases de un conflicto en el estrecho de Taiwán.