El Comando de las Fuerzas Terrestres de Turquía incorporó a su inventario operativo el misil balístico supersónico aire-superficie Roketsan İHA-230, un sistema que amplía el alcance ofensivo de la aviación no tripulada turca.
Con esta integración, los drones de combate turcos podrán ejecutar ataques de precisión desde distancias superiores a 150 kilómetros, una capacidad que hasta ahora estaba asociada principalmente a la artillería de cohetes y a los aviones de combate tripulados.
El İHA-230 convierte a los drones turcos en plataformas de ataque balístico al permitir lanzamientos supersónicos de precisión contra defensas aéreas, nodos de mando, blindados e infraestructuras críticas desde largas distancias.
El despliegue, anunciado por el Ministerio de Defensa Nacional el 4 de junio de 2026, marca una evolución en la doctrina de empleo de vehículos aéreos no tripulados. La flota turca deja de limitarse al transporte de bombas ligeras y municiones de planeo para asumir funciones de ataque profundo con armas balísticas.
Turquía presenta el misil balístico supersónico TRG-230 para vehículos aéreos no tripulados
Esta capacidad permite golpear sistemas de defensa antiaérea, centros de mando, vehículos blindados e infraestructuras críticas sin exponer pilotos en espacios aéreos disputados. Para Ankara, el sistema refuerza la autonomía de sus fuerzas terrestres al proporcionar una herramienta orgánica de ataque de largo alcance.
El İHA-230 adapta el TRG-230 al lanzamiento desde drones

El İHA-230 deriva del misil terrestre TRG-230 y fue adaptado para su empleo desde plataformas aéreas no tripuladas. Pesa aproximadamente 230 kilogramos, mide 3,4 metros de longitud y mantiene un diámetro de 230 milímetros.
Tras ser liberado por la aeronave portadora, el misil realiza una breve caída libre antes de encender su motor cohete de combustible sólido. A partir de ese momento, traza una trayectoria balística a velocidad supersónica hacia el blanco asignado.
Su arquitectura de guiado combina navegación autónoma, resistencia a interferencias electrónicas y designación láser terminal. Esta configuración permite alcanzar un margen de error circular inferior a 10 metros, con ojivas de fragmentación, perforantes o termobáricas según la dureza del objetivo.
El fabricante Roketsan confirmó la compatibilidad del misil con los vehículos aéreos de combate no tripulados Bayraktar Akıncı y AKSUNGUR. En una fase posterior, el sistema también podrá integrarse en la plataforma de combate no tripulada KIZILELMA.
Akıncı, AKSUNGUR y KIZILELMA amplían el alcance ofensivo turco

El Bayraktar Akıncı posee una capacidad de carga de 1.500 kilogramos, por lo que podría transportar múltiples proyectiles en términos teóricos. Sin embargo, la configuración operativa más eficiente consistirá en armar la aeronave con uno o dos misiles İHA-230.
Ese esquema permite preservar márgenes de combustible, estabilidad aerodinámica y espacio para sensores electroópticos o radares necesarios para la designación autónoma del objetivo. La integración no se limita al misil: exige una combinación equilibrada entre persistencia, sensores y capacidad de ataque.
La combinación de un dron con larga permanencia en vuelo y un misil balístico supersónico reduce de forma considerable el tiempo de reacción de las defensas enemigas. Un sistema de este tipo puede permanecer en zona, detectar actividad hostil y lanzar desde una distancia de seguridad.
Una herramienta para supresión de defensas y ataque profundo

En misiones de supresión de defensas antiaéreas, una plataforma como el Akıncı puede localizar emisiones de radar, lanzar el İHA-230 y permanecer en el área para evaluar los daños. Esta dinámica acorta el ciclo entre detección y disparo, un factor decisivo en entornos donde los sistemas de defensa se desplazan o emiten durante ventanas breves.
El misil también ofrece a los mandos terrestres una capacidad de ataque profundo sin depender exclusivamente de cazas tripulados o lanzadores terrestres de cohetes. Esta flexibilidad resulta relevante para operaciones contra radares, puestos de mando, concentraciones blindadas y objetivos de infraestructura militar.
La incorporación del Roketsan İHA-230 en drones de combate turcos consolida una tendencia doctrinal: las aeronaves no tripuladas dejan de ser plataformas auxiliares de vigilancia o ataque ligero y pasan a convertirse en nodos armados capaces de ejecutar golpes rápidos, profundos y coordinados dentro de una arquitectura de combate más amplia.