El sargento primero Ron Yonatan Roytman, de 23 años, fue enterrado en Ashkelon después de morir el viernes en un ataque en Judea y Samaria. En el mismo ataque murió otro soldado israelí, Yuval Shai Svilem, de 20 años. La despedida de Roytman reunió los testimonios de su madre y sus dos hermanos mayores, que recordaron su relación con él y hablaron de cómo afrontarán su ausencia.
Yona, su hermana mayor, recordó a Ron como alguien que siempre estaba disponible para los demás. Cuando surgía cualquier situación que requería su presencia, respondía inmediatamente: “Estoy en camino”. Le dijo que lo echaba de menos a cada momento y que ninguna palabra bastaba para describir quién era.
La hermana contó también que trató de comunicarse con él por teléfono, pero no obtuvo respuesta. Permaneció a la espera porque estaba convencida de que contestaría y conseguiría sacar a toda la familia de lo que describió como una “película de terror”.
Su madre, Marina, expresó que la familia seguirá adelante con la cabeza en alto porque son los padres y los familiares de Ron. En su despedida le prometió que continuarían con sus vidas, que se amarían y que permanecerían unidos para apoyarse mutuamente. “Te quiero muchísimo, para siempre. Tu madre”, afirmó.
David, el hermano mayor, habló de la amistad que compartía con Ron, a quien consideraba su mejor amigo y una persona indispensable en el futuro que imaginaba para sí mismo. Recordó una conversación en la que ambos se preguntaron qué querrían que se dijera de ellos si uno de los dos moría. Ron, explicó David, no quiso hablar del asunto: esa posibilidad ni siquiera estaba en sus pensamientos.
El segundo muerto, el sargento Yuval Shai Svilem, tenía 20 años y era de Hod Hasharon. Su entierro estaba previsto para más tarde ese mismo día.










