Tras la explosión de una munición durante una excursión escolar cerca de la frontera de Israel con el Líbano, los estudiantes comenzaron a atender a sus compañeros heridos antes de la llegada de los equipos de emergencia. Para detener las hemorragias, improvisaron torniquetes con cinturones y calcetines. Algunos prestaron primeros auxilios pese a que también habían sufrido lesiones.
Uno de los adolescentes heridos, Yair Frankenthal, era voluntario juvenil de Magen David Adom (MDA), el servicio israelí de emergencias médicas. Aunque la explosión también lo alcanzó, buscó a quienes necesitaban asistencia. Encontró a un compañero gravemente herido y sin pulso, y le practicó reanimación cardiopulmonar hasta la llegada de una ambulancia. Frankenthal explicó que recurrió a los conocimientos adquiridos durante su formación como voluntario.
Otro alumno, que había recibido metralla en una pierna, hizo una videollamada a su padre para que le explicara cómo colocarse un torniquete. Dvir Klein, el padre del estudiante, relató que le dio instrucciones mientras se daba aviso a las Fuerzas de Defensa de Israel y a MDA.
Uno de los primeros paramédicos que acudieron al lugar describió cómo los alumnos se prestaban ayuda mutua y algunos improvisaban torniquetes para contener las hemorragias. Tamir Duadi, miembro del equipo de defensa civil del cercano kibutz Manara, presenció una escena similar: estudiantes que sostenían a sus amigos, los cuidaban y les colocaban torniquetes. Duadi destacó que colaboraron con él hasta que llegaron los paramédicos.

La explosión ocurrió el lunes 12 de octubre durante una caminata escolar por una zona próxima a la frontera libanesa. Elazar Yair Wilensky, alumno de noveno grado, murió en el incidente. Yedidia Atia, que participaba en la excursión, describió cómo otro estudiante —aparentemente Wilensky— salió del sendero hacia una zona arbolada tras descubrir un objeto que parecía formar parte de un misil. Según su relato, el joven manipuló la pieza y esta explotó.
Atia recordó que varios compañeros cayeron al suelo, sufrieron heridas por metralla y comenzaron a sangrar. También describió los efectos de la onda expansiva. Los estudiantes solicitaron ayuda a los servicios de emergencia y utilizaron cuanto tenían a mano para atender a los heridos hasta que pudieron evacuarlos.
Los compañeros de Wilensky lo describieron como un muchacho curioso, inteligente y especialmente interesado en las guerras, los misiles y las armas. Recordaron que conocía detalles sobre distintos tipos de armamento y que, al ver el objeto en el bosque, se entusiasmó con el hallazgo y comenzó a explicarles a sus amigos qué era y para qué servía.

Los alumnos afirmaron que ningún adulto les había advertido sobre la presencia de objetos peligrosos a lo largo del recorrido. Después del estallido, se localizaron otras municiones en la misma zona.










