El Ministerio de Energía de Israel considera que la entrada del país en la industria internacional de la fusión nuclear exige decisiones inmediatas. En un documento estratégico sometido a consulta pública este jueves, advierte que la falta de una política nacional durante los próximos años podría dejar a las empresas israelíes fuera de un mercado de miles de millones de dólares. El riesgo, señala, es que las cadenas de suministro y las normas tecnológicas queden establecidas para las próximas décadas antes de que Israel consiga incorporarse.
El texto constituye el primer marco nacional israelí para este sector. Lo elaboraron la división de políticas del ministerio y su unidad del científico jefe, que identificaron tanto las capacidades que el país puede aportar como los recursos necesarios para desarrollar su participación. Israel ya dispone de conocimientos en láseres de alta potencia, sistemas de radiofrecuencia, electrónica, materiales avanzados, robótica e inteligencia artificial. Estas especialidades permitirían a sus empresas suministrar piezas y componentes a la industria de la fusión.
La actividad local cuenta además con una base institucional y empresarial. El Instituto de Fusión Nuclear y Plasma Caliente, creado por el Ministerio de Energía, reúne a organismos públicos, universidades y empresas tecnológicas. Entre las iniciativas privadas figura nT-Tao, que trabaja en el desarrollo de reactores compactos. Sin embargo, el informe identifica una escasez de físicos especializados en el ámbito nuclear, la falta de instalaciones para ensayos y la ausencia de una regulación específica.
Para corregir estas carencias, el ministerio plantea tres modalidades de financiación pública. La más limitada prevé entre ₪50 000 000 y ₪100 000 000, equivalentes a unos 13 a $27 000 000, distribuidos durante cinco años para investigación y formación académica. Una segunda alternativa asignaría entre ₪500 000 000 y ₪1 000 000 000, con un máximo aproximado de $322 000 000, a la creación de un centro especializado y al acceso de empresas privadas a instalaciones nacionales. Entre estas últimas se encuentra el acelerador de partículas SARAF, en Soreq, en la zona centro-sur de Israel.
La tercera alternativa comprende un programa nacional de entre ₪1 000 000 000 y ₪2 000 000 000 durante una década, hasta aproximadamente $647 000 000. Con ese presupuesto se desarrollaría un sistema integral para el sector, que podría incluir la construcción de un reactor experimental junto con socios internacionales. Las tres propuestas establecen distintos niveles de intervención estatal para superar las limitaciones que describe el documento.
El interés por esta tecnología responde al crecimiento de la demanda mundial de electricidad y a la búsqueda de fuentes limpias para los centros de datos de las grandes empresas tecnológicas. Desde 2021, la inversión privada internacional en fusión nuclear supera los $14 000 000 000. Se prevé que las primeras centrales comerciales aparezcan en la década de 2030, aunque todavía existen dificultades técnicas importantes para conseguir que la tecnología funcione de forma eficaz a escala comercial.
Las centrales nucleares que producen electricidad en la actualidad recurren a la fisión, que obtiene energía mediante la división de átomos de uranio. La fusión utiliza un proceso diferente: une núcleos de hidrógeno para formar helio. Su desarrollo permitiría generar electricidad sin emisiones de dióxido de carbono ni residuos radiactivos de larga duración. En teoría, también ofrecería una producción de energía muy superior y evitaría el riesgo de fusión del núcleo de un reactor propio de las centrales de fisión. La aplicación comercial de esas ventajas aún plantea problemas científicos y de ingeniería.
Shahar Dolev, alto responsable de políticas del Ministerio de Energía, afirmó que la fusión nuclear “tiene el potencial de representar un verdadero avance para satisfacer la demanda mundial de electricidad”. A su juicio, Israel se encuentra ante una oportunidad estratégica para ocupar una posición importante en la cadena internacional de valor de esta industria. El informe vincula esa posibilidad a la adopción de medidas públicas antes de que el mercado mundial consolide su organización tecnológica e industrial.










