El líder de Hezbolá declaró el sábado que el acuerdo marco firmado en Washington entre Israel y el Líbano era “nulo y sin efecto” y lo presentó como una renuncia a la soberanía libanesa. En la misma línea, el principal aliado del grupo terrorista en el Parlamento de Beirut fue más allá y lo calificó de “incitación a la guerra civil”.
El documento, suscrito el viernes por Beirut y Jerusalén tras cinco rondas de negociaciones en la capital estadounidense, busca abrir el camino hacia un eventual acuerdo de paz. Entre sus disposiciones figura una iniciativa piloto para que soldados libaneses asuman el control de algunas zonas actualmente bajo control de tropas israelíes, además de un proceso orientado al desarme de Hezbolá.
Hezbolá rechazó el acuerdo marco entre Israel y el Líbano y Naim Qassem lo declaró “nulo y sin efecto”, mientras aliados del grupo en Beirut advirtieron contra su aplicación.
Qassem rechaza el entendimiento y acusa a Beirut de legitimar la ocupación
Al rechazar el entendimiento, el líder del grupo terrorista, Naim Qassem, lo describió como una “humillación” y sostuvo que debería ser reemplazado por el memorando de entendimiento entre Irán y EE. UU., firmado la semana anterior en Suiza. Ese documento vinculaba el alto el fuego en el Líbano con la tregua entre Irán y EE. UU., una fórmula que generó gran preocupación en Israel.
En un comunicado, Qassem afirmó que cualquier intento de condicionar la retirada israelí del sur del Líbano al desarme del grupo terrorista cruzaba “líneas rojas”. También acusó a las autoridades libanesas de “legitimar” la ocupación israelí mediante este “grave error”, que deja de manera temporal amplias zonas del sur del Líbano bajo control militar israelí hasta que se verifique que están libres de Hezbolá y de su infraestructura, y sean entregadas al ejército libanés.

El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado de Hezbolá, sostuvo que el acuerdo firmado con Israel constituía una “incitación a la guerra civil” y advirtió contra su aplicación. Por su parte, el diputado de Hezbolá Mohammad Raad, jefe del Bloque de Lealtad a la Resistencia del grupo terrorista en el Parlamento, afirmó que el pacto evidenciaba “la sumisión total de las autoridades libanesas a Estados Unidos y al enemigo sionista”.
Raad añadió que, al facilitar el acuerdo, Estados Unidos incumplió su “compromiso explícito con Irán respecto a su responsabilidad de presionar a Israel para que se retirara por completo del Líbano y respetara su soberanía e integridad territorial”.
La Asociación de Abogados de Hezbolá también cuestionó el texto, que establece que Israel y el Líbano “reafirman el derecho de cada Estado a existir en paz”. Según la organización, esa formulación viola la Constitución libanesa, que, de acuerdo con su interpretación, “considera el sionismo como un desafío a la dignidad humana” y establece “que es necesario trabajar para eliminarlo”.
El grupo de abogados agregó que las condiciones que permiten a las tropas israelíes conservar temporalmente el control de territorio libanés “constituyen un golpe contra las obligaciones constitucionales relacionadas con la preservación de la independencia de la patria y la integridad de sus territorios”.

“Advertimos a las autoridades libanesas contra esta violación peligrosa y sin precedentes de la Constitución”, afirmó la asociación, que instó a Beirut “a revocar inmediatamente esta decisión, poner fin a las negociaciones directas y adherirse a la opción de la resistencia como una opción natural, constitucional y basada en la ley para proteger y liberar el territorio”.
Hutíes respaldan las amenazas y simpatizantes protestan en Beirut
A las amenazas contra el Gobierno libanés se sumaron los hutíes de Yemen, otra organización terrorista proxy respaldada por Irán. Un alto cargo hutí afirmó el sábado que “el resultado inevitable de este acuerdo será uno de estos dos escenarios: una devastadora guerra civil libanesa o una ocupación sionista directa del Líbano”.
“Por lo tanto, el pueblo libanés tiene derecho a derrocar a este gobierno títere por cualquier medio posible”, añadió el responsable hutí.

En Beirut, simpatizantes de Hezbolá salieron a las calles el viernes por la noche para protestar contra el acuerdo. En la calle Hamra, en el oeste de la capital libanesa, Ahmad Shamás, de 48 años, dijo el sábado a la AFP que “el acuerdo alcanzado es humillante y vergonzoso”.
Otro residente, Husam Beiruiti, de 43 años, no descartaba el acuerdo, porque no veía otra salida. “No creo que vaya a detener la agresión israelí. Dicen que eso ocurrirá en el futuro. Esperemos a ver qué se consigue con este acuerdo”, añadió.
No obstante, el rechazo no fue unánime en el Líbano. El líder del Partido Kataeb, de confesión cristiana maronita, y diputado Samy Gemayel felicitó al presidente libanés Joseph Aoun y al primer ministro Nawaf Salam por el “logro alcanzado por el Estado libanés”.
“La importancia de este acuerdo radica en que ha reafirmado el derecho del Líbano a vivir en paz y ha marcado el camino para alcanzar ese objetivo”, escribió Gemayel en una publicación en X. “El Estado libanés ha demostrado que, cuando negocia en nombre del Líbano y desde su posición legítima, es capaz de velar por los intereses del pueblo libanés”, agregó.










