El intento de recuperar el acuerdo judicial de Khalid Sheikh Mohammed, acusado de organizar los atentados del 11 de septiembre de 2001, fue rechazado por la Corte Suprema de Estados Unidos. El pacto contemplaba que se declarara culpable a cambio de una condena de prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional, con lo que se habría eliminado el riesgo de una sentencia de muerte.
La disputa sobre ese acuerdo se había trasladado a los tribunales después de que Lloyd Austin, entonces secretario de Defensa del gobierno de Joe Biden, lo anulara en 2024. Austin sostuvo que, por la gravedad de los atentados del 11 de septiembre, únicamente el titular de Defensa debía tomar una decisión relacionada con la pena capital.
Antes de esa intervención, los fiscales militares y el principal responsable del Pentágono para los asuntos de Guantánamo, en Cuba, habían dado su aprobación al pacto. Los abogados defensores objetaron la anulación porque consideraban que Austin había intervenido demasiado tarde. Sin embargo, un panel dividido de un tribunal de apelaciones concluyó que su decisión se encontraba dentro de las facultades de su cargo.
Mohammed está acusado de preparar y dirigir el plan para utilizar aviones comerciales secuestrados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono. Otro de los aviones tomados por los secuestradores cayó en un campo de Pensilvania. Los ataques ocurrieron hace 25 años.
Los acuerdos relativos a Mohammed y a otros dos acusados provocaron posturas diferentes entre los familiares de las víctimas. Algunos defendieron la celebración de un juicio como la vía adecuada para obtener justicia. Otros consideraron que los pactos ofrecían la mejor posibilidad de cerrar un proceso que se ha prolongado durante años y ha causado un profundo sufrimiento.
Con el rechazo de la Corte Suprema, no prosperó el recurso destinado a restablecer el acuerdo que habría permitido a Mohammed evitar una eventual ejecución mediante su declaración de culpabilidad.










