El soldado A. de Nahal ingresó el domingo por la noche en una prisión militar para cumplir una condena de 30 días por llevar un parche con la inscripción “Moshiach” en su uniforme.
A. debía comenzar a cumplir su condena el domingo por la mañana, pero la controversia en torno a la sentencia llevó a las Fuerzas de Defensa de Israel a modificar el calendario.
Los padres de A. declararon el sábado por la noche: “Estamos tratando de asimilarlo, ¡pero nos encontramos en un estado de absoluta conmoción! No permaneceremos en silencio ante esta injusticia”.
Los soldados de la compañía están indignados y afirmaron: “Nos han destrozado la moral a todos”.
Un integrante del pelotón del soldado A., quien luchó junto a él en el Líbano y actualmente participa en operaciones en Samaria, rompió el silencio con una publicación conmovedora: “Para ustedes, esta es la polémica del parche; para nosotros, se trata de nuestro mejor amigo. Era el alma de esta familia. ¿Cómo pueden tomar a un soldado que entregó todo por el país y, de repente, enviarlo a prisión durante 30 días y apartarlo del servicio de combate? Es inhumano. Nos destruye a él y a nosotros.
Desde que ocurrió esto, toda la compañía quedó devastada. El Estado simplemente está borrándolo todo en un instante”. Este caso ha perjudicado gravemente la moral de la compañía, que cuenta con los mayores logros operativos en los recientes combates en el Líbano.
Tras la decisión de encarcelar al soldado el domingo, sus padres declararon: “Entendemos la disciplina, pero las insignias existen en todo el ejército, tanto en el servicio regular como en la reserva. ¿Por qué cargar todo el problema sobre los hombros de un soldado inocente que hizo lo mismo que la mitad del ejército hace abiertamente? Existe una discriminación indignante por parte del alto mando.
El Jefe del Estado Mayor mantiene en sus cargos, sin consecuencias, a figuras que trabajaron activamente para desmantelar el ejército desde dentro, mientras que a un soldado de combate le aplican el castigo más severo. No permaneceremos en silencio ante esto”.
Ante los últimos acontecimientos y la indiferencia del alto mando, los padres de los soldados de la compañía decidieron iniciar una campaña pública y prometieron: “La lucha no terminará hasta que se haga justicia, se limpie el nombre del soldado y de toda la compañía, y se restituya el orgullo y la fortaleza judeosionistas a los combatientes del frente. En estos momentos, el pueblo de Israel necesita que sus héroes permanezcan erguidos y orgullosos de su identidad, no perseguidos ni silenciados”.