El Mando Central de Estados Unidos informó el 23 de mayo que la Armada estadounidense ha desviado 100 buques comerciales desde el inicio de las operaciones de bloqueo contra Irán, el 13 de abril. Según el reporte, la operación también dejó cuatro buques inutilizados y permitió el paso de 26 embarcaciones humanitarias a través de las líneas de bloqueo.
La medida comenzó después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán en Islamabad y se produjo en el contexto de la crisis marítima iniciada en el estrecho de Ormuz. La respuesta estadounidense pasó de la escolta de buques y el apoyo a tareas de desminado a la interceptación directa del comercio marítimo vinculado a Irán.
Estados Unidos afirma que desvió 100 buques comerciales desde el inicio del bloqueo naval contra Irán, mientras mantiene operaciones de interceptación en el Golfo Pérsico, el golfo de Omán, el mar Arábigo y el océano Índico.
Washington amplió el despliegue a varias rutas marítimas regionales, con operaciones en el Golfo Pérsico, el golfo de Omán, el mar Arábigo y el océano Índico. El bloqueo se dirige contra petroleros, cargueros y embarcaciones relacionadas con redes de exportación iraníes, incluidas naves con cambios de pabellón, registros dudosos o estructuras de propiedad asociadas a la llamada flota fantasma.
La operación naval estadounidense amplía su alcance regional

La operación reúne más de 15.000 efectivos, más de 200 aeronaves y buques de guerra, dos grupos de ataque de portaaviones, fuerzas anfibias, aviones de patrulla P-8 Poseidon y destructores de la clase Arleigh Burke. Entre los medios desplegados figuran los grupos de ataque de los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS George H.W. Bush, el Grupo Anfibio de Trípoli, la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines y equipos de abordaje trasladados en helicóptero.
La aplicación inicial del bloqueo se basó en advertencias y órdenes de desvío a buques próximos a puertos iraníes. A mediados de abril, esa aplicación se extendió a embarcaciones que ya habían salido de Irán antes de la entrada en vigor de la medida. Con ello, Estados Unidos amplió el alcance de la operación contra el comercio marítimo asociado a Teherán.
El primer episodio significativo ocurrió el 19 de abril, cuando el carguero iraní Touska mantuvo rumbo hacia Bandar Abbas pese a las advertencias del destructor USS Spruance. Después de casi seis horas de seguimiento, el buque estadounidense disparó proyectiles de 5 pulgadas contra el compartimento de máquinas e inutilizó su propulsión. Posteriormente, marines de la 31.ª Unidad Expedicionaria abordaron la nave en el golfo de Omán.
Dos días más tarde, fuerzas estadounidenses interceptaron el superpetrolero MT Tifani en el océano Índico, después de asociar su carga con redes de exportación iraníes. También se registraron incautaciones de petroleros cerca del sur y oeste de India y en las proximidades de Malasia. A comienzos de mayo, aviones F/A-18E/F Super Hornet embarcados atacaron con fuego de ametralladora a los petroleros de bandera iraní M/T Hasna, M/T Sea Star III y M/T Sevda en el golfo de Omán.
Irán mantiene presión sobre el tráfico marítimo en Ormuz

Aunque Irán ha evitado choques directos con los grupos de portaaviones estadounidenses, según el texto ha aumentado la presión sobre la navegación comercial mediante drones, minas navales, misiles antibuque, interferencias electrónicas, suplantación de señales AIS, perturbación del GNSS y lanchas rápidas.
El 22 de abril, fuerzas iraníes capturaron los portacontenedores MSC Francesca y Epaminondas tras dañarlos con artillería y lanzagranadas RPG. Otros incidentes afectaron al tráfico marítimo cerca de Omán, Fujairah, Doha y Ras Tanura.
Después de los ataques lanzados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra infraestructuras militares iraníes, instalaciones navales, centros de mando de la Guardia Revolucionaria, complejos subterráneos y altos mandos, incluido Alí Jamenei, Irán restringió el tránsito por Ormuz. El 4 de marzo, la Guardia Revolucionaria declaró el estrecho cerrado a las “naciones hostiles”. Sin embargo, Teherán mantuvo permisos selectivos para tráfico vinculado a China, India, Pakistán, Rusia, Malasia y Tailandia.
Ese sistema de excepciones también funcionó como mecanismo de presión. El 8 de mayo, fuerzas iraníes capturaron el petrolero de propiedad china Ocean Koi, al que acusaron de afectar las exportaciones petroleras iraníes. Otros petroleros intentaron evitar las líneas de bloqueo estadounidenses mediante rutas cercanas a las costas de Pakistán e India, el apagado de transpondedores AIS o trayectos indirectos por el estrecho de Malaca y corredores del sur de Asia.
El bloqueo altera el tránsito petrolero y el comercio regional

Como resultado de las restricciones y de los incidentes militares, el tránsito marítimo por Ormuz sufrió una alteración severa. Antes de la guerra, por el estrecho circulaban alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y cerca del 20 % del comercio mundial de gas natural licuado. En marzo, el tráfico cayó aproximadamente un 70 % y, en algunos momentos de marzo y abril, el movimiento de petroleros se redujo casi a cero.
A finales de abril, la Organización Marítima Internacional estimaba que unos 2.000 buques y 20.000 marineros permanecían bloqueados en el Golfo por la falta de seguros de riesgo de guerra y de ventanas de tránsito fiables. Grandes navieras como Maersk, CMA CGM, Hapag-Lloyd y MSC suspendieron o redujeron drásticamente sus operaciones en la zona. La navegación de cruceros desapareció tras amenazas directas contra buques civiles, incluido el Mein Schiff 4.
Pese al alto el fuego del 8 de abril, el tráfico no volvió a sus niveles previos. Irán continuó las inspecciones de embarcaciones, impuso pagos por cruces autorizados y desvió buques por un corredor controlado al norte de la isla de Larak. Según el texto, las tasas de tránsito habrían alcanzado entre uno y dos millones de dólares por travesía.
Las misiones de escolta de India, bajo la Operación Sankalp, y las estadounidenses vinculadas al Proyecto Freedom solo permitieron evacuaciones limitadas y movimientos controlados. La combinación de escoltas militares, seguros de guerra, autorizaciones políticas y riesgo de interceptación dejó el tránsito por Ormuz sometido a condiciones operativas y políticas estrictas.
Impacto económico y retención de petróleo iraní

Los efectos económicos se extendieron más allá de las exportaciones iraníes. El Brent superó los 100 dólares por barril el 8 de marzo y después se acercó a los 126 dólares durante la fase de mayor interrupción. Arabia Saudí aumentó el uso del oleoducto Este-Oeste hacia Yanbu y Emiratos Árabes Unidos redirigió exportaciones a través de Fujairah.
Irak evaluó ampliar rutas de exportación por el Mediterráneo, aunque la capacidad combinada de las alternativas quedó por debajo de la mitad del flujo habitual de Ormuz. Entre el 13 de abril y el 1 de mayo, el Departamento de Defensa estadounidense estimó que 53 millones de barriles de petróleo iraní quedaron retenidos a bordo de 31 petroleros.
Ante esa situación, Irán intentó compensar parte del bloqueo con exportaciones terrestres hacia Pakistán, Irak y Asia Central, además de rutas marítimas encubiertas cerca de las costas del sur de Asia. El comercio marítimo regional ya no depende solo de la seguridad de la ruta, sino de la capacidad de cada buque para cruzar una zona donde Estados Unidos e Irán aplican restricciones simultáneas.