El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, defendió este jueves en la Casa Blanca la postura del presidente Donald Trump a favor de que Irán conserve algunos misiles balísticos como parte de su capacidad de defensa propia.
Vance respondió a una pregunta sobre el cambio de posición de Trump, después de que Washington hubiera presentado la destrucción del programa de misiles iraní como uno de los objetivos centrales de la guerra reciente contra Teherán.
Estados Unidos no exige que Irán renuncie por completo a sus misiles y plantea que el acuerdo final limite las capacidades capaces de representar una amenaza amplia, sin eliminar el derecho de autodefensa.
El vicepresidente sostuvo que Estados Unidos destruyó “un número considerable” de misiles y lanzadores iraníes durante la guerra. También afirmó que el criterio de Washington no implica negar a ningún país de la región la posibilidad de responder ante ataques.
“Lo único que dijo ayer el presidente es que, por supuesto, los países de la región no renuncian al derecho a la autodefensa”, afirmó Vance. “Israel no renuncia al derecho a la autodefensa si Hezbolá lanza cohetes o drones contra Israel. No se le puede decir a un país, ya sea Israel o Irán, que no tiene permitido defenderse”.
Vance precisó que el acuerdo definitivo que Washington busca cerrar en los próximos dos meses deberá incluir el compromiso de Irán de no fabricar misiles capaces de suponer una amenaza generalizada. La exigencia apunta a impedir que Teherán reconstruya capacidades ofensivas de largo alcance bajo el paraguas de una negociación diplomática.
El acuerdo final limitaría los misiles de mayor alcance
El vicepresidente agregó que Estados Unidos quiere que Irán deje de financiar la inestabilidad regional, cese el apoyo al terrorismo en la zona y no intente reconstruir su programa de armas nucleares. Esa fórmula incorpora al mismo marco de negociación los misiles balísticos, la actividad nuclear y la red de aliados regionales de Teherán.

Trump había dicho el miércoles, durante una rueda de prensa en Francia al margen de la cumbre del G7, que era “un poco injusto” que Irán no tuviera algunos misiles balísticos si otros países de la región los poseen. “Si Arabia Saudita y Qatar, y todos ellos, tienen algunos, diría que en proporción relativa creo que está bien” que Irán también los tenga, declaró.
El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán entró en vigor esta semana y abrió un período de negociación de 60 días sobre el programa nuclear iraní y otros puntos pendientes. Trump afirmó que el documento “no es final” y advirtió que Washington volverá a los ataques si Teherán incumple sus compromisos.
En paralelo, el Ejército de Estados Unidos levantó este jueves el bloqueo al tráfico marítimo hacia y desde puertos y zonas costeras iraníes. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que Washington puede reimponer el bloqueo y reanudar la acción militar si Irán no respeta el acuerdo.
El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, afirmó en Ginebra que “ahora comienza el trabajo técnico”. El enviado estadounidense Steve Witkoff dijo a legisladores que Irán invitará al organismo nuclear de la ONU a inspeccionar sus sitios nucleares y a trabajar en la localización del material enriquecido.
La negociación deja a Washington ante un equilibrio delicado: permitir a Irán una capacidad limitada de autodefensa, mientras intenta impedir que sus misiles, sus redes regionales y su programa nuclear vuelvan a convertirse en una amenaza estratégica para Israel, Estados Unidos y otros países de la región.










