El desarrollador alemán de drones Quantum Systems Group anunció que su Apex Recordhunter realizó un vuelo cercano a los 700 km/h, equivalentes a 435 mph, una marca con la que podría haber alcanzado un récord mundial. La compañía también pretende obtener el récord del dron más rápido con una libra de explosivos y el del dron interceptor antiaéreo más veloz, según informó TechSpot.
Estas tecnologías no despiertan interés únicamente entre los aficionados. Si llegaran a fabricarse en masa, podrían contribuir a salvar vidas en Ucrania y en otros países expuestos a ataques aéreos.
Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, los dos bandos han intensificado el desarrollo de diseños de drones para responder a los avances del adversario. Quantum Systems Group afirma que quiere que sus equipos ayuden a Ucrania a ganar la guerra, y por ello ha llevado sus sistemas al límite de su rendimiento.
En mayo, el canal de YouTube Drone Pro Hub alcanzó un récord mundial no oficial de 453 mph y superó así la marca de 409 mph conseguida en enero por Luke y Mike Bell, un dúo de padre e hijo que posee el récord mundial Guinness. Ni Drone Pro Hub ni Quantum han logrado que Guinness verifique sus velocidades.
Los drones empleados por Drone Pro Hub y Quantum eran similares: compartían un diseño de cola larga, cono de nariz afilado y rotores de cuatro aletas. Quantum quizá podría evaluar el uso de las palas de impulsor dentadas que ayudaron a Drone Pro Hub a rebasar la marca en su video más reciente.
Además del registro de velocidad pura, Quantum Systems busca fijar nuevas marcas para drones capaces de transportar explosivos ligeros y para interceptores de blancos aéreos. Esta última categoría parece probablemente la más relevante, porque Ucrania afronta crecientes dificultades para interceptar los drones rusos propulsados por reactores, que pueden llegar a 310 mph, mientras que los drones interceptores ucranianos alcanzan 186 mph.
Aun así, la relación de costos favorece a Ucrania. Los drones rusos propulsados por reactores pueden superar los $100.000 por unidad, mientras que los interceptores ucranianos suelen costar, como máximo, unos pocos miles de dólares. Algunos grupos financian estos equipos mediante campañas colectivas para entregarlos al ejército ucraniano.






