Dos militares estadounidenses murieron y varios resultaron heridos en un ataque iraní contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania. El episodio profundizó una semana de intercambios de fuego en la que Estados Unidos e Irán golpearon objetivos cada vez más sensibles.
El Comando Central de Estados Unidos, responsable de las fuerzas del país en Oriente Medio, confirmó las dos muertes y señaló que otro militar continúa desaparecido tras el ataque.
Según el Centcom, cuatro efectivos fueron evacuados por razones médicas a hospitales jordanos, pero ya recibieron el alta. Otros militares examinados por lesiones leves pudieron reincorporarse al servicio.
Funcionarios estadounidenses familiarizados con las ofensivas afirmaron que Irán ajustó sus ataques para superar las defensas de Estados Unidos. Para ello, empleó misiles capaces de alcanzar velocidades extremadamente altas y maniobrar durante el descenso hacia sus objetivos. La precisión con la que las fuerzas iraníes golpearon instalaciones sensibles también despertó sospechas de que el régimen recibe asistencia de China o Rusia para seleccionar los blancos, añadieron los funcionarios.
Se trata de las primeras muertes estadounidenses por fuego hostil desde que el presidente Donald Trump declaró un alto el fuego a comienzos de abril. El ataque pondrá a prueba la contención del mandatario ante el intercambio de golpes entre Estados Unidos e Irán, cuya intensidad aumentó durante la última semana. Trump había advertido que consideraría reanudar la guerra si Irán mataba a tropas estadounidenses.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó el sábado que la muerte de los militares reforzaría la determinación de Estados Unidos.
Varios legisladores publicaron mensajes de condolencias dirigidos a las familias. Entre ellos estuvieron el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano por Luisiana, y la senadora Jeanne Shaheen, de Nuevo Hampshire, principal representante demócrata en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Shaheen sostuvo además que “el presidente debe negociar el fin de esta guerra desastrosa”.
El ataque ocurrió en la base aérea Muwaffaq Salti, desde donde operan aviones de combate estadounidenses en misiones contra Irán, de acuerdo con funcionarios de Estados Unidos. El Centcom informó que las bajas se registraron mientras fuerzas estadounidenses y aliadas defendían la instalación frente a misiles y drones.
Irán lanzó repetidos ataques con misiles balísticos y drones contra la base. La instalación también había sido alcanzada a comienzos de esta semana, cuando varios militares estadounidenses sufrieron heridas leves, según dos funcionarios del país.
Antes de este episodio, el Pentágono había contabilizado 14 militares estadounidenses muertos durante la guerra con Irán por acciones hostiles o accidentes. Un decimoquinto efectivo murió debido a una emergencia médica.
Los enfrentamientos entre ambos países comenzaron este mes por el control del estratégico estrecho de Ormuz y después se extendieron a buques, instalaciones eléctricas y puentes tanto en el golfo Pérsico como en territorio iraní.
Pese a que las dos partes parecen dispuestas a continuar los combates, durante la última semana evitaron volver a una guerra total. Los analistas, sin embargo, temen que el incremento progresivo de la intensidad termine por desencadenar una espiral de escalada.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, quien asumió el poder en el país, pero no ha aparecido en público desde el inicio de la guerra, advirtió mediante un comunicado que Estados Unidos recibirá “lecciones inolvidables” si mantiene sus ataques contra Irán.
La base jordana cuenta con la protección del sistema antimisiles THAAD y ya había sido atacada anteriormente, aunque hasta ahora ningún militar había muerto en esas instalaciones. En marzo, un dron iraní dañó uno de los radares THAAD destinados a defender la base, por lo que Estados Unidos tuvo que sustituir el componente.
La ofensiva coincidió con el envío urgente de más aviones de combate estadounidenses a la región. Cazas F-16 procedentes de la base aérea de Spangdahlem, en Alemania, serán desplegados en la zona. Estas aeronaves pueden atacar los radares iraníes empleados para lanzar misiles tierra-aire, además de ejecutar otras misiones.
Estados Unidos también traslada a Oriente Medio cazas furtivos F-35 desde la base aérea británica de Lakenheath, en Inglaterra. A ese despliegue se suman aviones cisterna para el reabastecimiento en vuelo que ya se dirigen a la región.
El memorando de entendimiento firmado por Trump e Irán a mediados de junio, cuyo objetivo era abrir el estrecho de Ormuz e iniciar una reducción de la guerra, quedó sin efecto después de que Teherán intentara imponer sus condiciones al tráfico marítimo en esta ruta estratégica.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní anunció el sábado la retirada formal del acuerdo. La decisión fue atribuida a supuestas violaciones de Estados Unidos, incluido el intento de establecer una ruta independiente a través del estrecho.
Ante el estancamiento, ambos países intensificaron el uso de la fuerza. Los combates ya causaron consecuencias mortales para la navegación, redujeron el tránsito por el estrecho y dispararon los precios del petróleo. Si continúan las interrupciones en esta vía marítima, por la que pasa una quinta parte del petróleo mundial, las reservas globales podrían caer hasta niveles peligrosos.





