El primer F-16 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos equipado con el Viper Experimentation and Next-gen Operations Model (VENOM) Autonomy Kit ya realizó su vuelo inaugural, dos años después de que comenzaran las modificaciones. El sistema, desarrollado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), convertirá al caza en un banco de pruebas aéreo en el que un agente de inteligencia artificial podrá asumir el control del vuelo.
La iniciativa es fruto de la colaboración entre DARPA y la Fuerza Aérea estadounidense. Tiene su origen en el programa Air Combat Evolution (ACE) y se integra en Artificial Intelligence Reinforcements (AIR). ACE también comprendió las pruebas del X-62 Variable In-flight Simulator Aircraft (VISTA), que demostraron anteriormente que un agente de inteligencia artificial podía pilotar un caza de forma autónoma durante un combate aéreo cerrado.
El primer F-16 equipado con el sistema de autonomía VENOM completó su vuelo inaugural. La plataforma permitirá probar agentes de inteligencia artificial capaces de asumir los controles bajo supervisión permanente de un piloto.
“Estas pruebas de vuelo pioneras con F-16 modificados mediante VENOM permiten avanzar en la infraestructura necesaria para desarrollar capacidades autónomas de combate aéreo que inspiren confianza”, declaró el general de brigada James “Fangs” Valpiani, director del programa en DARPA. “El equipo de la Fuerza Aérea y DARPA ha automatizado los controles de vuelo y los sensores de un F-16 estándar sin modificar el software central del caza. Esto establece un proceso eficiente para desarrollar sistemas de inteligencia artificial capaces de imponerse en el combate aéreo y nos permite acelerar la innovación destinada al personal combatiente”.

De acuerdo con el comunicado de prensa, el VAK incorpora una interfaz novedosa para conectarse con los controles de vuelo y los sistemas de misión del avión. Un interruptor permite al piloto pasar del control humano convencional al control de la inteligencia artificial y viceversa. Esta configuración busca ofrecer un entorno fiable y seguro para realizar experimentos bajo supervisión humana, con la posibilidad de intervenir en cualquier momento.
El primer F-16 modificado con el VENOM Autonomy Kit despega para efectuar su vuelo inaugural. (Crédito de la imagen: Fuerza Aérea de Estados Unidos | Samuel King Jr., 96.ª Ala de Pruebas)
VENOM probará agentes de inteligencia artificial en vuelos reales
La flota VENOM servirá, dentro del programa AIR, para someter a evaluación distintos agentes de inteligencia artificial en condiciones reales de vuelo. Según el comunicado, los ensayos permitirán avanzar hacia un escenario en el que pilotos humanos dirijan y coordinen de manera continua equipos de aeronaves autónomas no tripuladas. Los resultados también aportarán información al programa Collaborative Combat Aircraft (CCA).
“El entorno de amenazas emergentes, en especial en lo relativo al combate aéreo, adquiere una complejidad cada vez mayor”, añadió Valpiani. “La inteligencia artificial posee un enorme potencial para ayudar a las personas a gestionar esa complejidad en combates más allá del alcance visual. Sin embargo, todavía quedan interrogantes difíciles sobre el rendimiento y la fiabilidad de la inteligencia artificial aplicada al combate bajo la extrema incertidumbre y fricción de la guerra moderna. El programa AIR pretende aplicar agentes de combate de vanguardia a situaciones de relevancia operativa para responder a esas preguntas y proporcionar a nuestras fuerzas capacidades que disuadan la guerra y permitan vencer en ella”.

VENOM-AFT corresponde a Viper Experimentation and Next-gen Operations Model – Autonomy Flying Testbed. El programa fue concebido y financiado para agilizar los ensayos de software autónomo tanto en aeronaves tripuladas como no tripuladas. Además de complementar el campo de pruebas Autonomy Data and AI Experimentation de Eglin, proporcionará datos al programa Collaborative Combat Aircraft y a otros proyectos centrados en sistemas autónomos.
La 96.ª Ala de Pruebas y la 53.ª Ala recibieron los tres primeros F-16 Fighting Falcon preparados para participar en el programa Viper Experimentation and Next-gen Operations Model – Autonomy Flying Testbed, también conocido como VENOM. (Crédito de la imagen: fotografía de la Fuerza Aérea de Estados Unidos tomada por David Shelikoff)
“El programa VENOM representa un capítulo decisivo en el desarrollo de las capacidades de combate aéreo. Esta iniciativa transformadora podría redefinir los paradigmas del combate aéreo mediante el desarrollo de nuevas funciones autónomas para plataformas tripuladas y no tripuladas, tanto actuales como futuras”, declaró en 2024 el mayor Ross Elder, responsable de las pruebas de desarrollo de VENOM. “Esperamos la culminación de años de trabajo de ingeniería y cooperación, mientras VENOM da un paso medido hacia una nueva era de la aviación”.
Los seis F-16 mantendrán pilotos dentro de la cabina

La flota estará compuesta por seis F-16C convertidos en plataformas de ensayo para evaluar con rapidez capacidades autónomas. Las pruebas operativas y de desarrollo estarán a cargo del 40.º Escuadrón de Pruebas de Vuelo y del 85.º Escuadrón de Pruebas y Evaluación.
A diferencia del QF-16, estos aparatos no se convertirán en drones sin tripulación. Siempre llevarán pilotos en la cabina, encargados de vigilar el funcionamiento del sistema autónomo y de comprobar que se alcancen los objetivos establecidos para los ensayos de vuelo y de los sistemas de misión.
“Es importante comprender el concepto de supervisión humana continua en este tipo de pruebas. Un piloto participará en tiempo real en el funcionamiento del sistema autónomo y conservará la capacidad de activar y detener algoritmos concretos”, explicó el teniente coronel Joe Gagnon, comandante del 85.º Escuadrón de Pruebas y Evaluación, cuando las primeras aeronaves llegaron a Eglin en 2024. “Nunca habrá una situación en la que una aeronave VENOM vuele por sí sola sin intervención humana”.
Varios F-16 Fighting Falcon reciben modificaciones como parte del programa Viper Experimentation and Next-gen Operations Model – Autonomy Flying Testbed en la base aérea de Eglin, Florida. (Crédito de la imagen: fotografía de la Fuerza Aérea de Estados Unidos tomada por Samuel King Jr.)
Los tres primeros F-16 Viper arribaron a Eglin en abril de 2024. Allí comenzaron a recibir cambios de software, hardware e instrumentación destinados a permitir que, con el tiempo, agentes autónomos puedan pilotarlos. El sexto y último avión se incorporó en abril de 2025.
Las modificaciones conectan VENOM con los controles del F-16
Las modificaciones físicas descritas por la Fuerza Aérea incluyen un sistema automático de control de potencia, mediante el cual el sistema autónomo podrá regular el empuje. La computadora del sistema de control de vuelo gestionará, por su parte, las superficies de mando.
En el ámbito del software, los trabajos se concentran en asegurar la conexión y la comunicación entre VENOM y los sistemas del F-16. Las medidas de hardware deben evitar que el sistema autónomo supere sus límites o salga de la envolvente de vuelo, con el objetivo de mantener la seguridad durante las pruebas.
En cada vuelo habrá un piloto de ensayos encargado de supervisar la operación, quien podrá activar o detener el sistema autónomo en tiempo real. Los responsables del programa señalaron anteriormente que, para acelerar el proceso, las fases de ensayos operativos y de desarrollo se ejecutarán de forma simultánea, como ocurre con la mayoría de las pruebas de los F-16 y F-15 realizadas en Eglin.





