El representante Abe Hamadeh, republicano por Arizona, presentó el 20 de julio de 2026 ante el Congreso de Estados Unidos la “Ley BRRRRT”, sigla de Bolstering Recognition, Resurgence, Retention, and Remembrance of the Thunderbolt, o “Impulso al reconocimiento, la recuperación, la conservación y la memoria del Thunderbolt” (H.R. 9780). El proyecto, impulsado también por el representante Don Davis, demócrata por Carolina del Norte, obligaría a la Fuerza Aérea de Estados Unidos a mantener una flota viable de A-10 hasta el año fiscal 2033 e impediría el desmantelamiento de la infraestructura necesaria para sostener estas aeronaves.
La legislación recibe su nombre del característico sonido “BRRRRT” que produce el cañón GAU-8/A Avenger de 30 mm del A-10. El proyecto refleja la persistente preocupación del Congreso ante los intentos de la Fuerza Aérea por retirar el Warthog antes de que entre en servicio operativo una aeronave capaz de sustituir por completo su misión de apoyo aéreo cercano. El reciente proyecto de Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2027 también incluyó disposiciones similares.
La Ley BRRRRT busca conservar al menos 126 A-10 Warthog y mantener activas hasta el año fiscal 2033 las estructuras de formación, mantenimiento y logística necesarias para operar la flota.
El proyecto se presentó el 20 de julio ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos y fue remitido al Comité de Servicios Armados. Sin embargo, al momento de redactarse este artículo, el texto de la iniciativa todavía no era público.
Un A-10C Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se aproxima a un HC-130J Combat King II para efectuar un reabastecimiento en vuelo dentro del área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos, el 9 de mayo de 2026. (Crédito de la imagen: Fuerza Aérea de Estados Unidos)

“La Ley BRRRRT garantiza que no retiremos un sistema de armas probado antes de que exista un reemplazo certificado”, afirmó Hamadeh en un comunicado del 21 de julio. “Se trata de sentido común, seguridad nacional y de cumplir con los hombres y mujeres que dependen del A-10 en combate”.
La iniciativa cuenta con apoyo bipartidista. Davis figura como copromotor junto con Hamadeh, mientras que entre los patrocinadores originales se encuentran los representantes Richard McCormick, republicano por Georgia; Derrick Van Orden, republicano por Wisconsin; Sam Graves, republicano por Misuri; y Cory Mills, republicano por Florida.
La conservación de dos escuadrones no detiene el desmantelamiento
Como informamos hace poco, la Fuerza Aérea de Estados Unidos anunció que conservaría dos escuadrones hasta 2030, conforme a una directriz del presidente Donald Trump y del secretario de Guerra, Pete Hegseth. Uno será un escuadrón en servicio activo con base en Moody, Georgia, y el otro pertenecerá a la Reserva de la Fuerza Aérea y tendrá su sede en Whiteman, Misuri.
Sin embargo, como señala el comunicado de Hamadeh, la reversión de los planes de retirada no detiene el desmantelamiento de las estructuras de formación, mantenimiento y logística necesarias para conservar la aeronave en servicio. La Fuerza Aérea ya cerró las instalaciones de mantenimiento de depósito del A-10 en la base aérea de Hill, Utah, y completó la última promoción de pilotos de este modelo.
Según detalles de la iniciativa obtenidos por Military Times, el proyecto obligaría a la Fuerza Aérea a mantener al menos 126 A-10. Esta cifra supera el mínimo de 103 aeronaves impuesto por el Congreso.
La propuesta también establece que, dentro de los 90 días posteriores a su promulgación, el secretario de la Fuerza Aérea deberá presentar un plan que explique cómo pretende restablecer el mantenimiento de depósito, la formación de pilotos, las actividades de sostenimiento y las pruebas de vuelo. Además, el proyecto endurecería de forma considerable las condiciones bajo las cuales podrían autorizarse nuevas retiradas de A-10.

De hecho, el secretario de Guerra tendría que certificar que una aeronave sustituta ha asumido por completo la misión del A-10 antes de que pudiera continuar cualquier nueva reducción de la flota. Esa certificación también tendría que recibir la aprobación por escrito del secretario del Ejército, del comandante del Cuerpo de Marines y del jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos.
Un reemplazo deberá asumir por completo la misión del A-10
La legislación también define los requisitos que debería cumplir una aeronave para considerarse un reemplazo adecuado del A-10 y establece que solo podría recibir esa consideración si el apoyo aéreo cercano fuese su misión principal. Esta disposición contradice los planes anteriores de distribuir la misión del A-10 entre aeronaves polivalentes como el F-35A Lightning II, el F-15E Strike Eagle y el F-16 Fighting Falcon.
El proyecto representa el episodio más reciente de una disputa que se prolonga desde hace décadas entre el Congreso y la Fuerza Aérea sobre el futuro del A-10. La institución continúa con la retirada gradual de estas aeronaves, cuya flota completa se encuentra ahora en Estados Unidos después de que el modelo abandonara la base aérea de Osan, en Corea del Sur.
La Fuerza Aérea inició el año fiscal 2026 con 162 A-10 y solicitó en un principio autorización para retirar toda la flota antes del cierre del ejercicio. El Congreso rechazó esa propuesta y, en su lugar, fijó un inventario mínimo de 103 aeronaves mediante la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026.
Las recientes operaciones de combate reavivaron el debate, pues el A-10 desempeñó un papel importante durante las acciones contra Irán. Entre ellas figura una misión “Sandy” de apoyo a la operación de búsqueda y rescate en combate de los dos tripulantes de un F-15E Strike Eagle derribado en territorio iraní.
Como se señaló al comienzo, Hamadeh también introdujo disposiciones contra la retirada del A-10 en la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2027. Si la Ley BRRRRT no avanza hasta convertirse en ley, la NDAA todavía podría permitir la aprobación de medidas similares, aunque bajo una formulación distinta.






