Dan Sohail, el hombre que a principios de este año embistió repetidamente con un automóvil la sede mundial del movimiento jasídico Jabad en la ciudad de Nueva York, fue condenado el miércoles a una pena equivalente al tiempo que ya permaneció en prisión.
Sohail, de 36 años, se declaró culpable en mayo de causar daños a propiedades religiosas. El ataque ocurrió en enero y generó una fuerte alarma, ya que el vehículo impactó contra un sitio religioso venerado.
Aunque inicialmente fue acusado de un delito de odio, Sohail explicó después a los investigadores que pretendía conectar con su “herencia judía”. La investigación determinó que, antes del incidente, había establecido contacto con varios grupos judíos y que padecía problemas de salud mental.
El juez del tribunal federal de Brooklyn que presidió el caso consideró que Sohail necesitaba tratamiento psiquiátrico y sostuvo que no había expresado odio contra los judíos. Por ello, limitó la condena al periodo ya cumplido. Sohail lleva seis meses encarcelado y será liberado la próxima semana.
El magistrado Eric Vitaliano también le ordenó pagar $19 000 como indemnización. Durante la audiencia, criticó al Departamento de Justicia por solicitar una pena más severa. Los fiscales pretendían que una sentencia mayor sirviera como advertencia para quienes pudieran atacar intereses judíos, en un contexto de fuerte aumento de los delitos de odio contra esa población.
“Esta es una historia triste”, afirmó Vitaliano.
En documentos presentados al juez antes de la sentencia, la abogada defensora Mia Eisner-Grynberg señaló que, cuando cometió el ataque, Sohail sufría depresión y trastorno de estrés postraumático derivados de una infancia traumática. Según la letrada, atravesaba además una etapa en la que “buscaba desesperadamente pertenencia y comprensión a través de su exploración del judaísmo”.
Eisner-Grynberg indicó que Sohail frecuentaba el centro de Jabad que posteriormente atacó y que “descubrió que los estudiantes rabínicos del lugar eran cálidos y acogedores”. También afirmó que Sohail “bailó con ellos” y viajó a Israel siguiendo sus recomendaciones. Sin embargo, tras regresar a los Estados Unidos, su conducta se volvió errática y mostró un nivel extremo de ansiedad. Durante ese periodo, añadió la defensa, “rogaba” a los miembros de Jabad que lo ayudaran.
Sohail no hizo declaraciones durante la lectura de la sentencia, aunque al finalizar el procedimiento agradeció al juez.
El choque se produjo durante el septuagésimo quinto aniversario de la llegada del rabino Menachem Mendel Schneerson al liderazgo del movimiento Lubavitch, circunstancia que provocó una preocupación inmediata en la ciudad. Schneerson murió en 1994, pero continúa siendo una figura venerada en todo el mundo.
Desde hace años, la sede mundial de Jabad-Lubavitch mantiene una presencia policial casi permanente en sus alrededores. El lugar fue el centro de los disturbios de Crown Heights de 1991, cuando residentes negros del vecindario atacaron a ciudadanos judíos después de que un vehículo de la caravana de Schneerson atropellara mortalmente a un niño.
En 2014, un hombre con alteraciones mentales entró en la sinagoga y apuñaló a un estudiante rabínico, a quien causó varias heridas. Posteriormente, murió tras ser abatido a tiros por la policía.






