El Tribunal Supremo, reunido como Tribunal Superior de Justicia, anuló hoy jueves por unanimidad la decisión del Gobierno de cerrar la emisora de radio Galei Tzahal. Los jueces determinaron que la decisión se adoptó a partir de una consideración ajena e improcedente: el descontento de quienes tomaron la decisión porque, a su juicio, las emisiones de la radio contradecían sus posiciones.
La sentencia respondió a los recursos presentados por el Movimiento por la Calidad del Gobierno en Israel, Académicos por un Israel Democrático, la Organización de Periodistas de Israel, el Consejo de la Prensa de Israel y el comité de trabajadores de Galei Tzahal. El tribunal estuvo integrado por los jueces Dafna Barak-Erez, Alex Stein y Yehiel Kasher. La sentencia fue redactada por Kasher y contó con la adhesión de los otros dos magistrados.
Los jueces consideraron probado que la decisión de cerrar la emisora obedeció al descontento de quienes la adoptaron con el contenido de sus emisiones. También señalaron que, después de que el tribunal emitiera una orden condicional, el Gobierno no actuó para demostrar lo contrario.
Aunque anuló la decisión, el Tribunal Superior de Justicia rechazó el argumento de que el cierre de Galei Tzahal requiriera una ley aprobada por el Parlamento. El tribunal determinó que el Gobierno sí tiene competencia para adoptar una decisión sobre la emisora.
Los tres jueces destacaron, cada uno por sus propios fundamentos, que la sentencia no descarta en principio la posibilidad de cerrar Galei Tzahal. Según explicaron, una decisión de ese tipo puede sostenerse si se adopta conforme a derecho y sobre la base de consideraciones pertinentes. Los magistrados también aclararon que no expresaban ninguna posición sobre el contenido de las emisiones de la radio.
Al concluir su sentencia, el juez Kasher explicó la razón por la que se anuló la decisión del Gobierno: “No puede aceptarse que quien ejerce una potestad pública decida que, porque las palabras de un locutor no son de su agrado, hay que «cerrarle el micrófono»”.
El juez añadió: “Un Gobierno que actúa de ese modo lo hace de una manera manifiestamente antidemocrática, pues la piedra angular sobre la que descansa todo régimen democrático es el reconocimiento de que el poder público no puede utilizar su autoridad para silenciar a quienes sostienen opiniones que no son de su agrado”.
El Movimiento por la Calidad del Gobierno, que había recurrido el cierre de la emisora, celebró, como era previsible, la sentencia. “Una importante victoria para la libertad de expresión, la libertad de prensa y el Estado de derecho. La decisión de cerrar un medio de comunicación público no puede adoptarse mediante un procedimiento viciado ni sobre la base de consideraciones ajenas al asunto. El tribunal dejó claro hoy que también el Gobierno está sujeto a las normas de la buena administración y que no se puede utilizar el poder público para perjudicar a la prensa libre. El movimiento seguirá vigilante ante cualquier intento de perjudicar a las instituciones democráticas, a los órganos de control y al derecho de la ciudadanía a disponer de una prensa independiente y libre”.










