El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, afirmó que Washington no considera que Hamás haya cambiado y sostuvo que el grupo debe desarmarse y abandonar cualquier pretensión de futuro político en Gaza. En una amplia entrevista con Israel National News-Arutz Sheva, también abordó la presión sobre Irán, la actividad militar turca en Siria, la violencia en Judea y Samaria, el antisemitismo en Estados Unidos y la relación entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
Estados Unidos espera que Hamás se desarme y abandone Gaza
Al referirse a Gaza, Huckabee rechazó que los contactos directos de funcionarios estadounidenses con dirigentes de Hamás impliquen un cambio de postura hacia la organización. Explicó que el objetivo de esas conversaciones fue transmitir directamente las exigencias de Washington, sin recurrir a intermediarios como Qatar, Egipto o Turquía.
“Se les dijo con valentía y franqueza: su tiempo se ha acabado”, afirmó. Según Huckabee, Estados Unidos espera que Hamás cumpla con lo acordado: desarmarse, desmilitarizarse y aceptar que no tiene futuro en Gaza.
Ante la pregunta de si Washington sigue considerando a Hamás una organización terrorista, respondió: “Absolutamente”.
“Son una organización terrorista. No son un gobierno. Son salvajes. Lo que hicieron el 7 de octubre es el horror inenarrable de esta generación”, declaró. También reiteró el reconocimiento estadounidense del derecho de Israel a actuar contra el grupo.
Huckabee insistió en que Washington no parte de la premisa de que Hamás pueda moderar su conducta. “Nadie en Estados Unidos es tan ingenuo como para pensar que Hamás va a cambiar de actitud”, dijo. “Sabemos quiénes son. Vimos lo que hicieron. No han cambiado”.
También señaló que el grupo no ha entregado sus armas. “¿Cuántas armas han entregado? Bueno, la cifra es cero. Ni una pistola, ni un rifle, ni una sola, ni siquiera una resortera”.
Sobre las diferencias entre el plan original de 20 puntos para Gaza y una versión revisada de 15 puntos, Huckabee indicó que el esquema inicial comienza con el desarme de Hamás. Añadió que Netanyahu ha colaborado con el proceso, incluidos los esfuerzos relacionados con la Fuerza Internacional de Estabilización y la CMCC, sin renunciar a las exigencias de seguridad israelíes.
“Israel se ha mostrado sumamente cooperativo, pero nunca a costa de su seguridad nacional”, afirmó. “Ahí es donde se traza el límite”.
Huckabee espera que Trump aumente la presión sobre Irán
En relación con Irán, Huckabee dijo que espera que el presidente Donald Trump aplique una política de “máxima presión financiera”, como durante su primer mandato. Afirmó que Teherán ha sufrido daños militares, económicos y diplomáticos, aunque advirtió que el régimen no está dispuesto a ceder con rapidez.
“Irán está sumamente debilitado a causa de la furia épica que se desató a principios de la primavera”, señaló. “Han sufrido daños militares. Han sufrido daños económicos. Y, sin duda, han sufrido daños diplomáticos. Sin embargo, no están dispuestos a rendirse tan rápido”.
Comparó la actitud iraní con la escena del Caballero Negro de Los caballeros de la mesa cuadrada, de Monty Python, en la que el personaje insiste en que sus heridas “no son más que un rasguño” pese a los golpes sufridos.
El embajador sostuvo además que las amenazas iraníes contra Israel y Estados Unidos deben tomarse literalmente. “No se trata de palabras vacías, amenazas o alardes con espadas al aire. Son personas que verdaderamente desean asesinarnos”, afirmó, al mencionar el apoyo de Teherán a Hezbolá, Hamás y los hutíes.
Huckabee consideró posible un eventual derrocamiento del régimen iraní, pero dijo que la presión militar y económica externa tendría que coincidir con un levantamiento interno. También recordó los riesgos que afrontan los opositores dentro de Irán, entre ellos la prisión, la ejecución y la muerte durante las protestas.
Sobre las posiciones de Israel y Estados Unidos respecto de Teherán, aseguró que no percibe “diferencias significativas”. Citó las exigencias de Trump de “ni enriquecimiento, ni armas nucleares” y su postura a favor de mantener abierto el estrecho de Ormuz.
“La verdad es que no concibo ninguna diferencia entre su mensaje, su doctrina y su estrategia y los de Israel”, dijo.
Ve el ataque en Siria como una advertencia ante Turquía
Huckabee también se refirió al ataque israelí contra la base aérea siria de Abu al-Duhur, vinculado por Israel con la expansión de la actividad militar turca en Siria.
“Cuando Turquía empieza a desplazar fuerzas militares más hacia el sur, esa maniobra se percibe como una amenaza para Israel, y ellos no se van a quedar de brazos cruzados”, expresó.
Comparó la acción israelí con un lanzamiento de béisbol dirigido cerca de un bateador que se aproxima demasiado al plato para obligarlo a retroceder. Señaló que el ataque alcanzó un aeródromo sin causar víctimas y lo describió como “un disparo de advertencia”, no como el inicio de una confrontación más amplia.
Aunque recordó que Turquía pertenece a la OTAN y mantiene buenas relaciones con Estados Unidos, sostuvo que el desplazamiento de activos militares turcos hacia el interior de Siria “no es positivo para Siria, no es positivo para Israel y no es positivo para el mundo”.
Sobre una eventual posición estadounidense respecto del ataque, respondió: “Desconozco si Estados Unidos ha adoptado una postura en un sentido o en otro. Desde luego, no de forma pública”.
El embajador dijo que Washington busca estabilidad en Siria y espera que Damasco llegue a un acuerdo de seguridad con Israel. A su juicio, un intento turco de establecer una presencia militar permanente en territorio sirio dificultaría ese proceso.
Defiende llamar “terroristas” a los autores de ataques en Judea y Samaria
En otro tramo de la entrevista, Huckabee defendió su decisión de calificar como “terroristas” a integrantes de un pequeño grupo de israelíes implicados en ataques violentos en Judea y Samaria.
“Es terrorismo cuando se intenta modificar el comportamiento de las personas mediante actos de intimidación, actos de violencia, cuando se incendian los coches y los hogares de la gente”, afirmó.
Calculó que entre 300 y 500 personas participan en ese tipo de acciones, dentro de una población israelí de aproximadamente medio millón de residentes en Judea y Samaria, y agregó que algunos de los implicados ni siquiera viven allí.
“Nadie causa más daño a la reputación de Israel y del pueblo judío que esta pequeña banda de personas que cometen actos delictivos”, sostuvo.
Huckabee rechazó calificarlos como justicieros y señaló que atacar a un palestino por el hecho de vivir en su casa no constituye una represalia legítima. “Eso es propio de un criminal, de un matón, de un terrorista. No me retracto de nada de ello”, dijo.
También rechazó hablar en términos generales de “violencia” de los israelíes que viven en Judea y Samaria. “No me gusta utilizar la expresión violencia de los judíos que residen en Judea y Samaria, porque opino que no son colonos. Son perturbadores”, afirmó sobre quienes participan en esos ataques.
El embajador mencionó además un mecanismo internacional de seguridad que reúne a Estados Unidos, Israel, la policía palestina y otros países. Explicó que su función consiste en colaborar con las fuerzas israelíes y palestinas para identificar conflictos y buscar soluciones, no en actuar como fuerza policial.
“Esta violencia es reprobable. No importa quién la cometa”, afirmó.
Sobre una eventual aplicación de la soberanía israelí en Judea y Samaria, Huckabee dijo que “en última instancia, será una decisión que le corresponderá tomar al Estado de Israel”, aunque señaló que la prioridad actual de Washington es evitar una escalada regional.
“Hay un momento y un lugar para todo”, expresó. “Existe mucha tensión en la región. Nadie desea que esa tensión desencadene algo mucho peor”.
Declinó expresar una posición personal sobre la soberanía israelí en esos territorios. “Uno de los desafíos de ser embajador es que no se me permite tener una opinión personal”, explicó. “Mi trabajo consiste en ejecutar la política estadounidense”.
Dice que el antisemitismo debe llamarse “odio hacia los judíos”
En cuanto al antisemitismo en Estados Unidos, Huckabee atribuyó parte del fenómeno a la financiación y la influencia extranjeras. Mencionó fondos procedentes de Estados que describió como vinculados con los Hermanos Musulmanes, así como la actividad de China y Rusia en las redes sociales.
También consideró que Israel debe mejorar su capacidad de comunicación. “He llegado a la conclusión de que, cuando la gente utiliza el término antisemitismo, se trata de un concepto que casi ha adormecido a las personas”, dijo. “Por eso, simplemente lo llamo por su nombre: es odio hacia los judíos”.
Huckabee propuso reforzar la comunicación israelí, llevar visitantes al país, mejorar la educación en Estados Unidos y responder a la desinformación en redes sociales. “No hay mejor manera de contrarrestar los disparates y las mentiras sobre el genocidio y el apartheid que lograr que la gente venga y lo vea”, afirmó.
También criticó la financiación extranjera de universidades estadounidenses y señaló que muchos menores de 35 años reciben noticias a través de TikTok, X e Instagram, donde, según él, la información “rara vez resulta fiable”.
Describe como excepcionalmente estrecha la relación entre Trump y Netanyahu
Consultado sobre la posibilidad de que Trump intervenga públicamente en las elecciones israelíes o respalde a algún candidato, Huckabee respondió: “Ya veremos”. Aclaró que la legislación federal le impide a él involucrarse en esos comicios, pero dijo que el presidente tiene libertad para adoptar una posición.
“El presidente goza de libertad para hacerlo si así lo desea”, afirmó. “Y creo que su decisión se basará en si considera que ello resultaría beneficioso o perjudicial”.
Huckabee describió además como excepcionalmente estrecha la relación entre Trump y Netanyahu. “No creo que exista ningún otro líder mundial con quien haya forjado un vínculo más sólido y personal”, señaló. “Su relación no se limita a cuestiones de Estado. Es una relación de carácter muy personal”.
Dijo desconocer si ese vínculo terminará traduciéndose en un respaldo electoral. Añadió que, si Netanyahu no es reelegido, espera que su sucesor mantenga y fortalezca la alianza entre Israel y Estados Unidos.
Respecto de las presiones de Trump sobre el presidente Isaac Herzog para que conceda un indulto a Netanyahu, Huckabee destacó que Herzog debe seguir los procedimientos establecidos.
“Es un hombre íntegro”, dijo. “Y siento un gran respeto por el presidente Herzog”. Añadió que confía en que analizará el proceso y tomará la decisión que considere más conveniente para Israel.
Huckabee también comentó el creciente clima electoral israelí y lo comparó con su experiencia de décadas en la política estadounidense. “A veces me parece que la política israelí es aún más beligerante”, afirmó, y añadió que participar de ese ambiente puede ser interesante, aunque “es preferible no ser el candidato”.
Destaca la capacidad de recuperación de la sociedad israelí
Al repasar su año y medio como embajador y sus más de cien visitas anteriores a Israel durante 53 años, destacó el trabajo del personal de la embajada y la capacidad de recuperación de la sociedad israelí.
“Siempre he sido consciente de la capacidad de recuperación del pueblo israelí”, señaló. “Pero al residir aquí por un periodo prolongado.. En un año y medio he vivido de cerca cinco guerras; me faltan palabras para expresar el asombro que me produce”.
Huckabee mencionó la actividad económica y la construcción como ejemplos de esa capacidad de recuperación y recordó una frase atribuida a Golda Meir tras la guerra del Yom Kipur de 1973, cuando le preguntaron por el “arma secreta” de Israel: “No tenemos adónde ir”.
“No solo existe una pura resiliencia, sino una firme determinación basada en la certeza que tienen los israelíes como país, y el pueblo judío, de que este es su último refugio”, afirmó. “No tienen ninguna intención de marcharse a ningún otro sitio”.










