El comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazloum Abdi, anunció el martes la disolución de la organización armada tras concluir la integración de sus combatientes en el ejército sirio, en virtud del acuerdo alcanzado con el gobierno de Damasco.
“Hoy anunciamos el fin de la misión de las Fuerzas Democráticas Sirias y declaramos, con total responsabilidad, su disolución como fuerza militar independiente”, afirmó Abdi en un discurso televisado desde el palacio presidencial de Damasco.
El dirigente explicó que la decisión llega después de “la conclusión del proceso de integración de nuestras fuerzas en las brigadas del ejército sirio”.
Las FDS, una coalición encabezada por fuerzas kurdas y respaldada durante años por Estados Unidos, fueron uno de los principales actores de la ofensiva contra Estado Islámico en Siria. La organización se formó en 2015 y posteriormente encabezó las operaciones que terminaron con el control territorial del grupo yihadista en el país en 2019.
“Desde la creación de las FDS, sus combatientes han asumido una enorme responsabilidad durante uno de los periodos más difíciles” de Siria, declaró Abdi. Añadió que sus fuerzas “liberaron numerosas ciudades y pueblos sirios, primero del régimen del Baaz y, posteriormente, del terrorismo de Daesh”.
Abdi sostuvo que “las circunstancias han cambiado en la actualidad y el país ha entrado en una nueva fase caracterizada por la paz y la participación”.
En su momento de mayor expansión, las FDS llegaron a reunir alrededor de 100.000 combatientes kurdos y árabes y controlaron extensas áreas del norte y noreste del país, incluidas zonas con importantes recursos petroleros.
La situación cambió tras los enfrentamientos de enero, cuando las fuerzas kurdas perdieron amplias extensiones de territorio frente a las tropas gubernamentales. Después de esos combates, ambas partes alcanzaron un acuerdo para incorporar al Estado las estructuras militares y civiles administradas por los kurdos.
Durante ese proceso, el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, firmó un decreto que reconoce derechos nacionales de los kurdos y establece el kurdo como lengua nacional.
Las FDS también sufrieron la deserción de numerosos combatientes árabes después de que el ejército sirio asumiera el control de Al Raqa y Deir ez-Zor, dos provincias que habían estado bajo dominio de la organización. Según el especialista en Siria Fabrice Balanche, esas deserciones redujeron aproximadamente a la mitad sus efectivos.
La fuerza kurda había afrontado además varias operaciones militares turcas entre 2016 y 2019. Ankara sostiene que las FDS mantienen vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización que encabezó durante décadas una insurgencia en Turquía.
El acuerdo de enero para la integración de las fuerzas kurdas en las estructuras estatales incluye el compromiso de expulsar de Siria a los dirigentes y miembros del PKK que no tengan nacionalidad siria.
La semana pasada, Abdi ya había anunciado la conclusión de la incorporación de la administración kurda al Estado sirio. “Nuestra lucha continuará con el propósito de cimentar los derechos de nuestro pueblo en la Constitución”, declaró entonces.










