John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), realizó una visita sorpresa a Moscú para mantener conversaciones de alto nivel, en su primer viaje conocido a Rusia al frente de la agencia. Ni Estados Unidos ni Rusia han reconocido oficialmente la visita.
El desplazamiento coincidió con la llegada a Moscú de un C-17 Globemaster III del Mando de Movilidad Aérea (AMC) de la Fuerza Aérea estadounidense, un movimiento poco habitual para este tipo de aeronave. El avión, con indicativo REACH 4555, despegó del Aeropuerto Internacional de Riga la mañana del 25 de agosto y aterrizó en el Aeropuerto Internacional Vnukovo.
La aeronave, identificada como 07-7181, pertenece a un grupo de C-17 del AMC con marcas externas reducidas: solo lleva una bandera estadounidense y un emblema de baja visibilidad de la Fuerza Aérea. Horas después de que el vuelo fuera detectado, medios estadounidenses informaron sobre la presencia de Ratcliffe en Moscú.

Ratcliffe y su comitiva aparentemente habían viajado primero desde la Base Aérea Andrews hasta Riga a bordo de un C-40B, la versión militar del Boeing 737-700 BBJ, antes de trasladarse al C-17.
El C-17 pudo haber pasado previamente por Andrews para recoger una Cápsula de Conferencia Roll-On (ROCC), un módulo diseñado para el transporte de altos funcionarios. El sistema, certificado como Instalación de Información Compartimentada Sensible (SCIF), dispone de sala de conferencias, alojamiento, aseos y comunicaciones seguras.
Las ROCC sustituyeron a los antiguos módulos conocidos como “Silver Bullet”, que no podían ocuparse durante el despegue, el aterrizaje, el reabastecimiento en vuelo o en condiciones de turbulencia moderada. Los C-17 y otros aviones de transporte se emplean también para trasladar personalidades a destinos donde se requiere una aeronave con sistemas defensivos.
No se conoce por qué se habría optado por este dispositivo para un vuelo concertado hacia territorio ruso. En 2025, un C-37B de la Fuerza Aérea estadounidense, con el esquema azul y blanco utilizado para vuelos VIP, realizó una breve visita a Moscú por motivos no especificados. Medios rusos situaban en 2017 la anterior visita conocida de un C-17 a la capital rusa.

Cuando el vuelo apareció inicialmente en servicios de seguimiento como Flightradar24, una de las primeras hipótesis fue que se trataba de una misión logística para la embajada estadounidense en Moscú. Los C-17 realizan este tipo de operaciones para apoyar la red de representaciones diplomáticas de Estados Unidos. La presencia simultánea del C-40 en Riga elevó el interés por el trayecto antes de que se conocieran los informes sobre Ratcliffe.
Las visitas de altos funcionarios estadounidenses a Rusia habían quedado restringidas durante la administración de Joe Biden, en medio del deterioro de las relaciones provocado por la invasión rusa a gran escala de Ucrania. Durante el segundo mandato de Donald Trump se reanudaron algunos contactos oficiales. El presidente ruso, Vladimir Putin, también realizó el año pasado una breve visita a Alaska para una cumbre con Trump.
Aeronaves rusas, por su parte, han continuado realizando vuelos a Nueva York para apoyar la representación de Rusia ante las Naciones Unidas, mediante rutas diseñadas para evitar el espacio aéreo de varios países europeos.
El C-17 permaneció unas ocho horas en Moscú antes de regresar a Riga. Posteriormente, el C-40 que había acompañado el desplazamiento salió de la capital letona con destino a Bangor, Maine.










