Investigadores alemanes localizaron un tercer dron y unos 50 gramos de un presunto explosivo militar cerca del aeropuerto de Leipzig/Halle, en el marco de una investigación sobre varios incidentes con aeronaves no tripuladas en torno a uno de los principales centros europeos de transporte pesado utilizado por la OTAN.
El dron fue encontrado el 14 de agosto en un campo de Kabelsketal, al oeste del aeropuerto, según una investigación publicada el 25 de agosto por NDR, WDR y Süddeutsche Zeitung. El material recuperado en las inmediaciones sería hexógeno, también conocido como RDX, aunque la fiscalía federal alemana no había confirmado públicamente ese hallazgo cuando se difundieron los informes.
La investigación se remonta a un incidente ocurrido el 4 de agosto, cuando personal del aeropuerto encontró otro dron cargado con explosivos cerca de cuatro aviones de transporte ucranianos Antonov. Los investigadores determinaron que el aparato llevaba PETN y Semtex y comenzaron a tratar el episodio como un posible intento de atentado contra las aeronaves o la infraestructura aeroportuaria.
Las autoridades también analizan un segundo incidente ocurrido después del cierre temporal del aeropuerto. Un avión de carga de DHL se desvió sin problemas tras una posible colisión con un pequeño objeto volador. La prensa alemana informó de daños en la aeronave y de indicios recogidos por los investigadores, aunque los restos recuperados no han permitido vincular de forma concluyente ese episodio con los otros drones.
Leipzig/Halle alberga las operaciones de la Solución Internacional de Transporte Aéreo Estratégico de la OTAN, conocida como SALIS. El programa proporciona a nueve países participantes acceso a aviones Antonov AN-124-100 capaces de transportar hasta 120 toneladas de carga, incluidos equipos de grandes dimensiones.
Según las condiciones del programa, un AN-124 debe estar disponible en un plazo de 72 horas, un segundo en seis días y un tercero en nueve días. Otras dos aeronaves pueden incorporarse en función de su disponibilidad. Estos aviones también realizan misiones para la OTAN, la Unión Europea y distintos gobiernos nacionales.
El hallazgo del primer dron obligó a interrumpir temporalmente las operaciones en Leipzig/Halle mientras las autoridades aseguraban el artefacto. La investigación se ha ampliado desde entonces para determinar si los distintos episodios formaron parte de una misma operación.
Fuentes de seguridad alemanas citadas por medios locales han examinado una posible implicación de los servicios de inteligencia rusos y comparado los hechos con anteriores casos de sabotaje en Europa. Hasta el 25 de agosto, sin embargo, la fiscalía federal alemana no había atribuido públicamente los incidentes a Moscú. Rusia ha negado su participación en operaciones de sabotaje en territorio europeo.
Los incidentes se producen mientras Estados Unidos y países europeos desarrollan y despliegan nuevos sistemas contra drones. El Ejército estadounidense evalúa interceptores cinéticos de menor coste, mientras que la Fuerza Aérea ha desplegado en Europa sistemas láser compactos de Boeing. Airbus y Alta Ares también trabajan en la integración de interceptores de drones asistidos por inteligencia artificial en redes europeas de defensa antiaérea.
La investigación alemana debe determinar ahora si los drones hallados cerca de Leipzig/Halle estaban relacionados entre sí y si tenían como objetivo los Antonov estacionados en el aeropuerto. La fiscalía federal tampoco había confirmado públicamente, hasta el 25 de agosto, la presencia del RDX atribuida al tercer aparato.










