La combinación de ocho SDB internas permite al F-35 atacar blancos fijos y endurecidos sin comprometer su baja observabilidad durante la penetración.
La GBU-39/B combina penetración, alcance y dimensiones reducidas
Atacar una instalación reforzada desde un caza de baja observabilidad exige masa, velocidad de impacto y resistencia estructural suficientes para atravesar hormigón o terreno compactado. Al mismo tiempo, la munición debe ajustarse a una bodega de armas limitada por la aerodinámica y por la necesidad de mantener limpias las superficies externas. El F-35 afronta estas condiciones con la GBU-39/B Small Diameter Bomb Increment I, una munición guiada de la clase de £250 que puede transportarse dentro de sus compartimentos internos.
La GBU-39/B incorpora una ojiva de penetración y fragmentación, mientras que sus alas desplegables convierten la energía y la altitud del avión lanzador en distancia de planeo. La Fuerza Aérea estadounidense certifica un alcance superior a 40 millas náuticas y su empleo de día, de noche y bajo condiciones meteorológicas adversas. La navegación inercial asistida por GPS permite atacar blancos fijos mediante coordenadas previamente asignadas y continuar el vuelo de manera autónoma después de la separación, sin iluminación láser continua desde la plataforma.
La munición puede perforar varios pies de hormigón armado y estructuras protegidas con tierra compactada, lo que permite emplearla contra puestos de mando, refugios de superficie, edificios reforzados y emplazamientos militares cuya protección supera la de una construcción civil. Su masa, sin embargo, limita la transferencia de energía cinética contra objetivos subterráneos profundos o protegidos por sucesivos estratos de roca. Esas misiones corresponden a penetradores de alto tonelaje, mientras la SDB prioriza la relación entre perforación, tamaño y cantidad de armas transportables.

El portabombas BRU-61 utiliza un mecanismo de expulsión neumática y agrupa cuatro municiones en el volumen de una estación armamentística convencional. El Air Combat Command estableció para el F-35 una carga interna de ocho SDB, destinada a aumentar la cantidad de blancos atacados por salida sin elevar la firma de radar mediante cargas externas. Cada arma puede programarse con parámetros topográficos específicos, lo que permite distribuir el ataque entre distintos puntos de una misma zona de operaciones y asignar impactos independientes dentro de una instalación reforzada.
Datos clave de la carga interna de SDB en el F-35
- El F-35 puede transportar internamente ocho GBU-39/B SDB.
- La GBU-39/B tiene un alcance certificado superior a 40 millas náuticas.
- El BRU-61 agrupa cuatro municiones mediante un sistema de expulsión neumática.
- La navegación combina sistemas inerciales y GPS para atacar objetivos fijos.
- La ojiva está diseñada para penetrar hormigón armado y estructuras con tierra compactada.
Ocho SDB permiten repartir impactos sin recurrir a calibres pesados
La carga de ocho SDB permite asignar impactos individuales a sectores críticos de una instalación, entre ellos accesos blindados, centros de mando, radares y refugios de maquinaria. Esta distribución del poder de fuego mejora el aprovechamiento de las pasadas sobre infraestructuras endurecidas que requieren precisión geométrica, pero no justifican la devastación asociada con una munición de £2 000. El F-35 puede así emplear varias armas independientes contra puntos diferenciados, y cada lanzamiento queda vinculado con las coordenadas y características previstas para el blanco seleccionado.
El menor radio letal de la GBU-39/B frente a los calibres pesados facilita determinadas operaciones de apoyo y reduce los daños sobre edificaciones cercanas o tropas amigas situadas en las inmediaciones. Esta característica no elimina la necesidad de evaluar cuidadosamente cada objetivo, ya que la viabilidad táctica del lanzamiento depende de las condiciones concretas del blanco. La SDB aporta una combinación de precisión, penetración y menor volumen de carga explosiva que resulta adecuada cuando la misión exige efectos concentrados sobre elementos reforzados sin recurrir a una munición de mayor masa.
Los sensores integrados enlazan detección, designación y lanzamiento

El radar AN/APG-81 AESA aporta modos aire-superficie, mientras el Electro-Optical Targeting System integrado en el fuselaje proporciona detección y designación de objetivos terrestres. El Distributed Aperture System y los equipos de guerra electrónica amplían la conciencia situacional. La arquitectura de fusión de datos presenta al piloto una imagen integrada y enlaza la GBU-39/B con el proceso de búsqueda, identificación, designación y disparo. Al mantener sensores y armamento incorporados en el fuselaje, el F-35 evita recurrir a barquillas externas que alterarían su configuración de baja observabilidad.
Las bodegas internas evitan los incrementos en la sección transversal de radar y en la resistencia aerodinámica asociados con las cargas exteriores. La supervivencia en combate también depende de la cinemática del enfrentamiento, la gestión de emisiones radioeléctricas, la red de sensores y la navegación táctica. Una vez desplegadas, las superficies de planeo de la GBU-39/B prolongan la distancia hasta el objetivo y permiten lanzar fuera de la envolvente letal de defensas antiaéreas puntuales, siempre según los vectores de altitud y velocidad disponibles en la plataforma.
La combinación entre baja observabilidad, sensores integrados y alcance de planeo reduce la exposición del F-35 frente a las defensas adversarias. La aeronave puede conservar una configuración externa limpia durante la penetración, identificar y designar objetivos con sus propios sistemas y liberar municiones capaces de continuar de forma autónoma hacia coordenadas determinadas. De este modo, la GBU-39/B funciona como complemento táctico de los bombarderos estratégicos equipados con penetradores pesados, pues se concentra en blancos fijos y endurecidos que no requieren el poder de penetración de armas de alto tonelaje.
Las pruebas del Block 3F validaron la integración completa del arma

Los ensayos de armamento realizados durante el desarrollo del Block 3F validaron el rendimiento operativo de la GBU-39 dentro del F-35. La certificación técnica exigió sincronizar la aeronave, el sistema de retención BRU-61 y las municiones. El portabombas se adaptó a las tensiones eléctricas de los cazas de quinta generación y estandarizó el intercambio de datos tácticos mediante la interfaz militar MIL-STD-1760. La habilitación para combate, por tanto, fue más allá de comprobar que la bomba podía alojarse físicamente dentro de la bodega interna.
La integración también requirió software específico, garantías balísticas para una separación segura y la calibración de los planificadores de misión. Estos elementos permiten que el sistema de armas funcione como una cadena coordinada desde la preparación del ataque hasta la liberación de la munición. La compatibilidad entre avión, portabombas e interfaz de datos resulta necesaria para programar los parámetros de cada proyectil, transmitir la información correspondiente y asegurar que las cuatro armas instaladas en cada BRU-61 puedan separarse correctamente dentro de las condiciones previstas de empleo.
El presupuesto de 2027 mantiene la SDB I en el inventario del F-35A

El presupuesto estadounidense para el año fiscal 2027 mantiene la GBU-39/B SDB I dentro del inventario y ratifica al F-35A como plataforma de lanzamiento. Los fondos contemplan la adquisición de municiones, portabombas, actualizaciones operativas y ensayos de homologación. La matriz de compras incluye además la variante GBU-39E/B equipada con señal militar M-Code y versiones preparadas para detonación de baja fragmentación o guiado láser semiactivo. Estas variantes amplían las configuraciones previstas alrededor de una familia de armas que permanece vinculada con las capacidades de ataque del caza.
El perfil operativo del F-35 conserva así su capacidad estructural para atacar objetivos fijos mediante una carga interna de ocho proyectiles, navegación inercial y satelital, trayectorias de planeo aerodinámico y una ojiva perforante de la categoría de £250. Esta combinación preserva la baja observabilidad y permite distribuir varios ataques de precisión dentro de una misma salida. Su función no sustituye a los penetradores pesados destinados a blancos profundamente enterrados, sino que proporciona al caza una opción interna para instalaciones reforzadas cuya protección puede ser superada por la GBU-39/B.










