Los zocos tradicionales de Dubái mantienen sus estantes llenos de azafrán, comino y pistachos de Irán. La actividad comercial transcurre de forma habitual, sin que las tensiones bélicas afecten la rutina de los vendedores. El mes anterior, los Emiratos Árabes Unidos paralizaron las relaciones comerciales y financieras con Teherán. Esta medida surgió como respuesta a las ofensivas iraníes contra el país aliado de Estados Unidos y al mayor control sobre el estrecho de Ormuz.
Los comerciantes iraníes instalados en la parte antigua de Dubái descartan una ruptura total de los vínculos forjados durante años. Morteza Asaadi, dueño de una tienda fundada en 1963, nota escasez en ciertos artículos y subidas de precio, pero confirma la disponibilidad de alimentos típicos como los frutos secos o el zereshk. “Aún llegan. Desconozco la forma, pero llegan”, comenta Asaadi.
Dos distribuidores mayoristas explicaron bajo anonimato que todavía consiguen mercancía de Irán, principalmente a través de los puertos de Omán. “Ya no podemos exportar desde los Emiratos, pero aún logramos introducir ciertos bienes”, señaló uno de ellos. En el comercio de Yasser, el azafrán llega en vuelos desde Mashhad tras el restablecimiento de las conexiones aéreas.
Una enorme comunidad iraní reside en Dubái y propulsó el desarrollo económico del emirato a lo largo del tiempo. Mehran Haghirian, investigador de la Fundación Bourse & Bazaar, recuerda que en 2012 los empresarios iraníes convencieron a Abu Dabi de mantener el flujo comercial a pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos. En 2024, los Emiratos Árabes Unidos representaron la principal puerta de entrada de productos hacia Irán, con importaciones valoradas en $21 000 000 000. Además, se consolidaron como el tercer comprador más importante de la república islámica.
Dubái funciona como un centro financiero crucial para las empresas de Irán. Por este motivo, Washington sancionó a finales de agosto al director de la sucursal del Bank Melli iraní en el emirato. A pesar de estas medidas, la entidad bancaria continúa con la atención al público.
Según Haghirian, la suspensión de relaciones por parte de Abu Dabi busca presionar a Teherán para que retome las negociaciones. El analista advierte que un bloqueo permanente perjudicará la economía de Dubái, ya que el vacío dejado por Irán resulta muy difícil de llenar. Sin embargo, el empresario emiratí Nasser al-Shaikh resta importancia a estas preocupaciones. En su opinión, Irán perdió relevancia económica para el emirato y la seguridad nacional tiene prioridad absoluta en tiempos de guerra. Mientras tanto, en su tienda de Bur Dubái, Asaadi confía en la supervivencia del comercio y señala el mar del Golfo: “El agua puede romper una montaña”.










