La Fuerza Aérea de Estados Unidos acelera una transformación de casi $2 000 000 000 en la Base Aérea de Ellsworth, en Dakota del Sur, para convertirla en la primera instalación operativa del bombardero furtivo B-21 Raider. La llegada de los primeros aparatos está prevista para 2027.
El 9 de septiembre fue activado el B-21 Integration Detachment 1, una unidad dedicada a coordinar infraestructura, comunicaciones seguras, mantenimiento, logística, entrenamiento, planificación de misiones y preparación nuclear. Su función es integrar estos elementos antes de que el Raider entre en servicio operativo.
Ellsworth ya recibió instalaciones especializadas vinculadas al nuevo bombardero. Entre ellas figuran una instalación de restauración de baja observabilidad valorada en $161 000 000 y un hangar de lavado y mantenimiento general de 81 millones. Estas dependencias permitirán conservar las características furtivas del B-21 y atender el mantenimiento ordinario de la flota.

El Raider, desarrollado por Northrop Grumman, sustituirá de forma progresiva a los B-1B Lancer y B-2 Spirit y operará junto al B-52J modernizado. Está concebido para misiones convencionales y nucleares de largo alcance, con capacidad para penetrar espacios aéreos protegidos por radares, cazas y sistemas antiaéreos de largo alcance.
La Fuerza Aérea no ha divulgado datos exactos sobre alcance, carga útil, velocidad o firma radar. Sí ha confirmado que el B-21 podrá emplear armamento de ataque directo y de lanzamiento a distancia, además de una arquitectura de sistemas abierta destinada a facilitar futuras incorporaciones de sensores, software, comunicaciones y armas.
El reabastecimiento en vuelo forma parte central de su concepto de empleo. Las pruebas ya han incluido operaciones con aviones cisterna, lo que permitirá lanzar misiones intercontinentales desde territorio estadounidense y reducir la dependencia de bases adelantadas expuestas a misiles balísticos y de crucero. Desde Ellsworth, los B-21 podrán desplegarse hacia el Indo-Pacífico, Europa y otros teatros con apoyo de reabastecimiento aéreo.

La preparación nuclear ocupa una parte central del despliegue. El B-21 se integrará en el componente aéreo de la tríada nuclear de Estados Unidos, lo que exige personal certificado, instalaciones seguras, sistemas específicos de mando y control y procedimientos estrictos para armas y mantenimiento.
La Fuerza Aérea prevé una flota mínima de 100 B-21. Tras Ellsworth, el bombardero también será desplegado en la Base Aérea de Whiteman, en Misuri, y en la Base Aérea de Dyess, en Texas. Los procedimientos desarrollados en Dakota del Sur servirán como referencia para la incorporación posterior del modelo en esas instalaciones.










