Bélgica iniciará a finales de 2026 la entrega de sus F-16 a Ucrania, mientras Kiev afronta problemas de mantenimiento y estudia modelos más nuevos.
Bélgica prepara sus primeros F-16 para Ucrania tras los retrasos
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy anunció el 29 de septiembre de 2026 que Bélgica comenzará a transferir sus antiguos F-16AM/BM Fighting Falcon a Ucrania a finales de año. La primera entrega incluirá tres aeronaves. El resto de los 30 cazas prometidos llegará conforme Bélgica incorpore los F-35A Lightning II adquiridos a Estados Unidos. La transferencia había sido prometida en mayo de 2024, con entregas previstas desde finales de ese año y hasta 2028, pero el calendario sufrió un retraso prolongado.
A diferencia de las entregas neerlandesas y noruegas, la transferencia belga quedó condicionada por la lenta incorporación de sus F-35. Bélgica no quería desprenderse de sus cazas antes de contar con parte de sus sustitutos en servicio. Hasta la fecha indicada por el texto fuente había recibido siete F-35, tres de ellos el 24 de septiembre. Zelenskiy destacó además la importancia de acelerar el suministro de munición para los F-16 desde Bélgica y otros países, entre ellos España, para reforzar la defensa antiaérea ucraniana.
Esas entregas probablemente incluyeron misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y AIM-9 Sidewinder, además de munición para el cañón. Son armas empleadas en la campaña defensiva contra drones rusos y misiles de crucero. Los F-16 ucranianos también han recibido cohetes guiados APKWS, que permiten atacar drones a un coste inferior al de un misil aire-aire convencional. Esta combinación amplía las opciones de interceptación disponibles para la Fuerza Aérea Ucraniana frente a amenazas aéreas de distinto tipo.

Datos sobre el empleo actual de los F-16 ucranianos
Los F-16 asumen más misiones mientras crecen las tareas de mantenimiento
Durante una reunión con representantes de Lockheed Martin, el comandante de la Fuerza Aérea de Ucrania, teniente general Anatolii Kryvonozhko, afirmó que los pilotos de F-16 habían derribado más de 3.150 objetivos aéreos enemigos, incluidos 666 misiles de crucero y unos 2.500 drones. La velocidad del caza permite perseguir estas amenazas antes de que alcancen zonas civiles. La plataforma también ha efectuado alrededor de 650 ataques aéreos contra fuerzas terrestres de la Federación Rusa, según las cifras citadas en el texto.
Las principales municiones aire-tierra observadas en los F-16 ucranianos parecen ser las bombas de pequeño diámetro GBU-39. Cada avión puede cargar hasta ocho unidades de £250 sin renunciar a los tanques externos ni al armamento aire-aire. Ucrania emplea además varias versiones de la Joint Direct Attack Munition, con bombas de 500 y £1 000. Estas armas pueden incorporar kits de planeo o de propulsión para ampliar el alcance, aunque el texto señala que todavía no habían sido fotografiadas en los F-16 ucranianos.
Los aviones entregados hasta ahora proceden de las variantes originales F-16A y F-16B construidas durante las décadas de 1970 y 1980. Recibieron modernizaciones de media vida que ampliaron su servicio y mejoraron las capacidades aire-aire y aire-tierra. Aun así, las células se acercan al final de su vida útil y acumulan fatiga estructural. El uso intenso durante la guerra también eleva las exigencias de mantenimiento, una situación que podría limitar la disponibilidad diaria de una flota que se ha vuelto central para la defensa antiaérea de Ucrania.

The Wall Street Journal informó, a partir de una fuente anónima citada por el texto, que más de la mitad de los F-16 ucranianos se encontraba en una situación de mantenimiento pendiente y que Kiev podría agotar el resto antes de terminar el año. La información atribuye parte del problema a retrasos en Sabena Aerospace Engineering, empresa belga encargada del mantenimiento de largo plazo. El contraalmirante retirado estadounidense Mark Montgomery indicó que las inspecciones de fase se realizan cada 300 horas y deberían durar semanas, pero en Bélgica pueden prolongarse hasta 40 semanas.
Los detalles disponibles sobre esos retrasos son limitados. El ingreso de más aeronaves podría aliviar la presión al ampliar el número de aparatos disponibles y permitir que algunos queden fuera de servicio sin reducir de la misma forma la capacidad operativa. El texto también contempla la posibilidad de realizar parte del mantenimiento dentro de Ucrania. Esa necesidad explica en parte el interés de Kiev por examinar cazas más recientes y por reforzar la infraestructura destinada a sostener la flota occidental durante un conflicto de alta intensidad.
Lockheed Martin y Ucrania examinan opciones para los F-16 más modernos
La importancia del F-16 para la fuerza aérea ucraniana llevó a una reunión con representantes de Lockheed Martin para estudiar la posible incorporación del F-16 Block 70/72, una versión que incorpora capacidades derivadas de los programas F-22 y F-35. Un avión nuevo reduciría la presión asociada a células antiguas y ofrecería capacidades superiores. Conor McGuire, responsable de desarrollo de capacidades del F-16 en Lockheed Martin, elogió el trabajo de pilotos y equipos de tierra ucranianos y expresó la intención de apoyar mejoras en los aviones que Ucrania ya opera.
El texto señala que todavía existe especulación sobre la forma que podría adoptar esa ayuda. Entre las posibilidades figuran nuevas modernizaciones para los F-16AM/BM y una ampliación de la infraestructura de mantenimiento. Ambas opciones permitirían aprovechar la experiencia acumulada por Ucrania con la plataforma y reducir parte de la complejidad asociada a la incorporación de otro tipo de caza. La discusión se produce mientras Kiev trata de sostener una flota de combate heterogénea y de reemplazar aeronaves exsoviéticas que han sufrido pérdidas durante varios años de guerra.
Los MiG-29 y Su-27 sostuvieron la defensa antiaérea al inicio de la guerra

Ucrania comenzó la guerra con una flota mixta de aviones exsoviéticos que ya presentaban una edad considerable. En 2022, sus principales cazas para misiones aire-aire eran unos 70 MiG-29 Fulcrum y 34 Su-27 Flanker. Durante los primeros días, cuando las defensas antiaéreas terrestres tuvieron que cambiar de posición, estos aviones y sus pilotos asumieron una parte importante de la defensa frente al poder aéreo ruso. Las flotas de MiG-29 y Su-27 sufrieron pérdidas, pero mantuvieron la resistencia hasta que los sistemas terrestres recuperaron cobertura.
Con el tiempo, ambos tipos recibieron armas occidentales. Entre ellas figura el misil antirradiación AGM-88 HARM, utilizado contra sistemas rusos de defensa antiaérea, además de bombas guiadas GBU-62 JDAM-ER de £1 000 y GBU-39B. Aun con estas incorporaciones, su misión principal siguió vinculada a la defensa antiaérea contra misiles y drones hasta la llegada del F-16. La 40.ª Brigada de Aviación Táctica, que operó MiG-29 sobre Kiev al comienzo de la guerra, quedó asociada a la leyenda del “Fantasma de Kiev”, nombre que recibió posteriormente en 2024 mediante decreto presidencial.
La flota de MiG-29 recibió varias reposiciones para compensar el desgaste. Eslovaquia entregó 13 aeronaves y Polonia otras 14. También llegaron repuestos que permitieron reactivar aparatos almacenados, además de tres MiG-29 de Azerbaiyán que estaban en Ucrania para mantenimiento. Pese a esas incorporaciones, el texto registra 39 aviones dañados o destruidos con confirmación visual. La cifra muestra una reducción considerable de la flota después de varios años de operaciones continuas y pérdidas de combate.
El Su-27 no recibió reemplazos equivalentes y acumuló 20 pérdidas confirmadas durante los combates. Entre ellas estuvo la del coronel Oleksandr Oksanchenko, conocido como “El Lobo Gris”, principal piloto ucraniano de exhibición del Su-27. Murió en combate el 25 de febrero de 2022. Su muerte tuvo repercusión en la comunidad internacional de exhibiciones aéreas y el Royal International Air Tattoo le dedicó un homenaje durante el espectáculo celebrado ese mismo año.
Los Su-24 y Su-25 mantuvieron las misiones de ataque pese a las pérdidas

Al comienzo de la guerra, Ucrania disponía de 14 o más Su-24 Fencer y unos 30 Su-25 Frogfoot como principales aviones dedicados al ataque aire-tierra. Los Su-24 tuvieron un papel importante durante los combates del aeropuerto de Hostomel en 2022. Sus ataques ayudaron a bloquear la pista que las fuerzas aerotransportadas rusas del VDV pretendían utilizar para introducir refuerzos. Esto dio tiempo a unidades ucranianas de la Guardia Nacional para contraatacar y contener el desembarco ruso en las proximidades de Kiev.
El Su-24 también se convirtió en la plataforma seleccionada para lanzar los misiles de crucero Storm Shadow y SCALP-EG suministrados por Reino Unido, Francia e Italia. Estas armas se emplearon contra depósitos de suministros, puentes y fuerzas navales rusas. Para integrarlas se adaptaron al fuselaje componentes procedentes del Panavia Tornado. Su alcance permite al Su-24 lanzar desde mayor distancia y permanecer más alejado de las defensas antiaéreas rusas, aunque la flota ha perdido 22 células en total y también ha sufrido bajas entre sus pilotos.
La cifra de Su-24 perdidos supera el tamaño inicial indicado para la flota porque equipos de mantenimiento e ingenieros lograron recuperar un número significativo de aparatos almacenados. Esos aviones volvieron al servicio y aumentaron temporalmente el inventario disponible. El caso muestra cómo Ucrania ha prolongado la utilidad de plataformas antiguas mientras incorpora armamento occidental, incluso cuando las pérdidas acumuladas y la disponibilidad de repuestos dificultan mantener una fuerza estable durante un conflicto prolongado.
El Su-25 ha sido la principal plataforma ucraniana de apoyo aéreo cercano. Al principio de la guerra lanzó cohetes no guiados desde larga distancia ante el riesgo impuesto por las defensas rusas. A medida que disminuyeron las existencias de munición soviética, el modelo perdió parte de su peso en las misiones de ataque terrestre. La llegada de bombas francesas AASM Hammer le proporcionó mayor alcance y permitió aumentar otra vez su empleo. El texto cifra en 22 los Su-25 perdidos durante los últimos cinco años de guerra.
El F-16 desplaza a la flota exsoviética en las operaciones de combate

La flota exsoviética y sus pilotos han permanecido en servicio durante más tiempo del previsto al inicio de la guerra, pero la asistencia de países de la OTAN y de otros aliados occidentales sostiene la transición hacia nuevas plataformas. Los primeros F-16 entraron en el espacio aéreo ucraniano en agosto de 2024, después de programas de entrenamiento desarrollados en varios países europeos y en Estados Unidos. Estos esfuerzos también dieron lugar al Centro Europeo de Entrenamiento de F-16 en la 86.ª Base Aérea de Fetești, Rumania.
El centro de Fetești entrena a pilotos ucranianos y rumanos. Junto con otros programas de formación, respalda la incorporación de F-16AM/BM donados por Noruega, Dinamarca, Países Bajos y, próximamente, Bélgica. Según el teniente general retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos David Deptula, los F-16 ucranianos realizan ahora el 80 % de todas las salidas de combate del país. Ese porcentaje ilustra el cambio que ha experimentado la composición de la fuerza aérea desde la entrada en servicio del caza occidental.
Incluso con los problemas de mantenimiento citados, el F-16 tiene una ventaja logística frente a los modelos exsoviéticos porque dispone de una red occidental de repuestos más amplia. El texto estima que Ucrania cuenta actualmente con unos 39 F-16 en servicio y que ha perdido cinco aeronaves por desgaste durante los últimos años. El inventario podría alcanzar un máximo de 80 aparatos cuando finalicen las entregas procedentes de Dinamarca y Bélgica. En ese punto, el F-16 se convertiría en el caza más numeroso de la fuerza ucraniana.
El capitán Andrii Pilshchykov, piloto ucraniano de MiG-29 conocido como “Juice”, desempeñó un papel importante en la campaña para conseguir F-16 para Ucrania. Tras su servicio inicial durante la guerra, concedió entrevistas a medios occidentales y viajó a Estados Unidos para reunirse con legisladores y defender la transferencia de los cazas. Murió durante un ejercicio de entrenamiento en agosto de 2023. El texto atribuye a sus esfuerzos una parte importante del impulso público que permitió avanzar hacia la incorporación de la plataforma.
Mirage, Rafale y Gripen amplían los planes para la futura fuerza aérea

Además del F-16, Ucrania recibió seis Mirage 2000-5 de Francia y perdió uno poco después de la entrega inicial. Estos aviones también pueden emplear misiles SCALP-EG, lo que reduce parte de la presión sobre la flota de Su-24. Francia prevé enviar más Mirage conforme retire su propia flota, con una cifra esperada de entre 12 y 20 aeronaves durante los próximos años. El texto presenta esta fuerza como una solución provisional antes de la llegada de cazas Rafale.
El artículo fuente señala que Ucrania podría recibir 16 Dassault Rafale tras un anuncio realizado por el presidente francés Emmanuel Macron en julio de 2026. Los primeros cuatro llegarían después de que los pilotos completen un entrenamiento que comienza este año. Aún no está definido si serán aparatos nuevos o aeronaves procedentes de existencias francesas. La compra citada tiene como meta eventual una flota de 100 Rafale y se financiaría mediante el Préstamo de Apoyo a Ucrania.
Los Rafale introducirían también el misil aire-aire Meteor en la fuerza ucraniana. A estos aviones se sumarían hasta 16 Gripen C/D, cuya donación se espera a comienzos de 2027 y que procederían directamente de la Fuerza Aérea Sueca. El texto añade otros 20 Gripen E/F, una versión con capacidades comparables a las del Rafale y mejor adaptación a operaciones desde pistas poco preparadas. El conjunto ampliaría de forma significativa el número de plataformas occidentales disponibles para Ucrania.
El cálculo presentado en el texto sitúa el inventario futuro en alrededor de 150 aviones. La cifra podría acercarse a 300 si se concretaran las aspiraciones ucranianas de adquirir 100 Rafale y 100 Gripen E. Esa expansión compensaría las pérdidas materiales acumuladas, pero también aumentaría la dificultad logística. Ucrania ya opera seis tipos de aviones de primera línea, y cada nueva plataforma exige pilotos, personal técnico, repuestos, armamento, infraestructura y cadenas de mantenimiento propias.
El Block 70/72 permitiría aprovechar la experiencia ya ganada con el F-16

Debido al avance del entrenamiento, al rendimiento alcanzado con los F-16 y a la complejidad de introducir nuevos tipos de aeronaves, Ucrania también estudia una posible transición hacia variantes más recientes del mismo caza. El centro de entrenamiento del F-16 representa una inversión de largo plazo que podría aprovecharse con modelos de generación 4.5. Para Kiev, una variante moderna ofrecería capacidades próximas a las del Gripen y el Rafale sin abandonar una plataforma que ya se utiliza a gran escala dentro de su fuerza aérea.
El F-16 Block 70/72, denominado F-16V cuando una aeronave existente recibe la modernización al nuevo estándar, es la versión más moderna de la familia. Incorpora el radar AESA APG-83, con mayor alcance y mejores prestaciones que los radares de barrido mecánico utilizados actualmente por Ucrania. También mejora las capacidades de guerra electrónica, los enlaces de datos, la aviónica y la cabina. Algunas configuraciones pueden llevar tanques de combustible conformados, una opción que incrementa el alcance sin ocupar los soportes externos principales.
El mayor alcance podría permitir que las aeronaves operen desde bases más alejadas del frente y reducir su exposición mientras permanecen en tierra. Parte de estas capacidades podría incorporarse a F-16 existentes mediante un programa de modernización semejante al aplicado a la flota taiwanesa, aunque el texto indica que ello exigiría una asistencia estadounidense considerable. La misma fuente menciona un acuerdo entre Ucrania y el presidente estadounidense Donald Trump para producir misiles destinados a sistemas Patriot, pero no fue posible verificar externamente esa afirmación en esta sesión.
Para la Fuerza Aérea Ucraniana, los Block 70/72 ofrecerían una combinación de sensores, aviónica y soporte más reciente dentro de una plataforma ya conocida. El texto no presenta una decisión de compra ni un calendario cerrado para estas variantes. La posibilidad sigue en fase de exploración, en paralelo con las entregas de F-16AM/BM, la expansión del mantenimiento y los planes para incorporar Mirage, Rafale y Gripen durante los próximos años.










