Alpha Tau Medical desarrolla Alpha DaRT, un tratamiento israelí diseñado para llevar radiación alfa directamente al interior de tumores sólidos. La empresa cotiza en Nasdaq con el símbolo DRTS y también en la Bolsa de Tel Aviv bajo el símbolo דרטס.
La propuesta de Alpha DaRT se basa en una propiedad de la radiación alfa: tiene una capacidad destructiva elevada, pero su alcance es muy corto. Esa combinación había limitado su utilización. El sistema de Alpha Tau introduce la fuente de radiación dentro del tumor para aprovechar ambas características. De acuerdo con la descripción de la compañía, la radiación destruye células cancerosas y evita dañar los tejidos sanos que rodean el tumor.
La empresa presenta el tratamiento como apto incluso para tumores situados en zonas sensibles y sostiene que no exige hospitalización, instalaciones especiales de radioterapia ni medidas extraordinarias de protección frente a la radiación. También afirma que puede combinarse con otros tratamientos y que produce efectos favorables sobre el sistema inmunitario.
Los ensayos realizados hasta ahora han mostrado resultados que la compañía considera muy positivos. Ese desarrollo llevó a una autorización inicial para determinados tumores en Israel, a una autorización inicial en Japón y a fases avanzadas de ensayo en Estados Unidos.
Alpha Tau está dirigida por su director ejecutivo, Uzi Sofer, quien anteriormente encabezó la empresa israelí BrainsWay. La estrategia que atribuye a la compañía no se centra en una venta rápida, sino en convertirla en un actor internacional de los tratamientos contra el cáncer. Hasta ahora, la empresa ha acumulado avances clínicos, regulatorios y comerciales.
El original también presenta una tesis bursátil. Señala que compañías dedicadas a tratamientos contra un solo tipo de tumor alcanzan valoraciones de miles de millones o decenas de miles de millones de dólares, mientras Alpha Tau, pese a trabajar con numerosos tipos de cáncer, mantiene una valoración aproximada de $1 000 000 000. La expectativa expuesta es que esa diferencia cambie a medida que la empresa gane visibilidad y avance en sus programas.
Entre los factores que podrían modificar su situación aparecen una entrada prevista de capital, la comercialización en Japón de un tratamiento ya autorizado para tumores de cabeza y cuello, una posible autorización de la FDA para cáncer de piel después de la finalización del ensayo definitivo y nuevos resultados de los estudios clínicos que siguen activos.
Uno de esos programas se centra en cáncer de páncreas. Alpha Tau trata pacientes dentro de estudios realizados en Estados Unidos, Israel, Canadá, Francia e Italia, y prevé extender ese trabajo a Japón. La compañía también mantiene nuevos ensayos y colaboraciones estratégicas.
El programa que recibe mayor atención en el texto es el destinado al cáncer cerebral recurrente, descrito como un tumor frecuente, agresivo y sin una respuesta terapéutica actual. En los tres primeros pacientes mencionados, el tumor desapareció por completo en dos casos y mostró una reducción significativa en el tercero. El original sitúa la llegada de nuevos resultados aproximadamente dos meses después de su publicación y plantea que, si esa tendencia continúa, Alpha DaRT podría aspirar a ocupar un papel principal en el tratamiento de ese tipo de tumor.
Tras décadas de desarrollo, una década de ensayos y varios años de preparación comercial, Alpha Tau se encuentra en una etapa que la propia narrativa empresarial presenta como decisiva. La compañía afirma contar con los recursos financieros que necesita, una planta comercial y acuerdos de colaboración, y ya mantiene conversaciones con aseguradoras sobre el precio de su tratamiento.
La empresa también comenzó recientemente a cotizar en Israel. El texto considera que esa incorporación permitirá la entrada de fondos israelíes y que puede favorecer la inclusión de la acción en el índice TA-125 y en otros índices locales.










