El jurista estadounidense Alan Dershowitz pidió que se ponga fin al juicio del primer ministro Benjamín Netanyahu pocas horas antes de la apertura de las urnas en Israel. Su posición, contraria al proceso desde que se presentaron los cargos, se ha reforzado tras conocer el contrainterrogatorio del exfiscal general Avichai Mandelblit. A su juicio, lo ocurrido confirma que la acusación nunca debió prosperar.

Dershowitz considera que el caso se construyó alrededor de cuestiones de grado que carecen de límites jurídicos precisos. Puso como ejemplo las declaraciones que una persona puede hacer a los medios sobre su familia y la dificultad de establecer qué comportamiento rebasa lo permitido. Sostuvo que no se trata de conductas cuyas fronteras puedan distinguirse con claridad y cuestionó que un primer ministro deba afrontar durante años un juicio de esa naturaleza, especialmente en tiempos de guerra.
Sobre el interrogatorio de Mandelblit, Dershowitz afirmó que el exfiscal general desconocía determinadas actuaciones y tampoco las había autorizado. Mencionó la interceptación de comunicaciones de Eshel y la manera en que Nir Hefetz fue confrontado durante la investigación. Según su interpretación, esas medidas necesitaban una autorización del fiscal general conforme a una Ley Fundamental y no contaron con ella. Esta es una de las razones por las que ahora reclama el cierre del procedimiento.
El abogado también sospecha que algunos miembros de la Policía y de la Fiscalía actuaron por motivos políticos. Comparó esas actuaciones con lo sucedido en torno a Donald Trump y habló de “guerra jurídica”, una utilización de la ley para obtener ventajas partidistas. Su acusación se dirige a personas que participaron en el proceso y responde a su propia valoración de lo ocurrido.

Dershowitz recordó que se había opuesto a la presentación de cargos contra Netanyahu incluso antes de examinar las últimas declaraciones de Mandelblit. Su crítica inicial se refería a la falta de criterios claros para determinar la gravedad de los actos atribuidos al primer ministro. Ahora sostiene que el contrainterrogatorio refuerza su conclusión de que la acusación no debía haberse presentado conforme a la Ley Fundamental.

Ante la cercanía de las elecciones, reclamó que los ciudadanos puedan votar sin que el proceso penal influya en su decisión. “Creo que el pueblo de Israel tiene derecho a depositar su voto sin verse influido por una acusación que nunca debió presentarse”, afirmó. También se le preguntó si correspondía investigar a los responsables de las actuaciones que criticó. Respondió que su prioridad es detener el juicio y que, si el Colegio de Abogados desea examinar la conducta de determinados investigadores policiales, puede hacerlo.
La objeción de Dershowitz se extiende a las normas que permiten este tipo de acusaciones. Propuso que la ley establezca cantidades concretas de dinero y regalos que deban declararse, además de reglas expresas sobre lo que se puede decir a los medios. A su entender, las disposiciones demasiado amplias o ambiguas permiten recurrir al sistema judicial contra adversarios políticos de cualquiera de las partes.
Para el jurista, el problema afecta al Estado de derecho y a la posibilidad de utilizarlo como instrumento contra rivales políticos. Por eso concluyó que su advertencia “va más allá de Netanyahu y de las elecciones actuales”.










