El compromiso de no atacarse antes de las elecciones del 27 de octubre se ha roto entre los principales dirigentes de la oposición sionista israelí. Avigdor Liberman, líder de Yisrael Beytenu, acusa a Gadi Eisenkot, presidente de Yashar, de preparar en secreto un gobierno con Benjamin Netanyahu. Eisenkot ya ha rechazado públicamente la posibilidad de integrar un próximo Ejecutivo junto al primer ministro.
A principios de mes, Eisenkot y Liberman se reunieron con Naftali Bennett, dirigente de B”Yachad, y Yair Golan, líder de los Demócratas. Los cuatro acordaron abstenerse de ataques mutuos para fortalecer la posición electoral de sus partidos frente al bloque de Netanyahu. Desde entonces, Liberman y Golan han protagonizado nuevos enfrentamientos. Eisenkot también ha reprochado a Liberman y Bennett que no lo apoyen como candidato del bloque a primer ministro.
La campaña de Yashar ha pasado a presentar la elección como una competencia entre su partido y el Likud. Esa orientación ha mejorado los resultados de Eisenkot en las encuestas recientes, en perjuicio de sus aliados. La tendencia apareció también en un sondeo difundido ayer. Yashar ocupa el primer puesto en la mayoría de las encuestas, por lo que Eisenkot aparece como el principal competidor electoral de Netanyahu.
Liberman considera que esa estrategia contradice lo pactado en la reunión de los cuatro dirigentes. Sostiene que Eisenkot busca superar al Likud en las urnas, no simplemente encabezar la oposición, para negociar desde una posición favorable la formación de un gobierno con Netanyahu. En su declaración, lo llamó “Gantz 2” y le atribuyó una motivación basada en la ambición personal, además de cuestionar su experiencia política y su interés real en un cambio de gobierno.
La comparación alude a Benny Gantz, líder de Azul y Blanco, quien fue rival de Netanyahu en varias elecciones y después aceptó incorporarse dos veces a gobiernos encabezados por él. Eisenkot había ocupado el segundo puesto en la formación de Gantz hasta su salida el año pasado, cuando creó Yashar.
Como argumentos para sus sospechas, Liberman cita la iniciativa del presidente Isaac Herzog a favor de un gobierno conjunto de Netanyahu y Eisenkot, las declaraciones de un ministro del Likud que no excluye colaborar con Yashar y los informes estadounidenses que destacan la necesidad de unidad. También menciona una supuesta afinidad de Eisenkot con los partidos haredíes.
Otra diferencia afecta a las posibles mayorías parlamentarias. Liberman insiste en que no participará en una coalición sostenida por partidos dirigidos por árabes, ni siquiera de manera temporal, y rechaza que esa postura represente un intento de impedir un gobierno presidido por Eisenkot. Afirma que siempre ha mantenido el mismo criterio. A su juicio, Eisenkot conserva la alternativa de un gobierno minoritario como instrumento de presión para obtener el primer turno como jefe de Gobierno en un eventual acuerdo de reparto del poder con Netanyahu.










