La identidad de los pasajeros de un avión egipcio que llegó a Israel días antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 contradice una versión sobre una supuesta visita del entonces jefe de inteligencia de Egipto, Abbas Kamel. En el aparato viajaban dos empresarios, de acuerdo con la información difundida el miércoles por la noche por Kan News, y no el director del Servicio general de Inteligencia egipcio.
La controversia surgió tras una investigación de The Atlantic, publicada el mes pasado. La revista sostuvo que Kamel había viajado personalmente a Israel en septiembre de 2023 para alertar a funcionarios israelíes sobre los preparativos de Hamás para un ataque importante. Aquella publicación atribuyó a la visita una duración aproximada de 67 minutos y describió la advertencia como urgente ante el deterioro de la situación en Gaza.
Los funcionarios citados por The Atlantic hablaron de una posible escalada de gran magnitud, pero aquella versión no incluía una fecha concreta para un ataque ni precisiones operativas. Tzachi Hanegbi, asesor de seguridad nacional de Israel en ese período, cuestionó el relato. La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu también negó que Kamel hubiera transmitido en persona esa advertencia.
Sí hubo un vuelo egipcio antes del ataque. La semana pasada, el mayor general Avi Gil, antiguo secretario militar de Netanyahu, confirmó en entrevistas que una aeronave procedente de Egipto había aterrizado en Israel alrededor de una semana y media antes de la masacre. Su confirmación se refería a la llegada del avión, no a la presencia de Kamel entre sus pasajeros.
El trayecto que ahora describen las fuentes consultadas por Kan News tuvo lugar el 26 de septiembre de 2023. El avión privado pertenecía a Smart Aviation, empresa egipcia de vuelos chárter. Aterrizó en el aeropuerto Ben Gurion poco antes de las 10:00 de la mañana y salió aproximadamente a las 11:00 rumbo a El Cairo, sin pasajeros a bordo.
Los dos empresarios ingresaron en Israel a través de Fattal, la terminal de aviación privada de Ben Gurion. Antes del regreso del aparato a Egipto, la empresa QAS se ocupó de los servicios en tierra. Las personas familiarizadas con el viaje lo describieron como un desplazamiento de negocios habitual, sin carácter diplomático ni vínculo con una misión de seguridad.
Aunque no se han divulgado los nombres de los pasajeros, las entidades que intervinieron en su llegada conocen sus identidades. Entre ellas figuran los responsables de seguridad aérea del Ministerio de Transporte, la Autoridad de Población e Inmigración, la terminal Fattal y la propia Smart Aviation. La reserva de los datos de los viajeros, habitual en la aviación privada, impide que esas organizaciones hagan pública esa información.
La nueva identificación de los ocupantes del avión rechaza un elemento concreto de la versión de The Atlantic: que Abbas Kamel hubiera llegado a Israel en ese vuelo para entregar personalmente una advertencia. Los datos del trayecto y las declaraciones de Avi Gil acreditan la llegada de una aeronave egipcia antes del 7 de octubre, pero no la presencia del jefe de inteligencia a bordo.










