El aparato de seguridad israelí investiga si la explosión registrada ayer en un edificio del sur del Líbano, en la que murieron en combate el mayor de la reserva Harel Birenstock y el sargento mayor de la reserva Tamir Vaknin, de bendita memoria, pudo haber sido provocada por explosivos israelíes y no por un artefacto colocado por la organización terrorista Hezbolá.
Las autoridades de defensa, sin embargo, consideran que esa posibilidad es baja y señalan que la hipótesis se basa únicamente en los indicios recogidos en el lugar. El incidente llevó a las fuerzas israelíes a atacar varias infraestructuras terroristas de Hezbolá y depósitos de armamento en la zona.
Mientras aumentaba la presión entre el público israelí y los organismos de seguridad para autorizar una respuesta contundente contra el grupo terrorista, anoche se produjo un giro en la evaluación del suceso. A las 21:00 horas, el primer ministro Netanyahu y el ministro de Defensa Katz convocaron una reunión para examinar lo ocurrido.
Durante ese encuentro se planteó por primera vez la posibilidad de que la fuerte detonación hubiera sido causada por material explosivo israelí. A raíz de esa evaluación, el gobierno suspendió la represalia de importancia que tenía previsto llevar a cabo. La operación podría no ejecutarse hasta que Israel establezca con certeza qué originó la explosión.
La decisión coincidió con informes difundidos durante la noche según los cuales las Fuerzas de Defensa de Israel presionan para iniciar una ofensiva militar, una iniciativa a la que se opone el estamento político.
Al mismo tiempo, varios medios informaron de una intervención de Estados Unidos como mediador entre las partes. Según esos reportes, la gestión estadounidense permitió contener la escalada de la guerra y limitar la respuesta israelí.
Esa supuesta mediación también habría facilitado la reanudación del tercer encuentro en Roma, correspondiente a la séptima ronda de negociaciones entre Israel y el Líbano. El objetivo central de la medida es “proteger el impulso generado en la mesa de diálogo hasta el momento y evitar el colapso de los contactos diplomáticos”.






