“Míchigan, lo logramos”, dijo Abdul El-Sayed al atribuirse la victoria frente al exlegislador republicano Mike Rogers. Entre vítores, el demócrata pronunció su nombre completo, Abdulrahman Mohamed El-Sayed, y expresó su orgullo por presentarse ante sus votantes como senador electo. De confirmarse el resultado, sería el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos. Hasta entonces, recordó, había dicho “inshallah”, que significa “si Dios quiere”. Esa noche prefería decir “alhamdulillah”, “gracias a Dios”.
El médico de Míchigan, que durante la campaña movilizó a sus votantes con propuestas de izquierda como la atención sanitaria universal, dedicó parte del discurso al destino de los impuestos. Pidió invertirlos en escuelas, sanidad e infraestructura en el propio país. “No queremos que nuestro dinero se envíe para financiar el apartheid, el genocidio o la guerra”, dijo. En una aparente alusión a Israel, sostuvo que las familias deberían poder pagar sus impuestos con la certeza de que ese dinero les servirá a ellas y a sus hijos, en vez de costear bombas que caigan sobre otras familias.
El-Sayed se dirigió también a AIPAC, a la que atribuyó un gasto de $42 000 000 en su contra, y le agradeció con ironía la oportunidad de derrotarla dos veces. Dijo que se tacha de intolerantes a quienes defienden que los niños palestinos puedan crecer en la tierra de sus antepasados sin que el dinero de los contribuyentes estadounidenses pague por su muerte. Para él, defender que todos tengan el mismo derecho a la dignidad y a la autodeterminación es una expresión de amor.
Muchos veían en la elección de Míchigan una prueba del apoyo que los judíos estadounidenses han prestado durante años al Partido Demócrata. Las declaraciones de El-Sayed sobre Israel y sobre asuntos que afectan a la comunidad judía habían causado alarma en varias ocasiones. Tras un intento de atentado terrorista que buscaba causar una matanza en una sinagoga y un centro preescolar de Míchigan, dijo que “las personas heridas hieren a otras”. Más tarde pidió disculpas por ese comentario.










