Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han detectado un aumento considerable de los preparativos iraníes para matar a personal estadounidense. La alerta incluye planes que habrían alcanzado fases avanzadas tanto en Oriente Medio como en otros países, en medio de nuevas medidas de seguridad en las representaciones diplomáticas de Washington.
El director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, trasladó la advertencia el viernes al secretario de Estado, Marco Rubio. En el memorando afirmó que la información reunida apunta a un incremento sustancial de los esfuerzos de Irán y que existen conspiraciones letales contra ciudadanos estadounidenses que ya se encuentran en etapas avanzadas. Clayton también ofreció reducir el grado de clasificación de tanta información de inteligencia como fuera posible para facilitar su distribución entre el personal del Departamento de Estado.
Las agencias estadounidenses sitúan el nivel de amenaza contra sus ciudadanos en Oriente Medio y otros países en el punto más alto desde el comienzo de la guerra, en febrero. Funcionarios estadounidenses citados por The New York Times describieron una revisión de los riesgos contra representantes de Washington, incluidos embajadores, que se ha desarrollado durante las últimas tres semanas. Donald Trump y sus principales asesores han recibido actualizaciones periódicas.
Entre los indicios examinados figura la posible presencia de agentes de Irán en territorio estadounidense y la consideración de objetivos en Europa. No obstante, uno de los funcionarios consultados sostuvo que Teherán carece de capacidad suficiente para ejecutar en el extranjero todo lo que pretende, por lo que sus objetivos superarían sus posibilidades operativas.
Ante este escenario, el Departamento de Estado decidió reducir sus dotaciones en las embajadas de Jordania, Líbano, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Las cuatro representaciones ya funcionaban bajo un régimen de operaciones restringidas y continuarán abiertas. A diferencia de lo dispuesto para Arabia Saudita, sus empleados no tienen la obligación de abandonar esos países.
En Arabia Saudita, la orden emitida a comienzos de semana sí exigió la salida del personal no esencial y de sus familiares. La disposición comprende la embajada estadounidense en Riad y los consulados de Yeda y Dahrán. Tres funcionarios de Estados Unidos, que hablaron bajo condición de anonimato, relacionaron los recortes diplomáticos con las amenazas de los hutíes de Yemen, respaldados por Irán.

En las últimas semanas también se adoptaron precauciones militares. A comienzos de octubre, la Fuerza Aérea estadounidense retiró los bombarderos que mantenía en la base británica RAF Fairford, después de recibir información sobre posibles planes iraníes para atacar esa instalación.
Las medidas diplomáticas se producen mientras Arabia Saudita afronta ataques hutíes casi diarios durante este mes. El grupo ha utilizado misiles y drones contra el reino, incluido un ataque al aeropuerto internacional de Riad que causó al menos un muerto y cientos de heridos. Fue el ataque más mortífero que ha sufrido el país en años.
En Yemen también se han reanudado los enfrentamientos entre los hutíes y una coalición encabezada por Arabia Saudita. Al explicar públicamente la reducción de personal de sus embajadas, Washington mencionó expresamente el aumento de la amenaza hutí, pero no identificó los complots iraníes contra estadounidenses como motivo directo de esas decisiones.
Un funcionario estadounidense sostuvo que la intención es conservar únicamente al personal indispensable debido tanto a los posibles atentados iraníes como a los ataques hutíes. Las autoridades estadounidenses han negado que la reducción de las delegaciones forme parte de los preparativos para una nueva ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.

La posibilidad de nuevos ataques militares continúa sobre la mesa. Estados Unidos e Israel han preparado planes para reanudar sus operaciones contra Irán después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, aunque Trump todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre su ejecución, de acuerdo con información atribuida a funcionarios por The New York Times.
Durante un mitin celebrado el viernes en Florida, Trump recordó las operaciones estadounidenses en Irán, denominadas “Operación Furia Épica”, y planteó la posibilidad de repetirlas. Dijo que podría haber “otra pequeña Furia Épica” o que la parte iraní podría aceptar un acuerdo. Al mismo tiempo, los mediadores intentan reactivar las conversaciones formales entre Washington y Teherán, en una guerra que ha llegado a un punto muerto.
La guerra también ha elevado los precios de la energía para los consumidores estadounidenses y ha creado dificultades políticas para Trump y los republicanos, que intentarán conservar el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
La marina de la Guardia Revolucionaria iraní volvió a amenazar esta semana con atacar bases militares de Estados Unidos en Oriente Medio si Washington continúa su asistencia para orientar a buques comerciales durante su tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta decisiva para el comercio internacional de energía.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, advirtió en un artículo de opinión publicado en el Financial Times que una nueva escalada en Ormuz o en cualquier otro lugar de la región pondría en grave peligro la vida de los civiles, la situación de los países vecinos y la economía mundial.










