Estados Unidos mantiene sus buques de guerra en Oriente Medio preparados para una posible reanudación de los ataques contra Irán. La operación podría producirse en las próximas semanas si el presidente Donald Trump así lo decide. Por ahora, los preparativos militares no constituyen una confirmación de que haya autorizado otra ofensiva.
El dispositivo incluye un importante envío de armamento a la región. Entre los materiales trasladados se encuentran misiles de largo alcance diseñados para alcanzar objetivos terrestres y bombas capaces de penetrar búnkeres y atacar instalaciones fortificadas bajo tierra. La finalidad es que las fuerzas estadounidenses puedan actuar con rapidez si reciben la orden de volver a atacar.
Los detalles de esta planificación proceden de funcionarios estadounidenses conocedores de los preparativos militares, citados por The Wall Street Journal. El capitán Nicholas Delio, comandante del portaaviones George Washington, describió la disposición de sus fuerzas: “Siempre estamos preparados. Siempre estamos alerta, concentrados en lo que sucede a nuestro alrededor y listos para responder de inmediato o actuar por iniciativa propia”.
Washington también continúa con el refuerzo de sus fuerzas en Oriente Medio. Este despliegue coincide con gestiones diplomáticas que buscan impedir otra escalada, en un contexto de preocupación por un nuevo enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán.
Durante la noche, fuentes conocedoras de la situación citadas por CNN señalaron que Estados Unidos acelera la evacuación de diplomáticos y familiares desde sus representaciones en distintos puntos de Oriente Medio. La medida está relacionada con el temor a una escalada regional y a la posibilidad de que se reanuden los ataques estadounidenses contra territorio iraní.
Las fuentes citadas por CNN también atribuyeron a Israel presiones para que Estados Unidos inicie de inmediato una nueva ofensiva contra Irán. Hasta el momento, esos esfuerzos no han dado resultado.










