El presidente estadounidense Donald Trump apartó el viernes a Katie Zacharia de la secretaría de prensa de la Casa Blanca, apenas una semana después de su nombramiento. Asesores del mandatario comunicaron la destitución a CNN y un alto funcionario de la administración confirmó posteriormente a Fox News que Zacharia estaba en proceso de dejar el cargo. Su salida llegó tras una primera comparecencia cuestionada y una entrevista en la que tuvo que responder por sus credenciales profesionales.
El jueves por la noche, Zacharia compareció en el programa “Hannity”, de Fox News, y reconoció que no había aprobado el examen de acceso a la abogacía ni contaba con licencia para ejercer esa profesión en Estados Unidos. Trump la había presentado como abogada al anunciar su designación. Ella explicó que se había inscrito previamente al examen y que decidió presentarse para no quedar registrada como retirada, aunque entonces ya sabía que viviría en China y consideraba que el resultado no tendría consecuencias para ella.
La discusión sobre su preparación había adquirido fuerza después de su primera intervención en la sala de prensa de la Casa Blanca, el 13 de octubre. Aquella comparecencia duró aproximadamente catorce minutos y solo tres periodistas pudieron formular preguntas. Entre los errores verbales que suscitaron críticas figuró un momento en el que llamó “mi presidente” a su esposo, antes de corregirse.
Zacharia defendió su actuación durante la entrevista televisiva. Afirmó que apenas había tenido tiempo para preparar una responsabilidad de tanta exposición pública: el día de su debut llevaba menos de ocho horas en el puesto y había recibido el material informativo esa misma mañana. Sostuvo que, pese a esas condiciones, había hecho todo lo posible por dirigirse al público estadounidense.
Antes de incorporarse a la Casa Blanca, Zacharia fue asesora principal de comunicaciones de Trump Media & Technology Group, la empresa responsable de Truth Social. También desempeñó funciones en el Departamento de Seguridad Nacional, donde ocupó los puestos de subsecretaria adjunta de Asuntos Públicos y portavoz del departamento.
La mañana del viernes, Trump habló con Zacharia sobre su futuro. Más tarde, antes de partir de la Casa Blanca hacia un mitin político en Georgia, relató esa conversación ante los periodistas. “Honestamente, si yo fuera tú, lo reconsideraría”, dijo que le había aconsejado. También recordó otra pregunta dirigida a ella: “Katie, ¿necesitas esto? No creo que lo necesites”.
En ese momento, el presidente planteó que volverían a conversar cuando él regresara a Washington y dio a entender inicialmente que la elección final dependía de Zacharia. Sin embargo, expresó dudas acerca de su continuidad como principal portavoz del Gobierno: “Tal vez no sea para ella”. A la vez, defendió su lealtad y consideró injusto el trato que había recibido de los medios. Más tarde se confirmó su salida del puesto.










