La comunidad judía de Taiwán inauguró un nuevo cementerio en las afueras de Taipéi, lo que permitirá realizar entierros judíos en la isla sin trasladar a los muertos al extranjero.
La apertura se suma al crecimiento de la infraestructura comunitaria judía en la capital taiwanesa, donde en los últimos años se establecieron una nueva sinagoga, una escuela, un mikve y un restaurante kosher.
Unos 1.500 judíos viven actualmente en Taiwán, un país de cerca de 23 millones de habitantes, de acuerdo con el rabino Shlomi Tabib, responsable de Jabad en la isla. Cuando Tabib y su esposa llegaron a Taipéi en 2011 para establecer la sede local de Jabad, conocían a unas 70 personas judías en el país.
La comunidad tiene un fuerte componente transitorio, con profesionales que permanecen algunos años por motivos laborales y viajeros que llegan por negocios, tecnología o turismo. La sinagoga de Jabad recibe entre 60 y 70 personas durante un Shabat habitual y hasta 300 en las festividades judías.
La vida judía organizada en Taiwán se remonta a la década de 1950, cuando militares judíos estadounidenses destinados en la isla comenzaron a reunirse para Shabat y las festividades. Una sinagoga fundada en aquel periodo continúa en funcionamiento.
El crecimiento reciente recibió un impulso con la creación del Jeffrey D. Schwartz Community Center, un complejo de 2.100 metros cuadrados valorado en $16 000 000. El centro incluye un restaurante kosher, un salón con capacidad para 300 personas, un museo de Judaica, una sinagoga, aulas y un mikve.
El cementerio abrió este verano, tres años después de que un miembro de la comunidad, próximo a morir, pidiera que en el futuro los judíos pudieran ser enterrados en Taiwán. El primer entierro tuvo lugar el 23 de junio, antes de la ceremonia de consagración.
La consagración reunió además a unos 75 emisarios de Jabad procedentes de 15 países. El encuentro abordó educación judía, seguridad, certificación kosher y otros asuntos comunitarios. La organización afirma que actualmente opera alrededor de 60 centros en el Lejano Oriente, cuatro décadas después de abrir su primera sede regional en Hong Kong.










