Estados Unidos, el Reino Unido y Australia acordaron nuevas medidas para ampliar la capacidad submarina aliada en el Indo-Pacífico tras las decisiones tratadas el 30 de mayo de 2026 en Singapur. El paquete incluye avances en el despliegue rotatorio de submarinos nucleares en Australia Occidental, la futura compra australiana de tres submarinos clase Virginia y el desarrollo de sistemas submarinos no tripulados.
En la reunión participaron el viceprimer ministro y ministro de Defensa australiano, Richard Marles; el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth; y el secretario de Defensa británico, John Healey. Las decisiones forman parte de AUKUS, la asociación creada en 2021 para dotar a Australia de submarinos de propulsión nuclear con armamento convencional y acelerar tecnologías militares avanzadas entre los tres países.
AUKUS ampliará su presencia submarina en Australia Occidental mediante despliegues rotatorios, adquisición de submarinos clase Virginia y nuevos sistemas no tripulados para operaciones en el Indo-Pacífico.
Dentro de ese paquete, la medida con aplicación operativa más cercana es la Fuerza Rotatoria de Submarinos-Oeste, conocida como SRF-West, prevista para 2027 en HMAS Stirling, en Australia Occidental. La instalación recibirá despliegues rotatorios de submarinos de ataque clase Virginia de la Armada estadounidense y submarinos nucleares de ataque de la Marina Real británica.
La base también permitirá formar a Australia en operación, mantenimiento, sostenimiento y regulación de su futura fuerza submarina nuclear. Para preparar esa presencia rotatoria, Estados Unidos autorizó la creación de elementos de apoyo específicos de su Armada para SRF-West y comenzará a enviar personal a HMAS Stirling a finales de este año.
HMAS Stirling gana peso estratégico para operaciones aliadas

El Reino Unido mantendrá su participación rotatoria y señaló el mantenimiento realizado este año en Australia al HMS Anson, submarino clase Astute, como demostración de la capacidad local para apoyar operaciones de submarinos nucleares aliados.
Debido a su posición entre el Pacífico, el Índico y las rutas marítimas hacia Oriente Medio, HMAS Stirling tendrá relevancia para operaciones navales aliadas. Para adaptar la base a esa función, Australia prevé invertir hasta 8.000 millones de dólares australianos en infraestructura y apoyo logístico.
Canberra también comprometió 3.900 millones de dólares australianos para un nuevo astillero de construcción de submarinos en Australia Meridional y 12.000 millones de dólares australianos para el Distrito de Defensa de Henderson, en Australia Occidental. Allí se desarrollarán capacidades de mantenimiento de nivel depósito y atraque de contingencia.
Australia ajusta la compra de submarinos clase Virginia
Como parte de la transición hacia una fuerza submarina nuclear australiana, el esquema de adquisición de los submarinos clase Virginia fue ajustado. Australia recibiría tres unidades ya en servicio, en lugar de una combinación de buques nuevos y usados.
La fórmula busca reducir la complejidad logística, acelerar el entrenamiento y el mantenimiento, y disminuir la carga sobre la base industrial estadounidense, que debe producir al mismo tiempo submarinos de ataque clase Virginia y submarinos balísticos clase Columbia.
Con esos submarinos, Australia tendría una capacidad de patrulla submarina de mayor alcance y permanencia que la de una flota convencional diésel-eléctrica. Los Virginia pueden operar durante largos periodos sumergidos y emplean misiles de crucero Tomahawk, torpedos pesados Mk 48, sensores avanzados y sistemas para guerra antisubmarina, guerra antisuperficie, ataque terrestre, inteligencia y apoyo a operaciones especiales.
SSN-AUKUS y sistemas no tripulados amplían el alcance del pacto

Después de esa etapa, el componente de largo plazo será el SSN-AUKUS, un submarino de ataque nuclear desarrollado por el Reino Unido y Australia con amplia integración tecnológica estadounidense. Ese modelo reemplazará en el futuro a la clase Astute británica y servirá para desarrollar la capacidad submarina soberana australiana.
Londres reafirmó el paquete de 6.000 millones de libras anunciado en 2025 para reforzar infraestructura, fuerza laboral y capacidad industrial vinculadas al programa. Aunque su configuración final sigue en desarrollo, el SSN-AUKUS incorporará el reactor Rolls-Royce PWR3 y se espera que use el sistema de gestión de combate AN/BYG-1 de la Armada estadounidense, común con la futura flota australiana de clase Virginia.
Esa arquitectura facilitaría el entrenamiento, el mantenimiento y la interoperabilidad. El diseño también prevé capacidad para integrar armas, sistemas autónomos, cargas útiles de guerra electrónica y capacidades de lanzamiento vertical.
Además de los submarinos tripulados, los tres países lanzaron el primer Proyecto Distintivo del segundo componente de AUKUS, centrado en cargas útiles avanzadas y sistemas habilitadores para vehículos submarinos no tripulados. Las primeras entregas están previstas para 2027.
Esa iniciativa está dirigida a misiones de vigilancia, inteligencia, protección de infraestructura crítica submarina, logística, guerra antisubmarina, guerra antisuperficie, contramedidas de minas, guerra electrónica y operaciones en litorales disputados. También busca mejorar la vigilancia de cables submarinos, oleoductos, gasoductos y redes de transmisión de datos, activos cuya interrupción tendría efectos económicos y militares directos.
Para facilitar la ejecución industrial y tecnológica de esas líneas de trabajo, los ministros acordaron ampliar el régimen sin licencias de AUKUS mediante la reducción de barreras a la transferencia de tecnología y a la cooperación industrial. El objetivo es facilitar el trabajo entre empresas de defensa de los tres países, reducir los plazos de innovación y reforzar cadenas de suministro vinculadas a submarinos, sistemas autónomos, inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, capacidades cibernéticas y guerra electrónica.
Con estas medidas, AUKUS combina una presencia submarina aliada más regular desde Australia Occidental con una estructura industrial y tecnológica compartida para sostener futuras capacidades navales en el Indo-Pacífico.