La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF, por sus siglas en inglés) realizó el primer lanzamiento de un misil Tomahawk desde uno de sus buques de guerra. Hasta ahora, aunque opera habitualmente navíos dotados con celdas del Sistema de Lanzamiento Vertical (VLS) Mark 41, estas solo se habían empleado para armamento antiaéreo y antisubmarino.
El ensayo con fuego real se efectuó el 29 de julio de 2026 en el océano Pacífico, con apoyo de la Armada de Estados Unidos. El lanzamiento estuvo a cargo del destructor Chōkai, que había partido hacia territorio estadounidense durante la segunda mitad de 2025 para recibir las modificaciones necesarias y convertirse en el primer buque de la JMSDF con capacidad para portar misiles Tomahawk.
Una vez completadas las fases adicionales de pruebas y adiestramiento, está previsto que el navío regrese a Japón en septiembre de 2026.
El ministerio de Defensa japonés declaró: “Este ensayo con fuego real demuestra un progreso constante en el proyecto Tomahawk, y el ministerio de Defensa continuará con sus labores para establecer lo antes posible capacidades de defensa a distancia”.

Japón formalizó en enero de 2024 la adquisición de 400 misiles Tomahawk a Estados Unidos. La compra siguió a una modificación de la doctrina nacional de defensa, que estableció la necesidad de incorporar capacidades de ataque de mayor alcance como medida de autodefensa frente a fuerzas hostiles equipadas con municiones propias de largo alcance.
El Chōkai entró en servicio con la JMSDF en 1998 y pertenece a la clase Kōngo, cuyo diseño se inspira en gran medida en los destructores Arleigh Burke de la Armada estadounidense. Tanto esta clase como las posteriores Atago y Maya utilizan el sistema de combate Aegis y presentan los característicos conjuntos de radares AN/SPY-1 instalados en la superestructura.
El buque dispone de 90 celdas VLS Mark 41, la misma cantidad que incorporan los Arleigh Burke de las variantes Flight I y Flight II. En las clases Atago y Maya, la cifra aumenta a 96, equivalente a la de los Arleigh Burke Flight IIA y Flight III. Otra diferencia es que los navíos de la clase Kōngo llevan un cañón OTO Melara de 127 mm —cinco pulgadas—, en lugar del Mk 45 estándar de Estados Unidos instalado en las dos clases japonesas más recientes.
Con más de cuarenta años de servicio en Estados Unidos, el Tomahawk se ha convertido en uno de los misiles más reconocidos incluso fuera del sector de la defensa. Puede lanzarse desde buques, submarinos y plataformas terrestres, y algunas de sus variantes fueron concebidas para transportar cargas nucleares.
Más de 1000 misiles Tomahawk se han disparado únicamente durante la Operación Furia Épica. Su presencia generalizada en casi todos los submarinos y buques de combate de superficie de la Armada estadounidense ha favorecido su uso frecuente y a gran escala en operaciones concretas, entre ellas los ataques contra Siria realizados a finales de la década de 2010.

Japón ha adquirido misiles de los bloques IV y V, cuyo alcance declarado públicamente supera los 1600 kilómetros. Estas versiones transportan una ojiva de la clase de 1000 libras y emplean guiado por GPS combinado con funciones de seguimiento del terreno. Esa configuración les permite volar a baja altitud y a gran velocidad para mejorar su capacidad de supervivencia, aunque el misil mantiene un régimen subsónico.
La posible incorporación del Tomahawk a los submarinos japoneses parece menos probable. Estas unidades, propulsadas mediante sistemas diésel-eléctricos, pueden disparar misiles antibuque Harpoon, pero carecen de las celdas VLS que actualmente se prefieren en los diseños estadounidenses.
Algunos operadores, entre ellos la Marina Real británica, todavía lanzan Tomahawk desde tubos lanzatorpedos. Sin embargo, la falta de pedidos importantes de Estados Unidos para esa variante hace cada vez menos probable la fabricación de nuevas unidades. En paralelo, han aparecido indicios de un posible desarrollo japonés de una versión del Proyectil Planeador de Hipervelocidad (HVGP) destinada al lanzamiento desde submarinos.
Los misiles de crucero lanzados desde sumergibles permiten efectuar ataques con un mayor grado de sorpresa. No obstante, algunos sectores japoneses podrían sostener que una capacidad de ese tipo contravendría las políticas nacionales contrarias a la posesión de medios militares ofensivos.
La intención de Japón será, sin duda, extender el despliegue del Tomahawk a toda su flota de destructores equipada con el sistema Mark 41.






