La Real Fuerza Aérea Australiana declaró la capacidad operativa inicial de los misiles JASSM-ER y LRASM en sus F/A-18F Super Hornet. Con esta incorporación, Australia dispone de armas de largo alcance para atacar objetivos terrestres protegidos y unidades navales de alto valor sin exigir que el avión penetre en las zonas más densas de defensa antiaérea enemiga.
El AGM-158B JASSM-ER es un misil de crucero subsónico y de baja observabilidad con un alcance declarado de hasta 900 kilómetros. Está concebido para golpear bases aéreas, centros de mando, depósitos, infraestructura militar y otros blancos fijos. El AGM-158C LRASM está especializado en guerra antibuque y puede atacar objetivos de superficie a más de 370 kilómetros.
La entrada en servicio siguió a una serie de pruebas con fuego real. En febrero de 2025, dos F/A-18F australianos lanzaron misiles LRASM en el campo de pruebas marítimo de Point Mugu, en California. En noviembre de ese año, dos JASSM-ER fueron disparados con éxito en Woomera, Australia del Sur. Las pruebas abarcaron la preparación del arma, su carga en la aeronave, la planificación de misión y el impacto sobre los blancos previstos.
Australia también amplió el empleo del LRASM a su flota de patrulla marítima. Durante RIMPAC 2026, un P-8A Poseidon australiano lanzó uno de estos misiles y alcanzó su objetivo. La combinación del P-8A con el F/A-18F permite distribuir la capacidad antibuque entre plataformas con perfiles de misión diferentes.
Canberra adquirió ambos sistemas mediante el programa estadounidense de Ventas Militares al Extranjero. Estados Unidos aprobó en 2020 una posible venta de hasta 200 LRASM, además de misiles de telemetría, por un valor estimado de $990 000 000. En 2022 autorizó otro paquete para 80 misiles JASSM-ER y equipos asociados por $235 000 000. Australia asignó además A$895 500 000 al programa LRASM y valoró en A$575 000 000 su esfuerzo de adquisición del JASSM-ER.
La capacidad operativa refuerza la interoperabilidad entre Australia y Estados Unidos al emplear municiones, procedimientos de integración, pruebas y estándares comunes. Para la RAAF, el cambio supone que ambos misiles ya no se encuentran solo en fase de ensayo o integración técnica, sino disponibles para misiones operativas de ataque terrestre y marítimo de largo alcance.










