Corea del Norte mostró en el puerto de Wonsan al T-8 Chekan, un dragaminas soviético del Proyecto 53 botado en 1936, durante la ceremonia de incorporación del nuevo destructor de misiles Kang Kon. La presencia de ambos buques reunió en un mismo acto dos etapas muy distintas de la historia naval norcoreana.
El T-8 fue transferido a Corea del Norte en diciembre de 1953 y es el último dragaminas conocido del Proyecto 53 que aún conserva su casco. El buque desplaza alrededor de 500 toneladas y mide 62 metros de eslora, frente a las cerca de 5.000 toneladas del Kang Kon.
El T-8 sobrevivió décadas después de salir del servicio activo
El dragaminas formó parte de una pequeña transferencia soviética que permitió a Corea del Norte incorporar buques mayores y mejor armados después de la Guerra de Corea. Su diseño también influyó en las posteriores corbetas de la clase Sariwon, construidas por el país durante la década de 1960.
Inventarios navales sitúan al T-8 fuera de servicio desde 2005. Su aparición en Wonsan confirma la supervivencia física del casco, pero no indica que el buque siga como unidad de combate operativa. Su gemelo T-2 desapareció de la escena pública después de 1993.
El contraste con el Kang Kon es amplio. El viejo Proyecto 53 fue concebido para barrido y colocación de minas, escolta y defensa con artillería. El nuevo destructor concentra funciones de ataque antibuque, ataque terrestre y defensa antiaérea mediante sistemas de misiles y celdas de lanzamiento vertical.
La evolución también se refleja en el tamaño. Los antiguos dragaminas soviéticos desplazaban entre 490 y 535 toneladas, mientras que los nuevos destructores norcoreanos alcanzan entre 4.000 y 5.000 toneladas y superan los 140 metros de eslora. El Kang Kon está destinado a la Flota del mar del Este con base en Wonsan.










