La Fuerza Aérea de Estados Unidos y Northrop Grumman comenzaron a construir una nueva línea de ensamblaje final del bombardero B-21 Raider en la Planta 42, situada en Palmdale, California. El proyecto añadirá aproximadamente un millón de pies cuadrados de instalaciones industriales y forma parte de la ampliación prevista para incrementar un 25 % la capacidad de producción anual de la aeronave.
El inicio de las obras se formalizó durante una ceremonia celebrada el 29 de septiembre de 2026. La Fuerza Aérea y el fabricante dieron a conocer la construcción una semana después. La expansión responde al propósito de fabricar los bombarderos a mayor ritmo y reducir el tiempo necesario para suministrarlos a las unidades que los operarán.
El general Dale White, director de Sistemas de Armas Principales Críticas y responsable de una cartera con dependencia directa del subsecretario de Guerra, presentó el proyecto como un compromiso a largo plazo para entregar las capacidades militares requeridas dentro de los plazos impuestos por el entorno de seguridad.
La ampliación industrial ya tenía un marco definido desde febrero de 2026, cuando la Fuerza Aérea y Northrop Grumman anunciaron el objetivo de elevar en una cuarta parte la capacidad anual de fabricación del Raider. Para respaldarlo se autorizaron y asignaron $4 500 000 000 mediante la legislación de conciliación del año fiscal 2025.
Northrop Grumman aportará, además, recursos propios. En abril de 2026, su directora ejecutiva, Kathy Warden, comunicó a los inversores que la empresa destinaría $2 500 000 000 a ampliar la capacidad productiva del B-21. La nueva construcción se sumará a las instalaciones de Palmdale, donde ya hay varios bombarderos en distintas fases de fabricación.

El coronel Nicholas Jordan, director del programa de sistemas B-21 en la Oficina de Capacidades Rápidas, sostuvo que el programa ya cuenta con una base para acelerar la fabricación de forma responsable. A su juicio, la inversión en Palmdale permitirá disponer de mayor capacidad industrial, personal e infraestructura para incrementar el ritmo de entregas.
El plan de adquisiciones vigente contempla 100 bombarderos B-21. Responsables estadounidenses han manifestado interés en superar esa cantidad, y una mayor capacidad de fabricación podría ofrecer opciones para una futura ampliación de la flota. Sin embargo, construir la línea adicional no modifica por sí mismo el número de aeronaves comprometidas. La Fuerza Aérea todavía no ha decidido elevar su objetivo de compra por encima de las 100 unidades del programa actual.
En paralelo a la expansión de la fábrica, los B-21 continúan sus pruebas de vuelo en la Base Aérea Edwards, California. La Fuerza Aérea también trabaja en los preparativos para recibir los primeros ejemplares destinados al servicio operativo. La llegada inicial está prevista para 2027 a la Base Aérea de Ellsworth, en Dakota del Sur, que será la primera base operativa principal del Raider.
Ellsworth ya desarrolla obras para recibir el nuevo bombardero y adapta sus instalaciones a las necesidades del programa. Los preparativos comprenden infraestructura, sistemas de comunicaciones y formación del personal, con actividades que avanzan de forma coordinada para facilitar la transición a las operaciones con el B-21.

Como parte de esa preparación, el teniente coronel Joshua Dawkins asumió el mando del Destacamento 1 de integración durante una ceremonia presidida por el mayor general Ty Neuman, comandante de la Octava Fuerza Aérea. La unidad tendrá la responsabilidad específica de coordinar los trabajos necesarios para incorporar el nuevo sistema de armas a Ellsworth.
Neuman explicó que la base afronta dos exigencias simultáneas. Debe mantener la actividad de sus bombarderos actuales y, al mismo tiempo, preparar la infraestructura y la comunidad de personal vinculada a la misión nuclear del B-21. La creación del destacamento permite distribuir esas responsabilidades sin apartar a la 28.ª Ala de Bombardeo de sus misiones con el B-1B Lancer.
El coronel Erick Lord, comandante de la 28.ª Ala de Bombardeo, señaló que el Destacamento 1 tendrá un jefe dedicado exclusivamente a resolver los problemas de integración. Neuman añadió que esa estructura reunirá bajo una misma responsabilidad de mando numerosas decisiones, obras y tareas que deben completarse antes de que Ellsworth pueda emplear el Raider como capacidad operativa.
La Fuerza Aérea ha organizado esa transición por fases, de acuerdo con las necesidades operativas. El objetivo es que la construcción, las comunicaciones, la preparación de las tripulaciones y el sostenimiento de los aviones estén listos de manera coordinada. Neuman indicó que el procedimiento incorpora experiencias de anteriores cambios de flota para evitar carencias de logística, instrucción o mantenimiento al momento de recibir los nuevos aparatos.
Según Neuman, el trabajo de Dawkins en Ellsworth servirá también para establecer un procedimiento aplicable a las posteriores incorporaciones del B-21 en las bases aéreas de Whiteman y Dyess. El proyecto industrial de Palmdale y la preparación de las bases avanzan así como actividades distintas, pero vinculadas al calendario de introducción del nuevo bombardero.









