Lockheed Martin presentó el 9 de octubre de 2026 el PAC-3 Edge, un nuevo interceptor para el programa competitivo Future Interceptor del Ejército de Estados Unidos. Su objetivo es ampliar el alcance, la altitud y la capacidad de maniobra que ofrece el actual PAC-3 Missile Segment Enhancement (MSE), especialmente frente a misiles balísticos avanzados y amenazas hipersónicas. El proyecto aún está en desarrollo y sus prestaciones previstas no cuentan con validación pública mediante pruebas operativas de interceptación.
La principal diferencia está en la capacidad de conservar velocidad y energía durante el vuelo. El PAC-3 MSE utiliza un motor cohete de combustible sólido de doble impulso, mientras que el Edge incorporará un sistema de impulsos múltiples que desarrolla Northrop Grumman. Esta configuración distribuye el empuje en distintas fases y busca evitar que el interceptor pierda capacidad de maniobra cuando el objetivo se encuentra lejos o a gran altitud.
Esa reserva de energía es decisiva contra vehículos de reentrada y misiles que cambian de trayectoria. Un interceptor puede alcanzar una velocidad elevada y, aun así, perder la capacidad de corregir su rumbo en los instantes finales. El nuevo sistema de propulsión, junto con controles de vuelo mejorados, pretende permitir correcciones más exigentes cerca del punto de impacto, incluso en zonas donde la menor densidad del aire reduce la eficacia de las superficies aerodinámicas.
El PAC-3 Edge también recibirá un nuevo buscador desarrollado por Lockheed Martin a través de su centro Strigo. La compañía ha destinado unos $250 000 000 a tecnologías avanzadas de sensores. La mejora persigue mayor precisión contra blancos complejos, aunque no se han divulgado la arquitectura detallada del buscador, sus capacidades de detección ni su resistencia a las contramedidas.
Tanto el Edge como el PAC-3 MSE pertenecen a la familia de interceptores de impacto directo, que destruyen el blanco mediante una colisión cinética. Este método distingue al PAC-3 de los anteriores PAC-2, incluidos los GEM-T, que emplean ojivas de fragmentación. El MSE ya amplió las posibilidades del PAC-3 original mediante un motor más potente, superficies de control rediseñadas y mayor maniobrabilidad. El Edge pretende extender todavía más esos límites de interceptación.
Para las unidades antiaéreas, el resultado previsto sería la posibilidad de atacar determinadas amenazas antes de que se acerquen a bases, aeródromos, centros de mando e infraestructura esencial. Una zona de cobertura más extensa también ofrecería mayor flexibilidad para distribuir los lanzadores. Estas capacidades adquieren importancia ante los sistemas de misiles rusos y chinos, cuyas trayectorias y maniobras plantean dificultades adicionales a las defensas existentes.
Sin embargo, el alcance no resuelve por sí solo las necesidades de una defensa prolongada. La guerra en Ucrania ha mostrado la presión que los ataques masivos de misiles y drones ejercen sobre las reservas de interceptores. El PAC-3 MSE tiene un costo de adquisición aproximado de $5 300 000 por unidad, conforme a cifras presupuestarias recientes del Ejército estadounidense. Lockheed Martin todavía no ha comunicado un precio de producción fiable para el Edge, cuyas nuevas tecnologías podrían complicar la fabricación. El programa PAC-3 ACE aborda, por separado, la necesidad de disponer de interceptores más económicos.
Las primeras pruebas del PAC-3 Edge están previstas para 2027 y Lockheed Martin apunta a un posible despliegue alrededor de 2031. Su incorporación dependerá de que las pruebas confirmen las ventajas anunciadas y de que exista capacidad industrial suficiente para producirlo y reponer las existencias necesarias.










