La Armada de Estados Unidos ha incorporado por primera vez un buque de superficie sin tripulación al despliegue de un grupo de ataque de portaaviones. El Seahawk, desarrollado por Leidos, acompaña a la formación del USS Theodore Roosevelt (CVN-71) en una operación destinada a comprobar si un barco autónomo puede mantenerse integrado en una fuerza naval durante una misión prolongada.
El secretario interino de la Armada, Hung Cao, confirmó la participación del Seahawk el 14 de octubre. El Theodore Roosevelt había zarpado de San Diego el 27 de septiembre bajo el mando del contralmirante Marcos Jasso, con rumbo al Pacífico occidental y un posterior despliegue previsto en Oriente Medio. El 16 de octubre, el portaaviones, el crucero USS Chosin y el destructor USS Decatur llegaron a Yokosuka, Japón, antes del ejercicio Keen Sword 2027.
La novedad no consiste únicamente en que el Seahawk pueda navegar sin una tripulación permanente. La Armada quiere determinar si sus sistemas de navegación y comunicaciones, sus necesidades de mantenimiento y su capacidad de recibir combustible le permiten operar al mismo ritmo que los buques convencionales de un grupo de ataque.
El Seahawk es un trimarán de unos 42 metros de eslora y 147 toneladas de desplazamiento, con propulsión diésel y capacidad para almacenar aproximadamente 53.000 litros de combustible. Fue entregado en abril de 2021, se incorporó a la flota operativa en abril de 2026 y participó en RIMPAC ese mismo año. Procede de un programa iniciado por DARPA para desarrollar embarcaciones capaces de seguir submarinos sin asignar de forma permanente destructores o aeronaves de patrulla a esa tarea.
Su desarrollo aprovechó la experiencia del Sea Hunter, un buque experimental anterior. Este último alcanzó 27 nudos y una autonomía de referencia de 10.000 millas náuticas, pero esas cifras no pueden atribuirse directamente al Seahawk, cuyo rendimiento con los equipos de misión instalados no ha sido cuantificado de manera independiente.
Las pruebas del Seahawk ya han incluido navegación por puntos de ruta durante una interrupción de la señal GPS, con recuperación posterior del posicionamiento por satélite. El sistema está concebido para ejecutar maniobras ordinarias bajo supervisión humana remota y utilizar comunicaciones redundantes. Estas capacidades son necesarias para compartir rutas con el tráfico mercante y navegar cerca de otras unidades militares sin órdenes continuas de gobierno del timón.
El abastecimiento en alta mar todavía requiere intervención humana. En abril, el buque recibió combustible del USNS Guadalupe frente al sur de California. El 11 de septiembre se efectuó otra prueba con el destructor USS Chafee. En ambas operaciones hubo transferencia de combustible mediante manguera y personal que subió temporalmente al Seahawk. Por tanto, se comprobó la posibilidad de reabastecerlo en navegación, pero no un procedimiento completamente autónomo.
Si el despliegue confirma su utilidad, buques de este tipo podrían asumir tareas de vigilancia de rutas marítimas y zonas de posible actividad submarina. Los destructores de escolta conservarían así su posición en la defensa del portaaviones, mientras los sensores de las plataformas autónomas ampliarían las áreas observadas. Esa posibilidad depende de los equipos instalados, la calidad de los datos obtenidos y la continuidad de los enlaces de comunicación. El Seahawk aún no ha demostrado capacidad operativa para atacar por cuenta propia objetivos navales o submarinos.
La prueba con el Theodore Roosevelt permitirá establecer si esa cobertura adicional compensa los recursos necesarios para sostener al Seahawk durante meses, especialmente cuando deba recibir combustible, mantenimiento o asistencia de otras unidades. Esa relación entre autonomía efectiva y carga logística determinará su utilidad dentro de los grupos de ataque de la Armada estadounidense.










