La Armada de Estados Unidos volvió a disponer de dos grupos de ataque de portaaviones en el mar Arábigo, cerca de Irán. El USS George H. W. Bush se incorporó a la zona donde opera el USS George Washington, lo que amplía la capacidad estadounidense para sostener ataques aéreos, vigilancia marítima y misiones de defensa en Oriente Medio.
El George H. W. Bush regresó a la región después de operar temporalmente en el área de la Séptima Flota, incluida una escala en Phuket, Tailandia, que terminó el 9 de octubre. El 13 de octubre ambos portaaviones se encontraban en el mar Arábigo, aunque no se precisaron sus posiciones exactas ni la distancia que los separaba. Su presencia en la misma zona no implica necesariamente que sus alas aéreas desarrollen operaciones conjuntas.
El George H. W. Bush encabeza el Grupo de Ataque de Portaaviones 10 y transporta el Ala Aérea Embarcada 7, integrada por cazas F/A-18E/F Super Hornet y aviones de guerra electrónica EA-18G Growler. Los destructores USS Donald Cook y USS Ross forman parte de su grupo de escolta.
El George Washington, desplegado habitualmente desde Yokosuka, Japón, opera con el Ala Aérea Embarcada 5 y el destructor USS Shoup. Su dotación aérea incorpora cazas furtivos F-35C Lightning II, además de Super Hornet, Growler y aviones E-2D Advanced Hawkeye de alerta temprana. La combinación permite ejecutar ataques de precisión, tareas de reconocimiento, guerra electrónica y defensa antiaérea.
Ambos buques pertenecen a la clase Nimitz, tienen propulsión nuclear y desplazan alrededor de 97.000 toneladas. Cada uno dispone de cuatro catapultas para lanzar aeronaves. La operación simultánea de dos cubiertas de vuelo permite distribuir las patrullas aéreas, los ataques y las misiones de vigilancia, además de mantener actividad durante los ciclos de mantenimiento y recuperación de aeronaves. Los destructores equipados con el sistema Aegis aportan capacidad adicional de defensa antiaérea y antimisiles.
La concentración naval coincide con la continuidad de las operaciones militares estadounidenses contra Irán y con un bloqueo marítimo destinado a restringir la actividad de sus buques. Los ataques contra embarcaciones comerciales en las inmediaciones del estrecho de Ormuz mantienen la presión sobre una ruta esencial para el transporte internacional de energía. La presencia de dos grupos de portaaviones proporciona a Washington más medios para sostener operaciones en el golfo Pérsico y el norte del océano Índico.










