La Marina de Estados Unidos aceptó el primer C-130J-30 Super Hercules destinado a convertirse en el E-130J Phoenix II. La entrega tuvo lugar el 1 de octubre de 2026 durante una ceremonia en la planta de Lockheed Martin en Marietta, Georgia. El aparato formará parte del programa Take Charge and Move Out (TACAMO), mediante el cual la Marina prepara la siguiente generación de aviones encargados de mantener las comunicaciones estratégicas con sus submarinos de misiles balísticos.
El nuevo Phoenix II mantendrá el contacto con submarinos sumergidos
“La entrega de hoy desde la histórica línea de producción de Marietta representa mucho más que una nueva aeronave. Es la base de nuestra futura postura de disuasión estratégica”, declaró el capitán Roger Davis, responsable de la oficina del programa de Comando, Control y Comunicaciones Estratégicas Aerotransportadas (PMA-271). Davis destacó la colaboración con Lockheed Martin y los demás socios industriales para mantener las comunicaciones con la flota de submarinos equipados con misiles balísticos.
El C-130J-30 se mostró por primera vez en septiembre de 2025, cuando terminó su ensamblaje en la fábrica. Tras la entrega comenzará la integración de sus equipos de misión bajo la dirección del contratista principal, Northrop Grumman. Collins Aerospace suministrará los sistemas de radio de muy baja frecuencia (VLF), según informó la organización de adquisiciones de aviación de la Marina (PAE Aviation).
La oficina PMA-271 adquiere los nuevos aviones a través del programa de renovación TACAMO para reemplazar a la flota de E-6B Mercury, que ya supera los treinta años de antigüedad pese a estar construida a partir de algunas de las últimas células del Boeing 707. Su cometido principal es comunicar al presidente, al secretario de Defensa y al Comando Estratégico de Estados Unidos con las fuerzas navales de misiles balísticos. Para llegar a los submarinos sumergidos, los aparatos transmiten señales de radio VLF.

El E-130J no asumirá todas las funciones que cumple el actual E-6B
Northrop Grumman, Skunk Works de Lockheed Martin y Raytheon Intelligence and Space se asociaron en 2023 para optar al contrato de sustitución. Northrop Grumman integrará los sistemas de misión TACAMO, incluido el subsistema VLF de Collins Aerospace, en los C-130J-30 proporcionados por el Gobierno. El Hercules ya se había utilizado para esta misión: antes del E-6B, la Marina operaba el EC-130Q, una variante basada en el C-130H.
Sin embargo, no se espera que el E-130J herede la función de puesto de mando aerotransportado (ABNCP) de la Fuerza Aérea que desempeña el E-6B. Esa misión, también conocida como Looking Glass, permite mantener comunicaciones con los bombarderos nucleares y los silos de misiles balísticos intercontinentales (ICBM). Algunos informes mencionan la posibilidad, todavía no confirmada, de que la asuma el futuro E-4C, destinado al programa de Centro de Operaciones Aerotransportadas de Supervivencia (SAOC), aunque se conocen pocos detalles.
La Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2026 solicitó posteriormente al secretario de la Fuerza Aérea que presentara al Congreso una estrategia de adquisición sobre la posible utilización del C-130J-30 para la misión ABNCP. Por su parte, la Marina describió la llegada del nuevo aparato como el comienzo de una sustitución planificada del E-6B Mercury, tras décadas de servicio. El sistema TACAMO del Phoenix II estará destinado a garantizar comunicaciones seguras, fiables y capaces de mantenerse operativas entre las principales autoridades civiles y militares del país y sus fuerzas navales.

La Marina quiere 31 aviones, pero todavía afronta problemas técnicos
“Modernizar esta función es vital para asegurar que la arquitectura nacional de Comando, Control y Comunicaciones Nucleares (NC3) siga siendo resistente y fiable”, señaló la Marina. Según el servicio, la plataforma actualizada tendrá las prestaciones, la resistencia y el alcance operativo necesarios para mantener la misión en entornos globales complejos.
La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO) advirtió entretanto que los problemas de integración de los sistemas de misión se habían convertido en riesgos concretos para el programa. La Marina también aplazó aproximadamente un año su decisión sobre el inicio de la producción a baja cadencia. Entre las principales dificultades figuran el espacio disponible en el C-130J-30 para alojar los equipos especializados y las restricciones de tamaño, peso, energía eléctrica y refrigeración (SWaP-C).
Los contratistas trabajan en modificaciones de los sistemas de misión existentes para reducir su peso. También han surgido preocupaciones sobre los requisitos de disponibilidad operativa de la plataforma. De acuerdo con un reciente Informe de Adquisición Seleccionada Modernizada (MSAR), la Marina prevé comprar seis E-130J de preproducción y otros 25 de serie. Serían 31 aviones en total, casi el doble de los 16 E-6B que componen actualmente la flota TACAMO.










