El MQ-9B SeaGuardian apareció equipado con cuatro cápsulas del Sistema de Dispensación de Sonoboyas (SDS), una configuración que refuerza su adaptación a misiones de guerra antisubmarina. La imagen, difundida el 27 de mayo de 2026 durante CANSEC 2026, muestra al avión pilotado a distancia con el doble de cápsulas visibles en comparación con la mayoría de las imágenes y representaciones publicadas hasta ahora.
El MQ-9B SeaGuardian puede llevar cuatro cápsulas SDS para desplegar hasta 40 sonoboyas de tamaño “A” u 80 de tamaño “G”, ampliando su capacidad de búsqueda y seguimiento de submarinos en misiones marítimas persistentes.
La configuración marca un avance relevante para la función ASW del SeaGuardian, que durante varios años ha sido probado con sonoboyas y sistemas de control acústico. Hasta ahora, las imágenes públicas habían mostrado habitualmente al dron con dos cápsulas SDS, aunque General Atomics Aeronautical Systems ya había insinuado una carga mayor durante una prueba realizada en diciembre de 2025.
Cuatro cápsulas SDS amplían la carga acústica del SeaGuardian
#SeaGuardian's maritime capabilities don't stop at the surface. It has demonstrated the ability to release sonobuoys and track submarines while integrated with naval units. #UAS #ASW
— General Atomics Aeronautical Systems, Inc (GA-ASI) (@GenAtomics_ASI) December 21, 2022
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La nueva imagen frontal del SeaGuardian muestra cuatro pods SDS orientados en diagonal bajo las alas. Además, la aeronave conserva un pod en la línea central, que puede alojar un radar multimodo de búsqueda marítima Leonardo Seaspray 7500E V2 o un Raytheon SeaVue, lo que sugiere una configuración combinada de vigilancia de superficie y detección submarina.

Con esta disposición, el MQ-9B parece capaz de transportar una carga útil de cinco módulos externos. Esa configuración, sin embargo, podría implicar compromisos en autonomía y tiempo de vuelo, ya que el SeaGuardian puede permanecer en el aire entre 24 y 40 horas según la carga instalada y el perfil de misión.
El catálogo de GA-ASI sobre el SDS y el Sistema de Control y Monitorización de Sonoboyas (SMCS) indica que cada cápsula puede transportar hasta 10 sonoboyas de tamaño “A”, estándar en la Armada de Estados Unidos, o 20 sonoboyas de tamaño “G”. Con cuatro cápsulas, el dron alcanzaría una carga máxima de 40 sonoboyas de tamaño “A” u 80 de tamaño “G”.
El peso también es un factor operativo. Una cápsula SDS vacía pesa 132 kilogramos, mientras que cargada con sonoboyas alcanza los 340 kilogramos. La integración de cuatro unidades elevaría de forma considerable la masa externa, pero también permitiría cubrir áreas de búsqueda más amplias sin depender exclusivamente de aeronaves tripuladas.
Ensayos con sonoboyas MAC consolidan la función ASW
En diciembre de 2025, GA-ASI comunicó que el SeaGuardian se convirtió en el primer sistema no tripulado en lanzar sonoboyas multistáticas activas coherentes, conocidas como MAC. En aquella prueba, la empresa señaló que los pods instalados eran más numerosos que en ensayos anteriores y que duplicaban la cantidad de sonoboyas disponibles, lo que apuntaba a una configuración de cuatro cápsulas SDS.

La imagen oficial asociada a ese anuncio mostraba al RPA dentro de un hangar con solo dos cápsulas visibles, por lo que la fotografía difundida en CANSEC 2026 ofrece la confirmación visual más clara de una configuración externa con cuatro pods. Esta evolución sitúa al MQ-9B en una fase más avanzada de integración para misiones de vigilancia submarina de largo alcance.
Las pruebas del SeaGuardian incluyeron sonoboyas AN/SSQ-125 MAC, además de ensayos anteriores con AN/SSQ-36 Bathythermal, AN/SSQ-53G DIFAR pasivas y AN/SSQ-62F DICASS activas. Esta combinación permite obtener datos térmicos, acústicos pasivos y señales activas para localizar, seguir y clasificar contactos submarinos.
El sistema SDS trabaja junto con el SMCS para desplegar, supervisar y explotar las sonoboyas desde la plataforma no tripulada. Al combinar esos sistemas con sensores marítimos de superficie, el SeaGuardian amplía su cobertura desde el aire hasta la superficie y el entorno submarino, manteniendo persistencia sobre rutas marítimas, estrechos, zonas de tránsito y áreas de protección de fuerzas navales.
Un complemento para P-8A Poseidon y MH-60R Seahawk
El valor operativo del MQ-9B no reside en sustituir a los aviones de patrulla marítima o a los helicópteros navales, sino en ampliar el tiempo de vigilancia y reducir la carga de plataformas tripuladas. Un SeaGuardian coordinado con un P-8A Poseidon y helicópteros MH-60R Seahawk puede extender un área de búsqueda, mantener sensores en vuelo durante más horas y preservar aeronaves de mayor coste para fases críticas de la misión.
Esta arquitectura también reduce la exposición de tripulaciones en misiones prolongadas. En escenarios de guerra antisubmarina, la permanencia sobre zonas marítimas extensas resulta decisiva, especialmente cuando se vigilan rutas comerciales, infraestructuras críticas, puntos de estrangulamiento o movimientos de submarinos en áreas disputadas.
El MQ-9B avanza hacia misiones ASW y AEW&C
La aparición del SeaGuardian con cuatro cápsulas SDS coincide con otra línea de evolución del MQ-9B: la integración de capacidades de alerta temprana y control aerotransportado. GA-ASI y Saab anunciaron el primer vuelo de un MQ-9B con módulos AEW&C, lo que refuerza la transformación de la familia MQ-9B en una plataforma modular para vigilancia marítima, control aéreo y operaciones persistentes.

Estas funciones resultan menos expuestas que las misiones de ataque directo, ya que el dron puede operar a mayor distancia de las defensas enemigas, sobre zonas amigas o cerca de activos propios. La experiencia reciente también ha mostrado la vulnerabilidad del MQ-9 en escenarios de defensa aérea intensa, con pérdidas asociadas a sistemas antiaéreos y ataques terrestres iraníes.
Aun así, la plataforma conserva ventajas importantes en autonomía, coste y operación no tripulada. Un MQ-9 puede costar entre 16 y 30 millones de dólares, dependiendo de la variante y del equipamiento, una cifra inferior a la de muchas plataformas tripuladas especializadas. Para misiones ASW, esa combinación de persistencia, sensores modulares y menor riesgo humano aumenta el atractivo del SeaGuardian dentro de fuerzas navales que buscan ampliar su vigilancia marítima.
La configuración con cuatro cápsulas SDS apunta a un SeaGuardian más capaz en la guerra antisubmarina, con mayor número de sonoboyas disponibles y posibilidad de operar junto a radares marítimos en una sola plataforma. Su papel más probable será el de multiplicador de fuerza: mantener presencia prolongada, alimentar la conciencia del espacio de batalla y permitir que aeronaves tripuladas como el P-8A y el MH-60R actúen con mejores datos y menor desgaste operativo.