La compra de 16 F-35 adicionales ampliará la flota danesa a 43 aviones y reforzará las opciones operativas de la OTAN frente a Rusia.
Dinamarca prepara una flota de 43 F-35 para sustituir sus F-16
La defensa antiaérea del norte de Europa requiere detectar aeronaves, identificar amenazas y coordinar una respuesta antes de que las fuerzas adversarias puedan utilizar sus sistemas de armas. En el mar Báltico operan aviones militares, buques de guerra, radares terrestres y sistemas de misiles de distintos países. Esta concentración de medios puede reducir el tiempo disponible para tomar decisiones. La incorporación del F-35A a la Fuerza Aérea de Dinamarca modifica las condiciones en las que la OTAN puede desarrollar operaciones aéreas en esta región.
Dinamarca ocupa una posición geográfica importante para la defensa del norte de Europa. Su territorio se encuentra junto a los estrechos que comunican el mar Báltico con el Kattegat y, posteriormente, con el mar del Norte. Estas vías marítimas permiten el tránsito comercial y los movimientos de fuerzas navales entre el Báltico y el Atlántico. La ubicación danesa también facilita el apoyo a operaciones aéreas sobre el sur de Escandinavia y las aproximaciones occidentales al espacio báltico, donde la OTAN mantiene compromisos de defensa colectiva.
En 2016, el gobierno danés decidió adquirir 27 cazas F-35A Lightning II para reemplazar sus F-16. Los primeros aparatos llegaron a la base aérea de Skrydstrup en octubre de 2023, como parte de una incorporación progresiva a las fuerzas nacionales. El 10 de octubre de 2025, Dinamarca aprobó la compra de otros 16 F-35A, con una asignación de 29.000 millones de coronas danesas. Esta decisión aumentó a 43 aeronaves el tamaño previsto de la futura flota de combate.

La ampliación también contempla repuestos, armamento, simuladores, equipos de despliegue, instalaciones y personal. Estos recursos son necesarios para sostener operaciones simultáneas y mantener una proporción adecuada de aviones disponibles. Los F-16 daneses fueron retirados del servicio operativo el 18 de enero de 2026, después de más de cuatro décadas de utilización. Desde entonces, los F-35 asumieron las misiones de combate aéreo e interceptación. La capacidad operativa plena de los 27 aparatos iniciales está prevista para 2027, mientras que los 16 adicionales pertenecen a un programa de ampliación con su propio calendario de entregas.
Fechas principales del programa F-35 danés
- 2016: Dinamarca decidió adquirir 27 F-35A para sustituir sus F-16.
- Octubre de 2023: los primeros F-35 llegaron a la base aérea de Skrydstrup.
- 10 De octubre de 2025: el gobierno aprobó otros 16 cazas por 29.000 millones de coronas danesas.
- 18 De enero de 2026: los F-16 daneses fueron retirados del servicio operativo.
- 2027: Está prevista la capacidad operativa plena de la flota inicial de 27 F-35.
Los sensores del F-35 permiten coordinar operaciones entre aliados
El F-35A pertenece a una generación de aeronaves que combina baja observabilidad, sensores avanzados, guerra electrónica y procesamiento de información. Su configuración reduce la probabilidad de detección y seguimiento mediante determinados radares, aunque no impide que otros sistemas puedan localizarlo. Esta característica permite disminuir algunos riesgos durante las aproximaciones a espacios defendidos. Sin embargo, las posibilidades operativas del avión no proceden únicamente de su firma radar reducida, sino también de los equipos que utiliza para reconocer amenazas y compartir información.
El F-35 dispone de un radar de barrido electrónico activo, sensores electroópticos, sistemas infrarrojos y equipos capaces de detectar emisiones electromagnéticas. Su arquitectura informática combina los datos obtenidos mediante estos dispositivos para proporcionar al piloto una representación integrada del entorno operativo. La aeronave también incorpora enlaces de datos para intercambiar información con otras plataformas, dentro de las posibilidades y restricciones de sus respectivos sistemas de comunicaciones. Esta integración permite utilizar el avión tanto para misiones de combate como para la obtención de información táctica.

Para la OTAN, estas características permiten organizar operaciones en las que distintas aeronaves desempeñan funciones complementarias. Un F-35 puede recopilar información sobre amenazas aéreas y terrestres mientras limita su exposición a determinados medios de detección. Los datos obtenidos pueden contribuir a orientar el empleo de otros cazas, aeronaves de vigilancia y sistemas de defensa. De este modo, no todas las plataformas necesitan aproximarse a las mismas zonas de riesgo para participar en una operación coordinada.
La cooperación entre aeronaves de quinta generación y sistemas anteriores permite distribuir las tareas de identificación, vigilancia y combate. Algunos aparatos pueden concentrarse en localizar amenazas, mientras otros mantienen posiciones desde las que proporcionan cobertura aérea o cumplen las misiones asignadas. La efectividad de este procedimiento depende de la compatibilidad de los enlaces de datos, la disponibilidad de comunicaciones y la coordinación entre las unidades participantes. Las ventajas técnicas del F-35, por tanto, deben integrarse en procedimientos operativos comunes para producir efectos sobre el conjunto de las fuerzas aliadas.
Los F-35 daneses complican las operaciones rusas en el mar Báltico
Para Rusia, la presencia de F-35A daneses adquiere importancia por la proximidad de sus instalaciones militares en Kaliningrado y la región de San Petersburgo. Ambos territorios forman parte de la estructura defensiva rusa en el Báltico y disponen de instalaciones aéreas, sistemas de vigilancia y medios de defensa antiaérea. La incorporación de aeronaves aliadas con baja observabilidad introduce nuevas dificultades para los procedimientos de detección y seguimiento utilizados por las fuerzas rusas en una región donde mantienen numerosos recursos militares.
Kaliningrado tiene una importancia particular porque Rusia mantiene allí fuerzas navales y terrestres separadas geográficamente del resto de su territorio. Su ubicación entre Polonia y Lituania permite desplegar sistemas militares capaces de amenazar movimientos aliados en el Báltico y dificultar las operaciones de refuerzo hacia los Estados bálticos. Las defensas rusas incluyen sistemas antiaéreos de diferentes alcances, equipos de guerra electrónica, aeronaves y armamento de ataque a distancia. Estos recursos buscan restringir la entrada y los movimientos de fuerzas adversarias en determinadas áreas.

En agosto de 2026, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos señaló que Rusia había desarrollado un sistema de negación de acceso más móvil y distribuido. Esta organización combina defensas antiaéreas, ataques de largo alcance, reconocimiento y aeronaves no tripuladas. Para una eventual operación aérea de la OTAN, significa enfrentar amenazas dispersas que pueden cambiar de posición y recuperar parcialmente sus funciones después de recibir ataques. La movilidad de estos medios dificulta tanto su localización como la planificación de operaciones destinadas a reducir su efectividad.
La baja observabilidad del F-35 complica algunos procedimientos rusos de detección, seguimiento y asignación de objetivos. Los radares adversarios pueden disponer de menos oportunidades para establecer trayectorias suficientemente precisas y proporcionar datos de tiro. Sin embargo, la combinación de distintas bandas de radar, sensores pasivos y sistemas infrarrojos continúa representando una amenaza para estas aeronaves. La reducción de la firma radar no elimina la necesidad de planificar cuidadosamente las aproximaciones ni de considerar la ubicación de los sistemas defensivos enemigos.
La adquisición danesa no garantiza superioridad aérea sobre Kaliningrado ni significa que los F-35 puedan neutralizar automáticamente las defensas rusas. Su contribución consiste en mejorar las condiciones para recopilar información, reducir determinados riesgos y ampliar las opciones disponibles para los mandos aliados. Estas ventajas adquieren mayor utilidad cuando se combinan con otras plataformas y sistemas de apoyo. La efectividad final depende de la situación operativa, de las amenazas presentes y de los recursos que puedan emplearse durante cada misión.
Dinamarca ya utiliza sus F-35 para vigilar aeronaves militares rusas
La Fuerza Aérea danesa ya ha utilizado sus F-35 en misiones relacionadas directamente con la actividad militar rusa. A finales de marzo de 2025, un caza despegó desde Skrydstrup para identificar un avión ruso de reconocimiento electrónico IL-20 que operaba cerca de Bornholm. Los pilotos daneses confirmaron visualmente el tipo de aeronave y realizaron su seguimiento. Durante todo el episodio, el aparato ruso permaneció en espacio aéreo internacional, por lo que la operación danesa no respondió a una violación del espacio aéreo nacional.

Esta misión muestra una de las funciones que los F-35 desempeñan en la defensa antiaérea danesa. Las aeronaves pueden identificar y vigilar aparatos militares extranjeros que operan cerca del territorio nacional, incluso cuando permanecen fuera de sus límites. Estas actividades permiten a las autoridades mantener información actualizada sobre los movimientos aéreos en las zonas próximas. La interceptación, entendida como aproximación e identificación de una aeronave, no implica necesariamente una situación de combate ni una incursión territorial.
En octubre de 2025, Dinamarca también colocó dos F-35 en situación de alerta en Skrydstrup para apoyar la actividad Eastern Sentry de la OTAN. La operación fue organizada después de incursiones de aeronaves y drones rusos en el espacio aéreo de países aliados. Los cazas daneses debían contribuir a la defensa del flanco oriental, particularmente de Polonia. Su participación mostró que la base de Skrydstrup podía apoyar una operación aliada sin necesidad de trasladar permanentemente las aeronaves a territorio polaco.
Suecia y Finlandia amplían las opciones aéreas de Dinamarca y la OTAN
La incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN modificó las condiciones geográficas de defensa del mar Báltico. Dinamarca puede coordinar sus aeronaves con las fuerzas aéreas de estos países, además de Alemania, Noruega, Polonia y los Estados bálticos. Esta cooperación proporciona más posibilidades para organizar patrullas, distribuir sectores de vigilancia y prestar apoyo entre bases nacionales. La disponibilidad de fuerzas aliadas en diferentes puntos de la región también permite planificar operaciones multinacionales con una distribución más amplia de medios aéreos.
En estas condiciones, aumentar la flota danesa de 27 a 43 aeronaves previstas tiene consecuencias que superan el incremento numérico. Una flota mayor permite distribuir las horas de vuelo entre entrenamiento, mantenimiento, alerta permanente y operaciones internacionales. También proporciona una reserva más amplia para atender contingencias. Sin embargo, disponer de más aviones no significa que todos puedan operar simultáneamente. El número efectivo de aparatos disponibles depende del mantenimiento, del personal preparado y de las existencias de repuestos y armamento.

La ampliación puede facilitar el cumplimiento simultáneo de distintas obligaciones militares. Dinamarca necesita mantener su capacidad nacional de interceptación mientras proporciona aeronaves para las operaciones de defensa colectiva. Cuando una flota es limitada, destinar aparatos a una misión prolongada reduce los recursos disponibles para otras actividades. La incorporación de unidades adicionales puede disminuir esta restricción cuando el programa alcance su capacidad prevista. Ese incremento dependerá de que las entregas de aeronaves estén acompañadas por los medios humanos, técnicos y logísticos necesarios para utilizarlas.
Dinamarca también prepara sus F-35 para operar cerca de Groenlandia
La modernización de la aviación de combate danesa también comprende el Atlántico Norte y Groenlandia. Dinamarca tiene responsabilidades de defensa en un espacio marítimo y aéreo donde las distancias son considerablemente mayores que en el Báltico. Las operaciones de cazas en estas regiones requieren planificación de combustible, apoyo de aeronaves cisterna, instalaciones adecuadas y coordinación con otras fuerzas aliadas. La autonomía de las aeronaves y la disponibilidad de puntos de apoyo adquieren especial importancia cuando las misiones se desarrollan lejos de las bases habituales.
En enero de 2026, dos F-35 daneses realizaron una misión de entrenamiento hacia el sureste de Groenlandia con apoyo de un avión cisterna francés MRTT. La actividad permitió practicar vuelos de larga distancia y reabastecimiento en condiciones árticas. Posteriormente, en septiembre de 2026, dos F-35 daneses aterrizaron por primera vez en Kangerlussuaq durante una operación multinacional. Participaron cazas estadounidenses y canadienses, un avión cisterna francés y una aeronave de alerta temprana de la OTAN.

Estas actividades amplían la experiencia danesa en despliegues de larga distancia, pero no equivalen al establecimiento de una fuerza permanente de combate aéreo en Groenlandia. Mantener cazas operativos en el Ártico requiere combustible, mantenimiento especializado, protección de instalaciones y medios de recuperación ante emergencias. El apoyo aliado continúa siendo importante para desarrollar estas misiones. Para Rusia, la participación danesa introduce recursos adicionales de vigilancia y respuesta tanto en el Báltico como en el Atlántico Norte, donde existen rutas de importancia estratégica.
El coste de los F-35 plantea nuevas dificultades para Dinamarca
La ampliación de la flota también presenta dificultades financieras e industriales. En junio de 2026, la institución fiscalizadora danesa Rigsrevisionen informó que el ministerio de Defensa había subestimado durante años el coste total del programa original de 27 F-35. La estimación correspondiente a su adquisición, operación y mantenimiento durante treinta años fue revisada de 57.100 a 71.200 millones de coronas danesas. El organismo recomendó controlar con mayor precisión los costes relacionados con las nuevas adquisiciones.
Estas dificultades financieras pueden afectar los recursos destinados a otras necesidades militares, como defensa antiaérea terrestre, municiones, infraestructura y apoyo logístico. El F-35 proporciona ventajas técnicas específicas, pero no sustituye los radares de vigilancia permanente, los sistemas de misiles antiaéreos ni los medios especializados para combatir amenazas de bajo coste, como determinados drones. La defensa antiaérea requiere diferentes tipos de sistemas, por lo que el aumento del número de cazas debe considerarse junto con las demás necesidades de las fuerzas armadas.

Los problemas de sostenimiento tampoco son exclusivos de Dinamarca. En 2026, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos identificó dificultades persistentes relacionadas con el suministro de repuestos, los costes operativos y la disponibilidad de la flota estadounidense de F-35. Estas cifras no describen directamente el estado de los aparatos daneses, pero permiten reconocer riesgos vinculados al mantenimiento de una aeronave que depende de una cadena industrial internacional. La disponibilidad de componentes y servicios especializados influye en el número de aparatos que pueden mantenerse operativos.
El gobierno danés también ha previsto adquirir aeronaves de combate no tripuladas destinadas a colaborar con los F-35. Su incorporación podría ampliar las posibilidades de vigilancia y distribución de tareas entre diferentes plataformas. Sin embargo, las funciones concretas de estos sistemas dependerán de los modelos seleccionados, de su integración técnica y de los respectivos calendarios de desarrollo. La cooperación con aeronaves no tripuladas representa una ampliación prevista de las posibilidades operativas danesas, cuyo alcance todavía depende de decisiones y programas pendientes.
La OTAN tendrá más F-35, pero su disponibilidad será determinante

La adquisición de los F-35A modifica las posibilidades de Dinamarca para participar en operaciones aéreas nacionales y multinacionales. Para la OTAN, proporciona una flota prevista de mayor tamaño, equipada con sensores avanzados y medios de integración para las operaciones del Báltico, Escandinavia y el Atlántico Norte. Para Rusia, representa la incorporación de más aeronaves aliadas con una firma radar reducida, capaces de contribuir a la detección y seguimiento de sus fuerzas en regiones donde mantiene importantes instalaciones militares.
El alcance de esta transformación dependerá de cuántos de los 43 aparatos previstos estén realmente disponibles, del armamento integrado, de los medios de apoyo y de su coordinación con las demás fuerzas de la OTAN. La Fuerza Aérea danesa ya utiliza el F-35A para interceptación, vigilancia y ejercicios multinacionales. La ampliación de la flota permitirá incrementar progresivamente estas actividades conforme lleguen las aeronaves adicionales y entren en servicio las unidades, instalaciones y recursos necesarios para sostener sus operaciones.










